El programa de los encuentros arciprestales celebrados durante el mes de junio en la Diócesis de Ciudad Rodrigo han finalizado este miércoles en Barruecopardo, donde se ha dado cita el Arciprestazgo de La Ribera.
Este programa de encuentros arciprestales comenzó el 3 de junio en Fuenteguinaldo, con la reunión del Arciprestazgo de Águeda. Después se han sucedido estas reuniones, marcadas por la oración y la formación, en los arciprestazgos de Campo Charro, Argañán, Ciudad Rodrigo, Abadengo y Yeltes.
Tras un momento inicial de oración, el obispo de Ciudad Rodrigo, Mons. José Luis Retana, ha centrado su reflexión en el lema ‘Testigos cualificados del Resucitado’, invitando a los participantes a renovar su compromiso misionero desde la experiencia del encuentro con Cristo vivo. El obispo recordó que las comunidades cristianas están llamadas a ser un signo de esperanza en medio de la sociedad, anunciando el Evangelio con alegría, cercanía y confianza.
Durante su meditación ha insistido en que la fuerza de la Pascua impulsa a superar el miedo y el desánimo para construir una Iglesia más abierta y comprometida. En este sentido, ha señalado tres actitudes fundamentales para la vida cristiana: la alegría profunda, la valentía para anunciar el Evangelio y la perseverancia en el camino de la fe.
Valoración del vicario de Pastoral
El vicario de Pastoral, Antonio Risueño, ha destacado el clima de comunión vivido en los distintos encuentros y ha resumido la experiencia con una palabra: «agradecimiento». «Agradecimiento a Dios, a las comunidades, a los laicos, a los presbíteros y a toda la Iglesia diocesana que camina unida», ha afirmado Risueño.
Los encuentros también han permitido profundizar en la espiritualidad pastoral, reflexionar sobre la Eucaristía como «fuente y culmen» de la vida cristiana y recoger las aportaciones de los distintos arciprestazgos para seguir definiendo las prioridades del camino pastoral diocesano.





