Apertura del Año Jubilar Teresiano en la Catedral y en la Iglesia del Convento de las MM. Carmelitas

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Jubileo de Santa Teresa de Jesús

El papa Francisco, a través de la Penitenciaría Apostólica, ha concedido para las diócesis de Salamanca y Ciudad Rodrigo un Año Jubilar Teresiano, con ocasión de las solemnidades en honor de Santa Teresa de Jesús, patrona de la Diócesis de Salamanca, que será celebradas desde el 15 de octubre de 2022 hasta el 15 de octubre de 2023 (que caerá en domingo). Un año santo que coincide, además, con los 400 años de la canonización de Santa Teresa y el centenario de su honoris causa por la Universidad de Salamanca que se están celebrando durante este 2022.

¿Qué significa la concesión de un año jubilar?

La celebración de un Año Santo es una fiesta para la Iglesia católica, un momento de gracias y bendición, un tiempo para acercarse de mejor manera al Señor, y que tiene por objeto obtener la indulgencia plenaria.

Según el catecismo, «la indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados». Puede alcanzarse una vez al día y puede aplicarse por uno mismo o por los fieles difuntos.

¿Cómo obtener la indulgencia plenaria?

El Decreto de Penitenciaría Apostólica explica que únicamente los fieles “verdaderamente arrepentidos e impulsados por la caridad” podrán alcanzar la Indulgencia Plenaria, siempre y cuando atraviesen la Puerta Santa en alguno de los diez templos jubilares teresianos, y participen  en las condiciones acostumbradas:  confesión Sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del papa Francisco. Unos gestos que se llevarán a cabo ante las reliquias de Santa Teresa o una imagen de la misma.

Los ancianos, enfermos y todos los que, por causa grave, no pueden salir de casa, también pueden obtenerla, “haciendo el firme propósito de cumplir cuanto antes, con las tres condiciones de costumbre, si se ponen ante una imagen de Santa Teresa, uniéndose espiritualmente a las celebraciones del jubileo, ofreciendo sus oraciones y dolores, o las dificultades de la propia vida, a la misericordia de Dios”, como recoge el decreto de la penitenciaría apostólica.

Apertura del Año Jubilar en las Carmelitas