La Diócesis de Ciudad Rodrigo se suma este domingo, 5 de julio, a la celebración de la LVIII Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, promovida por el departamento de Pastoral de la Carretera, integrado en la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española. La iniciativa, que se enmarca en torno a la festividad de San Cristóbal, patrono de los conductores y transportistas, que se conmemora el 10 de julio, lleva este año por lema «Sé prudente y sencillo».
Con motivo de esta jornada, el delegado diocesano de Apostolado en Carretera de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, Antonio Risueño, ha animado a los conductores a vivir la conducción «con discernimiento, conciencia y respeto por la vida», recordando que cada desplazamiento puede convertirse en una oportunidad para encontrarse con el prójimo y cuidar el don de la vida que Dios confía a cada persona.
Risueño ha subrayado que «cada maniobra y cada decisión tomada con prudencia puede ser un testimonio de nuestra fe en el Dios de la vida y de nuestro compromiso con el respeto hacia los demás». En este sentido, ha recuperado las enseñanzas que tradicionalmente transmitían los profesores de autoescuela, resumidas en las acciones de «comprobar, advertir y realizar», como una actitud que sigue siendo plenamente vigente para garantizar una conducción responsable.
Asimismo, el delegado diocesano ha invitado a los fieles a hacer de la carretera un espacio donde vivir con autenticidad los valores cristianos. «Intentemos vivir con más verdad, intensidad y profundidad nuestro ser de cristianos», ha señalado Antonio Risueño deseando que «la carretera sea siempre un ámbito en el que nuestra condición cristiana tome verdadera realidad y hondura».
Mensaje de los obispos
Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad humana y el departamento de Pastoral de la Carretera se dirigen, con motivo de esta Jornada, a todos aquellos relacionados con la movilidad y la seguridad vial. Agradecen especialmente la labor social de los transportistas y trabajadores de servicios como gasolineras o talleres.
Con el lema “sed prudentes y sencillos” (Mt 10,16) invitan a la conducción con «discernimiento, conciencia y respeto por la vida», poniendo énfasis en la responsabilidad hacia la vida del prójimo y animan a los conductores a vivir los viajes como «un encuentro con el prójimo y con la vida que Dios nos confía».
La prudencia en la conducción se presenta como virtud que evita accidentes y ayuda a tomar decisiones correctas al volante. La seguridad vial es «un acto de amor al prójimo» y un compromiso ético.
La sencillez llama a la conducción con humildad y respeto, «en la carretera, esto se traduce en paciencia ante otros conductores, cortesía ante situaciones difíciles y disposición a ceder el paso cuando sea necesario».
