El obispo de Ciudad Rodrigo pone en valor el «martirio cotidiano» en la fiesta de San Sebastián

Monseñor José Luis Retana ha presidido la celebración eucarística en la Catedral. Después ha tenido lugar la procesión con el Santo. 

Fiesta de San Sebastián Ciudad Rodrigo

 

DELEGACIÓN DE MEDIOS

El obispo de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, Monseñor José Luis Retana, ha presidido hoy las celebraciones religiosas con motivo de la festividad de San Sebastián, patrono de la localidad.

Durante su homilía, el prelado se ha referido al significado de la persecución y del martirio cristiano, subrayando que «San Sebastián no murió porque amara la muerte, sino porque amaba más a Cristo que a su propia seguridad». En este sentido, ha advertido del riesgo de idealizar el martirio, señalando que «a veces existe el peligro de romantizarlo como si fuera una hazaña heroica desligada del drama humano».

Monseñor Retana ha destacado que «el testimonio de San Sebastián no se agota en el momento de su muerte. Su vida misma fue un acto de resistencia silenciosa», invitando a los fieles a plantearse «una pregunta incómoda: ¿dónde situamos nosotros hoy el límite de nuestra fidelidad?».

Asimismo, el obispo civitatense ha explicado que «existe también un “martirio cotidiano”, menos visible pero igualmente exigente», que se manifiesta en gestos concretos como «permanecer honestos en un ambiente corrupto, defender la dignidad de los más débiles cuando es incómodo, sostener la fe en medio de la indiferencia, educar cristianamente a los hijos en una cultura que ridiculiza la fe o perdonar cuando sería más fácil vengarse». Según ha afirmado, «éstas no son batallas espectaculares, pero son las que configuran una vida cristiana auténtica».

Para concluir, Monseñor José Luis Retana ha animado a no pedir «la gracia del martirio en sentido literal», sino «algo quizá más difícil: la coherencia, la libertad interior frente al miedo y la fidelidad en lo pequeño». «Pidamos la gracia de confesar a Cristo no solo con palabras, sino con una vida que no se avergüenza del Evangelio», ha señalado.

Tras la Eucaristía, a la que han asistido los mayordomos y miembros de la Cofradía de San Sebastián, ademas de numerosas autoridades civiles y militares, ha tenido lugar la procesión con la imagen del Santo hasta la iglesia de San Cristóbal