El delegado de Pastoral de la Salud y cuatro voluntarios de Ciudad Rodrigo participaron en la jornada formativa regional dedicada a reflexionar sobre el cuidado integral en tiempos de fragilidad
DELEGACIÓN DE MEDIOS
La Diócesis de Ciudad Rodrigo participó el pasado 28 de noviembre en la jornada de formación regional de la Pastoral de la Salud que se celebró en Valladolid, bajo el lema: Bajo el lema “Entre la fragilidad y la esperanza. Ser Iglesia samaritana hoy: cuidar en tiempos inciertos”. El encuentro, organizado por el Secretariado Interdiocesano de Pastoral de la Salud de Iglesia en Castilla-Duero, reunió a 56 delegados, directores y agentes de las nueve diócesis de la región para reflexionar sobre los cambios culturales y las nuevas formas de sufrimiento que afectan a tantas personas y familias, y sobre la misión de la Iglesia de acompañarlas con sensibilidad y esperanza.
La formación fue impartida por el psicólogo clínico Dr. Mario Piera Gomar, que ofreció una lectura humanista e integradora de la realidad del sufrimiento, marcada hoy por profundas transformaciones culturales, psicológicas y relacionales. Su intervención ayudó a los participantes a reconocer cómo estos cambios inciden en la manera en que las personas afrontan la enfermedad, la soledad y la vulnerabilidad.
En representación de la diócesis acudió el delegado diocesano de Pastoral de la Salud y coordinador de este Secretariado Interdiocesano, Carlos Norberto Gómez, acompañado de cuatro voluntarios que desarrollan su servicio pastoral en el ámbito del cuidado y la visita a los enfermos.
Este responsable destacó la urgencia de renovar la mirada pastoral. Recordó que, durante siglos, la acción pastoral se centró en la atención sacramental -“que sigue siendo esencial”-, pero advirtió que “nos estamos encontrando ante un cambio cultural muy fuerte en el que la comunidad, la fe, ya no tienen ese sentido de trascendencia que tenían habitualmente”.
Carlos Norberto afirmó que hoy acompañan a “una nueva generación de familias, que se encuentran ante circunstancias de sufrimiento que no soportan, de fragilidad sobre las que no se hacen responsables, de indiferencia, porque todo lo que suene a dolor, sufrimiento, desgaste, ya no tiene espacio dentro de la vida ordinaria”.
Asimismo, recordó que el cambio de época exige una formación más profunda y humanizadora: “Ya no basta la buena voluntad. Necesitamos comprender las nuevas realidades humanas para acompañar con misericordia”. Y describió situaciones cada vez más frecuentes de soledad, abandono y fragilidad relacional, que interpelan directamente a la misión de la Iglesia: “Vemos ancianos abandonados en residencias, enfermos solos en los hospitales, personas con adicciones sin apoyo, mujeres y hombres en situación de prostitución o sin hogar refugiados en los albergues porque nadie les quiere prestar atención,….”. Ante esta realidad, subrayó que, junto a Cáritas, la Pastoral de la Salud está llamada a ser “el brazo de la misericordia”.
En su opinión, esta pastoral debe “ofrecer una cercanía espiritual, materna y paterna, afectiva, emocional, que acerque el Evangelio de Jesucristo desde la acogida y el encuentro”.
Carlos Norberto adelantó que esta primera jornada tendrá continuidad en una segunda sesión, de carácter práctico, que permitirá a las diócesis aplicar en sus realidades concretas los contenidos y herramientas ofrecidos.