El congreso sobre el Seminario analiza el pasado en su segunda jornada

El congreso Duc in Altum, que hasta el próximo viernes nalizará el pasado,
presente y futuro del Seminario san Cayetano en el 250 aniversario de su
fundación, tiene por delante una intensa jornada de ponencias y lectura de
comunicaciones.
Así, a las 9:00 horas comenzó la cita con la intervención de Ricardo Robledo
Hernández, profesor jubilado de la USAL, quien abordó ‘El Seminario de San
Cayetano en el marco socioeconómico de la historia de España: 1769-2019.
Destacó, entre otras cuestiones, que desde 1796, inicio de la estadística de
alumnos hasta 2018, siempre hubo algún alumno que se matriculó en el
Seminario, incluso en la Guerra civil. Solo hubo un periodo en el que la
norma se rompió: los años de 1809-1816. Corresponde a la etapa de la crisis
del Antiguo Régimen, verdadero agujero negro del Seminario pues lo que se
puso en cuestión por primera vez fue la idoneidad de la institución y
también la mera supervivencia por la proximidad física e ideológica en la
lucha contra el invasor francés. Dejó entrever como hipótesis que el declive
actual está muy condicionado probablemente por la despoblación, que hace 250
años fue el motor que animó a los ilustrados a luchar por la repoblación de
los despoblados.
En la segunda de las ponencias, el profesor de la USAL, Eduardo Azofra habló
sobre ‘El edificio del Seminario. Proceso constructivo’. El 28 de abril de
1764 el obispo Cayetano Cuadrillero y Mota, cuando apenas llevaba unos meses
al frente de la diócesis civitatense, comunicó al cabildo catedralicio su
deseo de instituir un seminario conciliar, a la vez que transmitía su
pretensión al rey, a Carlos III, dentro de la política religiosa del citado
monarca que, dirigida sobre todo por el Conde de Floridablanca, buscaba ante
todo la formación de un clero más culto y ejemplar como medio más eficaz
para la propia reforma del pueblo. La carencia en Ciudad Rodrigo de un
inmueble que pudiera dar una adecuada respuesta a las necesidades que
requería un seminario, llevó al obispo Cuadrillero a plantearse la
posibilidad de levantar un edificio de nueva planta, eligiendo para ello un
espacio situado al noroeste de la ciudad, intramuros, entre la puerta del
Rey de la muralla y la fachada occidental de la Catedral, muy cerca del
palacio episcopal. Los planos y la dirección de las obras se encomendaron al
arquitecto vizcaíno Juan de Sagarbinaga (1710-1797), que asumió el encargo,
en palabras del propio prelado, “con el maior desinterés, por tener otras
obras (aquí)”. Gran dominador del panorama edilicio mirobrigense desde 1759
hasta su muerte, Sagarbinaga fue el arquitecto de confianza de Cuadrillero,
con quien debió unirle una buena relación de amistad, llegando incluso a
desempeñar el cargo de maestro de obras de la diócesis.
La lectura de comunicaciones ha correspondido a Juan Tomás Muñoz Garzón,
miembro del Centro de Estudios Mirobrigense (CEM) con ‘El entramado urbano
junto a la puerta del Rey: siglos XVIII y XX’. La configuración de lo que
hoy conocemos como Plaza de Herrasti nada tiene que ver con sus orígenes.
Existe sobrada documentación que nos describe la estructura urbana de la
zona que nos ocupa, con la presencia de numerosos inmuebles y varias calles
que fueron cambiando su nombre o desapareciendo en virtud de los criterios
establecidos por los gobernantes o por la propia población. Pero, sobre
todo, por la influencia y avatares bélicos, con sucesivos asedios y
bombardeos, y la poliorcética que obligó a prescindir y destruir numerosas
casas adosadas a la muralla medieval con el objetivo de mejorar las defensas
y favorecer la definición de un adarve capaz de asumir la artillería al uso
y facilitar la difícil defensa de la ciudad.
