EL COMENTARIO DE MIGUEL ÁNGEL GARCÍA: «Siempre es tiempo propicio para aceptar la invitación del Señor, de formar parte de sus trabajadores»

Muy queridos hermanos de Onda COPE.

La eucaristía de cada domingo es encuentro con el Señor resucitado que se hace presente en medio de nosotros para ofrecernos el pan de la palabra y el pan de su cuerpo.

Hoy Jesús nos recordará que Dios no se rige por nuestras leyes y esquemas de justicia, sino por su amor gratuito. Y el amor de Dios no genera privilegios ni ventajas, sino que es un regalo que quiere darnos a todos por igual, porque sus planes son distintos y más elevados que los nuestros.

Este es el tema central del Evangelio de hoy. La invitación constante. La invitación permanente que Dios nos hace para formar parte del grupo que trabaje su viña.

En el relato evangélico, hasta cinco veces se repite el gesto del propietario que va a la plaza a buscar nuevos obreros. Vemos en ellos la existencia, el interés que pone en que nadie esté ocioso o no tenga trabajo.

Y sorprende igual que todos, y a todas horas, puedan y deban ir a la viña para ganarse el salario. Somos llamados en cualquier momento de nuestra vida. Siempre es tiempo propicio para aceptar la invitación del Señor, de formar parte de sus trabajadores.

No sirve la excusa y el pretexto de la edad, ni de la condición. Dios elige a todos, todos le son útiles y necesarios. En eso sigue poniendo hoy su empeño al Señor, en reunirnos e invitarnos a trabajar en su viña.

Llegados a este punto nos debemos preguntar, ¿por qué no oímos esa invitación del Señor? ¿Tan ocupados estamos en lo nuestro que corremos ese peligro, ese riesgo de no oír la invitación?

Aprendamos que nunca es demasiado tarde para decidirse y aceptarla y para ello abramos nuestro corazón para que el Señor entre. Que así sea. 

Miguel Ángel García