La Diócesis programa los encuentros arciprestales de junio

La Diócesis ha programado los siete encuentros arciprestales del mes de junio que comenzarán este miércoles con la reunión en el arciprestazgo de Águeda y continuarán los próximos días 15 y 16 de junio en los arciprestazgos de Campo Charro y Alagón. Los siguientes serán los de Ciudad Rodrigo, Abadengo y Yeltes, concluyendo en La Ribera. 

Estos encuentros, que reúnen a laicos, religiosos y sacerdotes de cada arciprestazgo, constituyen uno de los espacios más consolidados de participación y comunión en la vida pastoral diocesana.

El vicario de Pastoral, Antonio Risueño, ha explicado que estos encuentros cuentan con una larga trayectoria en la Diócesis.  Según ha explicado, el principal objetivo de estas convocatorias es fomentar la sinodalidad y fortalecer la vivencia compartida de la fe

Los encuentros comienza con un momento de oración organizado por el arcipreste, seguido de una meditación dirigida por el obispo, un tiempo de silencio y reflexión compartida, así como un espacio de descanso y convivencia. Posteriormente se desarrolla un diálogo en torno a los temas propuestos en los cuadernillos formativos elaborados para cada cuatrimestre, siempre vinculados al objetivo pastoral anual.

En esta recta final del curso, además, los participantes trabajarán sobre las propuestas surgidas de la Asamblea Diocesana. «Vamos a tratar las propuestas de la Asamblea con vistas a subrayarlas, proponer procesos de formación y plantear acciones concretas», ha explicado Risueño. El vicario de Pastoral ha comentado que todas las aportaciones conformarán «un puzle amplio en el que aparecerán propuestas concretas que trabajaremos a lo largo del próximo año».

Antonio Risueño ha animado a todos los fieles a participar en las convocatorias previstas en sus respectivos arciprestazgos. «Es un momento de encuentro en el que nos podemos reunir todos y en el que también nos acompañará el señor obispo», ha destacado. Asimismo, ha subrayado el valor de estos espacios de comunión eclesial: «Son unas horas que merece muchísimo la pena dedicar a nuestra fe y regalárselas a nuestros hermanos, los miembros de nuestro arciprestazgo».