El obispo preside las celebraciones religiosas en honor a San Blas en la pedanía de Sanjuanejo. Tras la procesión ha tenido lugar la misa con la bendición de gargantillas.

DELEGACIÓN DE MEDIOS
El obispo de Ciudad Rodrigo, Monseñor José Luis Retana Gozalo, ha presidido hoy la Misa solemne en honor a San Blas que se ha celebrado en la pedanía de Sanjuanjo. Antes ha tenido lugar la procesión hasta la puerta del convento de la Caridad.
La eucaristía, en la que se han bendecido las gargantillas, ha estado concelebrada por el párroco o otros sacerdotes de la Diócesis, y ha contado con la asistencia de numerosos fieles, así como miembros de la Cofradía de San Blas, y autoridades locales.
En su homilía, el obispo ha subrayado que «San Blas nos enseña a vivir confiados en Dios», recordando que este santo, médico y obispo de Sebaste, dedicó su vida al servicio de los enfermos y los más necesitados, siempre guiado por la fe y la compasión. Mons. Retana ha invitado a los fieles a reavivar su memoria «desde el corazón y con una mirada creyente», para imitar su ejemplo en la vida cotidiana.
El obispo ha recordado también la conocida tradición de la bendición de la garganta, evocando el milagro en el que San Blas ha salvado la vida de un niño que se estaba asfixiando, y ha animado a los presentes a ser instrumentos de «bien y bendición en sus comunidades».
Además, ha destacado que San Blas ha enseñado a cuidar de toda la creación y de cada persona, haciendo hincapié en que «toda vida humana es sagrada, imagen de Dios, reflejo de su amor».
Su homilia ha terminado La Eucaristía ha concluido con una oración por las familias, los enfermos y los necesitados, confiando en la intercesión de San Blas para fortalecer la fe y el compromiso cristiano de todos los presentes.





