El Arciprestazgo de Argañán concluye el curso pastoral con una excursión a Sanabria, Astorga, Ponferrada, Las Médulas y León

El grupo de fieles junto al obispo emérito de León, Mons. Julián López Martín
El grupo de fieles junto al obispo emérito de León, Mons. Julián López Martín.

El Arciprestazgo de Argañán ha celebrado su tradicional excursión de fin de curso pastoral, una iniciativa que cada año pone el broche a las actividades desarrolladas a lo largo del curso y que, en esta ocasión, reunió a 45 personas de distintas parroquias del arciprestazgo.

Durante tres jornadas, los participantes recorrieron Sanabria, Astorga, Ponferrada, Las Médulas y León, compartiendo unos días de convivencia marcados por la fraternidad, la alegría y el encuentro.

Según explica el arcipreste de Argañán, Gabriel Cid, «es el tradicional viaje con el que ponemos punto y final a las actividades del curso pastoral». El arcipreste destacó el excelente ambiente vivido durante el viaje. «Todo se ha desarrollado en un buen ambiente de alegría, convivencia y fraternidad», señaló, haciendo un balance muy positivo de la experiencia.

Encuentro con Mons. Julián López Martín

Uno de los momentos más significativos del viaje ha tenido lugar en León, donde el grupo fue recibido por Mons. Julián López Martín, anterior obispo de Ciudad Rodrigo y actualmente obispo emérito de León. Los peregrinos celebraron junto a él la eucaristía en la Real Colegiata de San Isidoro, un encuentro que Gabriel Cid calificó como «precioso».

Tras la celebración, los participantes compartieron unos momentos de cercanía con don Julián y realizaron una fotografía de grupo como recuerdo de la visita. Durante la eucaristía, el obispo emérito agradeció el gesto de los fieles civitatenses de acercarse a visitarle y expresó la alegría que le produjo el reencuentro. «Se mostró muy feliz y muy contento», relató Gabriel Cid.

Con esta peregrinación de fin de curso, el Arciprestazgo de Argañán reafirma una tradición que favorece la comunión entre las parroquias, fortalece los lazos de fraternidad entre sacerdotes y laicos y ofrece un espacio para compartir la fe, la convivencia y el descubrimiento del rico patrimonio histórico y religioso de los lugares visitados.