Nos encontramos con tres elementos sustanciales en la configuración de la
plaza dedicada al general Andrés Pérez de Herrasti. En primer lugar, la
Catedral de Santa María, con su puerta principal, la que conocemos por El
Perdón, orientada hacia este espacio urbano, que principalmente estaba
ocupado por casas pertenecientes al Cabildo; en segundo término, la propia
muralla, con protagonismo específico para la desaparecida Puerta del Rey,
que incluso cedió su nombre a la calle y plaza lindera; y, por último, la
sucesión de edificios solariegos que existieron en lo que hoy es el inmueble
que ocupa el seminario y en la zona enfrentada, en donde posteriormente se
levantó un cuerpo de guardia y más adelante el edificio de la comandancia de
ingenieros; sin menoscabo de la desaparición del otrora arrabal de la Puerta
del Rey, extramuros, fraguado entre el último tercio del siglo XVII y los
albores del XVIII.
En este espacio urbano estuvieron levantadas casas solariegas de familias
señeras que cincelaron muchos capítulos de la historia de Ciudad Rodrigo,
inmuebles y estructura urbana que fueron progresivamente desapareciendo como
consecuencia de los embates artilleros en los sitios de las guerras de
Sucesión Española y de la Independencia para dejar paso a la configuración
actual.
El archivero del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, Tomás Domínguez, abordó ‘El
Seminario en el espejo del archivo municipal del Excmo. Ayuntamiento de
Ciudad Rodrigo’. En primer lugar, se refirió a las referencias del obispo
Cuadrillero en las actas municipales. Ante la intención del obispo
Cuadrillero de erigir un seminario en Ciudad Rodrigo, el Ayuntamiento decide
desde un primer momento prestar su colaboración de una manera generosa. Las
peticiones episcopales se van sucediendo y la Corporación las atiende de
forma puntual y en su gran mayoría son resueltas positivamente a favor de la
fundación del obispo. Quizá lo más interesante de la lectura de estos
acuerdos sea el buen entendimiento entre el estamento eclesiástico y el
municipal a la hora de instalar en la cabecera de la diócesis un
establecimiento de enseñanza, la creación de un Seminario, tan útil y
necesario para la educación y enseñanza de la juventud, como se cita
textualmente en algún acta. El Ayuntamiento colabora en la puesta en marcha
del Seminario San Cayetano que se inaugura en 1769.
La última de las ponencias de esta mañana la pronunciará Juan José Carreto,
antiguo profesor del Seminario bajo el título ‘El Colegio san Cayetano,
fundado por Mons. Martínez Izquierdo. Repercusión e importancia de esta
institución. Proyección de los alumnos en la Universidad de Salamanca’.
Según ha adelantado el conferenciante, nos proponemos hacer por primera vez
un estudio del Colegio Privado San Cayetano de Ciudad Rodrigo. Se pretende
dar una visión general de la institución y poner un punto de partida para un
posible estudio más amplio del mismo, de él, de manera independiente o
dentro de la propia historia del Seminario San Cayetano. Analizaremos el
contexto histórico de las relaciones Iglesia-Estado durante el siglo XIX
español, la fundación del colegio y las posibles motivaciones de los
fundadores, aunque en este aspecto quedan muchas fuentes por analizar, los
datos sobre los alumnos del colegio extraídos del Archivo Académico del
Seminario, número total de alumnos, evolución de las matrículas por años y
procedencia de estos, así como los resultados obtenidos de la investigación
efectuada en el archivo histórico de la Universidad de Salamanca sobre la
proyección de los alumnos después de finalizar los estudios en el Colegio y,
finalmente podremos comprobar los colegiales que llegaron a ser sacerdotes.
A partir de las cuatro de la tarde regresarán las ponencias al Teatro Nuevo
Fernando Arrabal con el profesor del Seminario san Cayetano, Roberto Vegas,
y el tema ‘Desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la Guerra Civil’.
