El obispo de Ciudad Rodrigo, Mons. José Luis Retana, ha invitado a toda la comunidad diocesana a celebrar las ’24 Horas para el Señor’, orando por la paz. Se siguen así las indicaciones de la Conferencia Episcopal Española, que se suma a la petición del papa León XIV en su intención de oración para este mes de marzo quien pide rezar «por el desarme y la paz».
En este sentido, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, comenta que «las situaciones de guerra, especialmente la situación actual en Irán, nos impulsan a unirnos a la insistente llamada de León XIV a favor de una paz ‘desarmada y desarmante’».
‘24 Horas para el Señor’ es una iniciativa cuaresmal de oración y reconciliación, instituida por el papa Francisco, que se celebra anualmente en diócesis de todo el mundo en vísperas del cuarto domingo de Cuaresma.
IGLESIAS ABIERTAS
En la preparación para la Pascua, la tarde del viernes 13 de marzo y durante todo el día del sábado 14 de marzo, se anima a las comunidades eclesiales a programar aperturas especiales en sus iglesias, ofreciendo a los fieles la oportunidad de detenerse en cualquier momento para la adoración y la confesión.
ORACIÓN POR LA PAZ DEL PAPA LEÓN XIV
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la Vida, que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: «La paz esté con vosotros», concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia. Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que podamos ser instrumentos de reconciliación. Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones, para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista, y poner en el centro la vida de los más vulnerables.
Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad. Espíritu Santo, haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana: en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo. Amén