Estimados oyentes de la Cadena COPE
La parábola del trigo y la cizaña nos muestra una realidad que todos experimentamos. En el mundo, en la Iglesia e incluso en nuestro propio corazón conviven el bien y el mal.
Los siervos quieren arrancar inmediatamente la cizaña, pero el dueño del campo responde con paciencia: dejad que crezcan juntos hasta la siega.
Pues bien, Dios en este domingo nos invita a tener paciencia. Una virtud que en estos tiempos de las prisas y la inmediatez no es muy apreciada y sin embargo, es la que como decía Santa Teresa, todo lo alcanza.
Con esta enseñanza, Jesús no está justificando el mal, sino revelando el modo de actuar de Dios. Él es paciente, concede tiempo para la conversión y no juzga precipitadamente.
Muchas veces, nosotros queremos clasificar rápidamente a las personas como buenas o malas, pero Dios conoce el corazón y ofrece siempre una oportunidad para cambiar.
Esta parábola nos invita a mirar a nuestra propia vida. Ciertamente, la vida de cada cristiano es como un campo que hay que cultivar y trabajar para que dé buen fruto. Dios pone en cada corazón una semilla de su Palabra para que crezca, pero también crece junto a ella el mal, la cizaña.
Es verdad que la cizaña crece junto a nosotros e incluso podemos convertirnos en cizaña. No obstante, tenemos la posibilidad de crecer como buen trigo cuando dejamos que la palabra de Dios penetre hasta lo más profundo y nos envuelva con su amor. También cuando somos conscientes de nuestra debilidad y flaqueza, viviendo en permanente conversión y perseverando en la fe.
Las parábolas del grano de mostaza y de la levadura completan este mensaje: el reino de Dios comienza de de manera humilde, canse imperceptible, pero posee una fuerza transformadora inmensa: un pequeño acto de amor, una palabra de esperanza, una oración sincera, o un gesto de servicio pueden producir frutos mucho mayores de lo que imaginamos.
Que la celebración de este domingo nos haga crecer como buen trigo, alimentado por los sacramentos de la vida nueva en Cristo y nos ayuda a tener más paciencia con nosotros mismos.
Feliz domingo.
JOSÉ EFRAÍN PEINADO