Esta ponencia analiza el devenir histórico del Seminario Diocesano san
Cayetano de Ciudad Rodrigo desde la aprobación del Concordato de 1851 hasta
el final de la Guerra Civil española. En la primera parte se analiza el
periodo de Sede vacante que hubo en la Diócesis civitatense hasta 1867. En
la segunda parte nos acercamos a la historia de nuestro Seminario en el
periodo en el que tres obispos de Salamanca fueron a la vez Administradores
Apostólicos de Ciudad Rodrigo. Finalmente, en la tercera parte, nos
adentramos en la época en la que Obispos Administradores Apostólicos
residentes en Ciudad Rodrigo hicieron llegar al Seminario a un momento de
máximo esplendor a pesar de las dificultades por las que pasaba España a
finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
La lectura de comunicaciones de la tarde contará con Ángel Olivera, canónigo
lectoral emérito de la Santa Iglesia Catedral de Ciudad Rodrigo que
planteará como tema ‘El Seminario en las Actas Capitulares de la Catedral de
Ciudad Rodrigo’.
Se ha elaborado una recopilación de las noticias halladas en las Actas
Capitulares, basada en el estudio minucioso de las mismas.
El estudio, recopila datos y los agrupa en temas tales como:
1.- La asistencia de los seminaristas a los divinos oficios de la catedral,
regulada por reglamentos emanados de la Catedral y del Seminario.
2.- Examen y valoración de las Actas sobre el cuadro de la Virgen de la
Faja, encargado para el Seminario y conservado en la Catedral.
3.- Menaje litúrgico que entrega la Catedral al Seminario procedente de la
desaparecida Iglesia de san Juan.
4.- Miembros del Cabildo que ejercieron como Consiliarios y Gobernadores en
la dirección del Seminario.
5- Otras noticias de diversa índole.
A continuación, José María Andrés Andrés, de la Asociación Amigos del Castro
de Irueña se centrará en ‘El Seminario en los inicios de la formación del
ilustre científico D. Domingo Sánchez y Sánchez (1860-1947)’.
Las dos últimas ponencias del día serán las de Juan Carlos Sánchez, director
del Congreso, que tratara ‘El Seminario de Ciudad Rodrigo desde la Guerra
Civil hasta la actualidad’. Sánchez plantea una mirada a casi 85 años en la
vida de una institución es como echar un vistazo a casi a cuatro
generaciones. En esta ponencia tendremos ocasión de descubrir la importancia
de los bienhechores y las becas y fundaciones para que muchos adolescentes y
jóvenes hayan podido formarse y llegar a sacerdotes. Veremos cómo esta
institución ha contribuido a la formación de tantos jóvenes que de no haber
sido por ella jamás hubieran podido estudiar, ni promocionarse como personas
y como hombres vocacionados.  Podremos descubrir la importancia de otras
actividades formativas en las prácticas de piedad, o en aspectos de
formación humana como teatro, música, deporte, cine, etc., y nos haremos
unas cuantas preguntas sobre el futuro de esta tierra, que tan presente ha
estado siempre en el Seminario, y cómo puede ser el seminario del futuro
como voz profética en medio de nuestra diócesis y nuestra tierra.
Cerrará la jornada Andrés Bajo, antiguo profesor del Seminario con el título
‘La enseñanza de la teología en el Seminario en los años anteriores al
Concilio Vaticano II y el posconcilio’. Destacará, entre otras cuestiones
que el Concilio Ecuménico Vaticano II fue inaugurado por Juan XXIII el 11 de
octubre de 1962 y clausurado por Pablo VI el 8 de diciembre 1965. Cursé los
cuatro cursos de Teología en el Seminario Diocesano de Ciudad Rodrigo entre
octubre de 1957 y junio de 1961, por consiguiente, estudié una teología
netamente preconciliar en la que encontrábamos las enseñanzas fundamentales
del Magisterio de la Iglesia principalmente en los Concilios Ecuménicos
Tridentino (1545-1563) y Vaticano I (dic 1869 a octubre de 1870). En esta
comunicación reflexionaré sobre mi doble experiencia en la sección de cursos
institucionales teológicos en nuestro Seminario: primero como alumno en los
años 1957-61 y segundo como profesor de Teología Dogmática en los años
1976-82.