Queridos hermanos, oyentes de COPE.
Celebramos hoy el domingo de Pascua de Resurrección. Los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús nos han acercado a la gloria de la resurrección. Estamos celebrando con alegría el gran día de la Pascua de Cristo, el día en que actuó el Señor. Por eso queremos que la Resurrección de Cristo renueve nuestra fe y llene de luz gloriosa nuestras vidas.
Cantamos con un nuevo gozo el aleluya, como expresión inefable de nuestra adhesión a Cristo resucitado, vencedor del pecado y de la muerte .
Los discípulos solo vieron el sepulcro vacío, pero eso, por sí mismo, no es prueba de la Resurrección. Podría haber sido vaciado. Es la primera constatación de María Magdalena: se han llevado al Señor. Pero el orden existente en el interior desmiente esa interpretación.
Hay un relato, un progreso ,que merece notarse. María solo ve la losa quitada. El discípulo amado ve más: se asoma, vio las vendas, pero no entra. Fue Pedro, el primer primero en entrar ,y constatar los hechos. Vio y creyó. Solo la fe ayuda a la lectura correcta.
Cristo no solo ha resucitado, sino que ha resucitado en nosotros, por nosotros, para nosotros. Y nosotros hemos de resucitar en él, con él y para él.
El sepulcro vacío hay que explicarlo. Y como el misterio de la encarnación lo anunció y explicó el Ángel del Señor a una mujer, quien lo anuncia, lo explica a unas mujeres.
La vida de Jesús se hunde en el misterio de Dios y solo Dios lo desvela. Jesús no ha desaparecido, ha resucitado porque la muerte no tiene dominio sobre Él.
Queridos hermanos, llevemos con gozo a nuestros ambientes, la alegría y la paz de Cristo, como cristianos auténticos que han comprendido desde la fe, e intentan vivir el misterio de la reflexión del Señor.
MIGUEL ÁNGEL GARCÍA