La hermana Agripina del Santísimo Cristo de la Luz realiza sus votos perpetuos en el Monasterio de Porta Coeli

Profesión solemne de la hermana Agripina del Santísimo Cristo de la Luz en el Monasterio de Porta Coeli
Profesión solemne de la hermana Agripina del Santísimo Cristo de la Luz en el Monasterio de Porta Coeli

El Monasterio de Porta Coeli de El Zarzoso acogió este miércoles, 7 de octubre, la celebración de la profesión solemne de la hermana Agripina del Santísimo Cristo de la Luz, religiosa de las Franciscanas de la Tercera Orden Regular, que realizó sus votos perpetuos de pobreza, castidad y obediencia. La celebración estuvo presidida por el obispo de Ciudad Rodrigo, Mons. José Luis Retana Gozalo, y contó con la presencia de las hermanas de la comunidad, sacerdotes, familiares y amigos de la religiosa.

Durante la celebración, el obispo destacó que la profesión solemne constituye un «hermoso acontecimiento eclesial»y subrayó que toda vocación a la vida consagrada nace del encuentro con Jesucristo. En este sentido, señaló que el Señor es el «verdadero protagonista» de la llamada y que la consagración surge de la iniciativa amorosa de Dios y de la respuesta libre de la persona.

En su homilía, el obispo recordó que «el principal consejo evangélico es entregar el corazón» y explicó que la obediencia expresa la disponibilidad de quien acoge el plan de Dios; la castidad, el afecto amoroso de quien entrega toda su vida; y la pobreza, una manera de poner los propios dones al servicio de los demás.

 

La vida contemplativa, «un pulmón» para la Iglesia

Mons. José Luis Retana puso también en valor la presencia de la vida contemplativa en la Diócesis de Ciudad Rodrigo. Para el obispo, los monasterios son «un pulmón que oxigena la espiritualidad de la Iglesia», gracias a la oración y a la entrega de las religiosas.

En este sentido, destacó la fuerza de la oración y agradeció a las religiosas su «sí al Señor», subrayando que la vida contemplativa no supone alejarse de la realidad del mundo. «Lo vuestro no es la huida del mundo, sino una forma distinta de inserción en él», afirmó.

El obispo explicó que las plegarias y la entrega de las religiosas alcanzan también a las personas que viven situaciones de dificultad y sufrimiento. Desde el monasterio, señaló, las religiosas permanecen cerca de Dios y del dolor del mundo, ofreciendo su vida por la Iglesia y por toda la humanidad.