EL COMENTARIO DE JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ-VELEIRO: «En Jesús está nuestro descanso»

Buenos días amigos todos. Feliz día del Señor.

El Evangelio según San Mateo que hoy proclamamos en la eucaristía, nos presenta palabras entrañables de Jesús. Por una parte, porque muestra la predilección de Dios por los pequeños, por aquellos que son capaces de descubrir en su vida la necesidad de contar con Dios para que ese Dios infinito y absoluto llene con su riqueza nuestra pequeñez. Esos son en definitiva, los pequeños y también los que a ojos del mundo no cuentan.

Por eso alaba a su Padre, porque los misterios de su esencia, los misterios de su naturaleza los ha revelado precisamente a eso, a los pequeños, a los humildes, a los que se sienten necesitados de Dios. Y no a los sabios y entendidos, a los autosuficientes o a los que tienen méritos y se confían en esos méritos propios sin abrirse a la acción de Dios.

Y por otra parte, la segunda parte de este pasaje en que Jesús invita a todos, sobre todo a los que están cansados y agobiados a acercarse a él para encontrar descanso.

Ahora que iniciamos el mes de julio, estamos iniciando este periodo estival después de haber concluido el curso pastoral, el curso académico, en que en la rutina de unos y de otros se introduce este tiempo de descanso, que ojalá pueda ser para todos, pues también nos viene bien encontrar y descubrir que en Jesús está nuestro descanso. Nuestro descanso para el alma, pero también nuestro descanso para el cuerpo.

Ojalá que este tiempo que procuramos ralentizar nuestra actividad, cuidar también nuestra salud con ese sentido de descanso, de reposo. Pues que busquemos en el Señor nuestro descanso. Él nos ayudará también a que nuestro cuerpo y nuestra mente encuentre ese relax, esa paz, esa serenidad, que quizás durante el curso, se puede ver un poco perturbada por tantos trabajos, tantas responsabilidades y tantas tareas.

Termina Jesús diciendo «cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Mi yugo al llevadero, mi carga ligera».

Nunca tengamos miedo a sentirnos agobiados por la vida, a sentirnos aplastados por la cruz que nos toque llevar, porque Jesús lo dice, mi yugo llevadero y mi carga ligera. ¿Por qué? Porque por dura que sea la cruz Él va con nosotros, Él va soportando el peso de nuestra cruz. Por eso, las palabras de hoy de Jesús son palabras que nos dan paz, que nos dan serenidad, que nos dan sosiego y que así sirven como marco ideal para iniciar este tiempo de verano.

Que sea un tiempo propicio para el descanso, para el encuentro y el reencuentro con los seres queridos, con los amigos, con todos aquellos que quizás durante el curso no nos paramos como deberíamos. Y que también sea un tiempo en el que nos paramos en con el Señor, para descansar a su lado, para escucharle y para que Él serene y sosiegue nuestro corazón.

JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ-VELEIRO