EL COMENTARIO DE ÁNGEL MARTÍN CARBALLO: «Jesús asciende, se marcha, pero permanece»

Un saludo muy cordial a todos los oyentes de la Cadena COPE.

Celebramos hoy la solemnidad de la Ascensión del Señor a los cielos. El Evangelio es la conclusión del Santo Evangelio según San Mateo. Dice que en aquel tiempo los once discípulos se fueron a Galilea al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id pues y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabéis que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

El final del Evangelio de Mateo no describe la Ascensión, pero la presupone teológicamente. Jesús resucitado se presenta con autoridad universal y con una promesa definitiva. El escenario, un monte en Galilea es altamente simbólico. El monte es lugar de revelación, de alianza. Es Galilea, la región donde Jesús comenzó su actividad pública y llamó a sus discípulos. En ese mismo contexto se habla aquí de una misión dirigida a todas las naciones. La universalidad se reconoce como fruto directo de la glorificación de Jesús.

El texto indica también que algunos dudaron al verlo resucitado. La misión no es confiada a creyentes perfectos, sino a discípulos reales, con dudas y temores como nosotros. Es la autoridad de Jesús la que sostiene su debilidad humana.

El mandato misionero se articula en cuatro verbos. Ir, a hacer discípulos, bautizar y enseñar. No se trata de transmitir doctrina, sino de generar una relación viva con Cristo y de introducir a la persona mediante el bautismo en la comunión trinitaria.

La frase final expresa una paradoja. Jesús asciende, se marcha, pero permanece. Su presencia ya no es local ni limitada, sino universal y permanente.

Enlaza con el inicio del Evangelio de Mateo , donde Jesús ha sido llamado Emmanuel, que significa Dios con nosotros. Tras su partida, Jesús permanece vivo en medio de la comunidad y lo seguirá estando. Los discípulos de todos los tiempos sostenidos por la certeza de que el Señor camina con ellos en la historia hasta su consumación definitiva, somos invitados a participar de esta misión.

En este contexto adquiere también una resonancia particular la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que celebramos hoy. La iglesia enviada a anunciar el Evangelio a todos los los pueblos, sabe que también la comunicación forma parte de su responsabilidad misionera. Comunicar no consiste solo en transmitir mensajes, sino en servir a la verdad, custodiar la dignidad de las personas y favorecer encuentros auténticos.

Por eso, en la luz de la Ascensión, la Iglesia contempla a Cristo como Señor de la historia y pide la gracia de ser testigo suyo con palabras limpias, con gestos veraces y con una comunicación que no desfigure el rostro del hermano, sino que lo reconozca y lo sirva.

Feliz día de la Ascensión a todos.