Anselmo Matilla: «Les anticipa lo que va a ser el final de su vida, que en realidad no es un final, sino un gran comienzo: la Resurrección»

El sacerdote y rector del Seminario comenta en el programa Iglesia noticia COPE en Ciudad Rodrigo el evangelio de este segundo domingo de Cuaresma.

comentarios Anselmo Matilla

Buenos días y feliz segundo domingo de Cuaresma, queridos oyentes del comentario al Evangelio en COPE Ciudad Rodrigo.

Seguimos nuestro camino cuaresmal, ese itinerario que nos va poco a poco trasladando hacia la Pascua y por tanto hacia la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

En este segundo domingo de cuaresma, el Evangelio nos propone el relato de la transfiguración según la versión de Mateo que estamos leyendo en este ciclo A. Hay que entender, este relato teniendo en cuenta dos cosas.

La primera es un relato cuyo marco es los dos anuncios que Jesús hace a sus discípulos de la Pasión, Muerte y Resurrección. Por tanto, hay que entenderlo desde ese Marco.

Y en segundo lugar, hay que tener también en cuenta que, el evangelio de Mateos es el más judío de todos y por tanto, la historia de la transfiguración en este evangelio tiene características del mundo judío y muchas referencias a la Biblia judía y por tanto, a los grandes relatos del Antiguo Testamento.

La historia tiene las características literarias de las grandes teofanías del antiguo Testamento, especialmente la Teofanía del Monte Sinaí, la teofanía que Dios hace a Moisés. Hay humo, hay nubes, hay destellos, un resplandor del sol muy grande. Y en ese contexto a los discípulos más cercanos a Jesús, Jesús se les transfigura; les anticipa lo que va a ser el final de su vida, que en realidad no es un final, sino un gran comienzo: la Resurrección.

Claro, esto enmarcado en los anuncios de la Pasión del Señor, lo que pretende es que los discípulos empiecen a entender cuál es el sentido de la vida de Jesús, que es morir por toda la humanidad para resucitar.

Y en este sentido, también a nosotros esta mañana de domingo se nos invita a subir al Monte Tabor y a dejar que Jesús nos muestre la verdad de su ser, y por tanto, cuál es el sentido de nuestra vida cristiana, que no es otro, sino la resurrección y la vida, aunque eso a veces, y a menudo, por ser fieles al mensaje del reino de Dios, nos pueda traer sufrimiento y muerte.

Que en esta cuaresma que estamos celebrando, el Señor nos ayude a tener la necesaria esperanza para caminar confiados en el Señor Jesús, a su encuentro y que así celebremos su Pasión y su Muerte, pero no con un sentido de derrotismo, sino especialmente con un sentido de Resurrección y de vida y por tanto de esperanza.

Feliz domingo segundo de cuaresma para todos. 

ANSELMO MATILLA