Rafael Caño: «Revisemos nuestra vida ante el comienzo de la cuaresma»

El sacerdote y delegado diocesano de Peregrinaciones comenta en el programa Iglesia noticia COPE en Ciudad Rodrigo el evangelio de este primer domingo de Cuaresma.

Queridos oyentes de Iglesia noticia de la Cadena COPE en Ciudad Rodrigo. Hoy celebramos el primer domingo de Cuaresma, donde escucharemos en el Evangelio la narración de las tentaciones de Jesús.

Antes de referirme expresamente a ellas, permíteme una anotaciones previas. La palabra Historia es muy solemne, como la palabra Geografía, Biología o Física. Es una palabra que expresa una materia de gran calado, que narra grandes acontecimientos con personajes famosos que han destacado por sus gestas a largo y ancho de las culturas antiguas.

La Historia así entendida con mayúscula nos es ajena. Parece que no tenemos nada que ver en ella, porque nosotros no saldremos nunca en sus narraciones ni nadie tendrá en cuenta nuestros nombres y nuestras vidas. Parece que nuestra vida, nuestra historia es sencilla y anónima se escribe con minúscula.

Sin embargo, todos tenemos nuestros orígenes, nuestras pequeñas contribuciones al bien común, nuestros recuerdos personales y únicos. Amamos a nuestros mayores, a las personas que son importantes para nosotros. Ponemos nuestro granito de arena a la construcción de este mundo, que es el nuestro. Somos protagonistas, luchamos, sufrimos, nos sagramos, Nos apoyamos, discutimos, alabamos.

Para los clientes, Dios nos ha convocado a la vida y ha hecho de nosotros protagonistas libres de nuestra historia. La vida humana no es casualidad, ni estamos en la vida por equivocación. Todos y cada uno, con sus límites y sus talentos, formamos parte de un gran proyecto. Nadie es imprescindible, pero a la vez nadie sobra.

Los cristianos entendemos la vida de la humanidad como una gran Historia de Salvación, con sus luces y sombras, con sus avances y retrocesos. No somos divinos, pero tampoco somos monstruos. Una historia que no es de fracaso, condenación, sino de cumplimiento y salvación. Dios es compañero de camino, nos apunta al oído, nos corrige cuando fallamos, nos levanta cuando caemos, sufre cuando nos desviamos.

Jesús también vivió su propia historia, que en su caso, era la de hacer presente el reino de Dios. Al comienzo de su misión, la gran pregunta es: ¿cómo llevar adelante su condición de ser mesías de Dios? Y ahí aparecen las tentaciones de saciar las necesidades, de asaltar el poder y dominar, o de engañar y manipular las conciencias. Ninguna de las tres es de Dios. El mesiánismo de Jesús pasará por revelar la verdadera condición del ser humano, por el servicio como modelo de autoridad y como verdad que libera.

La primera tentación que se nos narra hoy en el Evangelio se relaciona con la ambición de bienes materiales, de dinero, y riquezas. Es cierto que necesitamos dinero para vivir en este mundo capitalista en el que estamos. Pero no es menos cierto que la ambición desmesurada del dinero por parte de unos es lo que ha producido esta terrible desigualdad económica en que vivimos. Mientras unos pocos les sobra, otros muchos pasan hambre.

Debemos anteponer los valores del espíritu a los valores del cuerpo. Todos o casi todos somos algo vanidosos,  queremos sobresalir, que los demás reconozcan nuestros méritos, que nos alaben. Seamos humildes no solo ante Dios, sino también ante los hermanos, pensemos que hemos nacido para servir, para ayudar, no para sobresalir.

Y tercera tentación: ‘no adoréis a nadie, nadie más que a él’, nos dice la canción religiosa. Claro que a todos puede gustarnos sobresalir ante los demás, a menos en determinadas ocasiones, pero no olvidemos que el afán desmedido de poder ha sido el origen de muchas dictaduras de la corrupción y de muchos crímenes políticos y sociales. Solo a Dios debemos adorar, solo a Él darle culto. Ni debemos adorar a nadie ni dejarnos adorar.

Revisemos nuestra vida vida ante el comienzo de la cuaresma. ¿Cuál es la tentación que resiento más a menudo? ¿Qué me enseña? Puede la Palabra de Dios ayudarme a vencerla para crecer?

Feliz domingo de cuaresma a todos. 

RAFAEL CAÑO