Mons. Atilano Rodríguez, que fue obispo de la Diócesis civitatense entre los años 2003 y 2011, va a pronunciar el pregón de la Semana Santa de Ciudad Rodrigo este sábado, a las 20:00 en el Teatro Nuevo Fernando Arrabal.
— PREGUNTA: ¿Qué significa para usted volver a esta diócesis y pronunciar el pregón?
— RESPUESTA: En primer lugar, supone una expresión de gratitud, acogiendo la llamada que me hicieron para poder pregonar los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Y, por otra parte, es un gozo muy grande volver a esta Diócesis, donde he disfrutado de la colaboración de tantos sacerdotes, personas consagradas y, por supuesto, de muchos cristianos laicos.
— P: Sin desvelar el contenido, ¿podría adelantarnos qué le gustaría transmitir en su pregón?
— R: En primer lugar, quiero saludar a todos los asistentes. Después, centraré mi reflexión en los misterios que celebramos, porque pregonar la Semana Santa es anunciar estos misterios nucleares de la fe cristiana: la Pasión, la Muerte y la Resurrección del Señor. Y quisiera tener también algún recuerdo de lo que ha significado para mí la celebración de la Semana Santa en Ciudad Rodrigo durante los ocho años en los que estuve al servicio de esta Diócesis.
— P: ¿Qué recuerdos guarda de aquella etapa?
— R: Destacaría dos aspectos fundamentales. Por un lado, el profundo sentido religioso que se percibe en las manifestaciones de piedad popular: las procesiones, el orden, el espíritu de oración y el testimonio de fe en la vida pública. Y, por otro lado, diría que todo esto obedece a la preparación previa que hay detrás de todo ello, no solo desde el punto de vista organizativo, sino también espiritual. Los cofrades, en cada parroquia, tenían sus reuniones de preparación espiritual, buscando que la celebración de las procesiones y los oficios litúrgicos les ayudase a crecer en el conocimiento y seguimiento de Jesucristo. Eso es lo que da sentido a todo lo que se vive en la calle y en la liturgia de los oficios tan profundos de la Semana Santa.
— P: De cara a la Semana Santa que estamos a punto de vivir, ¿cuál cree que es el mensaje central de la Pasión de Cristo para la sociedad actual?
— R: Creo que es un mensaje de alegría y de esperanza. Vivimos en un mundo convulso, con muchas dificultades, problemas, tensiones y enfrentamientos entre hermanos. Ante esto, Jesucristo, con su Pasión y su Muerte, nos ayudar a ser solidarios, a abrir el corazón a nuestros semejantes, a cada hermano. Y, sobre todo, nos levanta la esperanza teniendo en cuenta que su Muerte y Resurrección son también las nuestras, para vivir esa esperanza de heredar un día la vida eterna, construyéndola en lía formación de un mundo nuevo, de una convivencia pacífica propia de los hermanos que admiran al Padre y siguen las huellas de su Hijo.