El retiro en el Arciprestazgo de Águeda, que ha tenido lugar este sábado en Fuenteguinaldo, ha cerrado el programa de encuentros de mitad de curso que se han celebrado durante las últimas semanas en la Diócesis de Ciudad Rodrigo. Estas reuniones han contado con la presencia del vicario de Pastoral, Antonio Risueño, siguiendo el mandato del obispo diocesano.
Los retiros comenzaron el 13 de marzo en La Fuente de San Esteban, con el Arciprestazgo de Campo Charro, continuando con el Arciprestazgo de Ciudad Rodrigo, el de Yeltes en Tamames y el de Abadengo en Lumbrales. Posteriormente, se han celebrado los encuentros del Arciprestazgo de Argañán, en Fuentes de Oñoro, el de Ribera, en Barruecopardo, y finalmente el de Águeda, completando así esta iniciativa.
Cada encuentro ha contado con una participación media de 22 personas, creando «un ambiente muy cordial, muy sincero, sencillo y agradable», según ha destacado el vicario de Pastoral, Antonio Risueño. Además de los arciprestes, han participado presbíteros, religiosas y laicos, compartiendo momentos de oración y reflexión.
El esquema de los retiros ha sido similar en todos los encuentros, comenzando con una oración inicial y seguida de una meditación espiritual «a modo de retiro», con tiempo de silencio y oración personal. También se ha incluido una oración compartida y, en muchos casos, la exposición del Santísimo.
Tras estos momentos de recogimiento, ha habido un tiempo de formación, en el que se ha presentado el material impreso para el segundo cuatrimestre del curso bajo el lema ‘Impulsados por el Espíritu’. Los participantes han reflexionado sobre el Sínodo, la sinodalidad en la Iglesia universal y la espiritualidad sinodal.
El balance de estos retiros ha sido muy positivo, marcados por la oportunidad de fortalecer la vida espiritual y la cercanía entre los miembros de la Diócesis, según ha concluido Antonio Risueño.

