Diócesis de Ciudad Rodrigo

Díez Taravilla, 15 – 37500 CIUDAD RODRIGO – Tfno.: 923 46 08 43 – info@diocesisciudadrodrigo.org

El Administrador Apostólico, Mons. Francisco Gil Hellín, recorre los arciprestazgos

El Administrador Apostólico, Mons. Francisco Gil Hellín, ha tenido oportunidad a lo largo del fin de semana de conocer diferentes lugares y personas que forman parte de la diócesis civitatense. Así, el sábado por la mañana mantuvo un encuentro con laicos, sacerdotes y religiosas del Arciprestazgo de Águeda, donde se respiró un ambiente de sincera acogida y se mostró ese ánimo de seguir dotando de vida a la diócesis. También se rezó por el obispo, Mons. Raúl Berzosa.

El domingo por la mañana tuvo oportunidad de celebrar la Eucaristía en la Catedral de Santa María donde saludó al presidente del Cabildo y a varios canónigo. Todos ellos le acogieron y le enseñaron la catedral, además, saludó a varios fieles.

También el domingo, pero por la tarde, visitó a las Madres Carmelitas donde mantuvo una amplia conversación con ellas. Posteriormente se reunió con los vicarios y con los diáconos.

Hoy lunes, acudirá al encuentro de fin de curso del Arciprestazgo de Argañán.

Gil Hellín en la convivencia celebrada en Fuentes de Oñoro, hoy.

Mons. Francisco Gil Hellín, nombrado administrador apostólico de Ciudad Rodrigo

La Nunciatura Apostólica en Madrid ha comunicado que Su Santidad el Papa Francisco, en el día de hoy, ha concedido al Excmo. y Rvdmo. Mons. Raúl Berzosa Martínez, obispo de Ciudad Rodrigo retirarse durante un tiempo, por motivos personales, del gobierno pastoral de la mencionada diócesis.

Al mismo tiempo, el Santo Padre ha nombrado al Excmo. y Rvdmo. Mons. Francisco Gil Hellín, arzobispo emérito de Burgos, administrador apostólico Sede Plena et ad nutum Sanctae Sedis de la diócesis de Ciudad Rodrigo.

Más de 7000 alumnos han recibido formación y educación directa  en estos 250 años de historia de esta institución civitatense.

El salón Obispo Mazarrasa fue el lugar elegido para celebrar la jornada.

El salón Obispo Mazarrasa del Palacio Episcopal ha acogido la celebración de la jornada ‘Iglesia, Sociedad, Cultura’, organizada como camino preparatorio hacia el 250 aniversario del Seminario San Cayetano que tendrá lugar el próximo año.

En esta jornada participaron antiguos alumnos, representando a diferentes ámbitos profesionales; además, fue el momento de conocer los datos que ha aportado la digitalización del archivo de la institución. Más de 7.000 alumnos han pasado por el Seminario a lo largo de estos 250 años de historia, en números redondos: 5000 Seminaristas, 1000 alumnos en el Colegio Privado san Cayetano y 1000 en el internado san Cayetano.

Según los datos aportados en las jornadas por Juan José Carreto, profesor y educador del Seminario y adjunto a la Secretaría del Centro, con motivo de la digitalización de los datos del archivo hay registro al menos 5838 alumnos han permanecido un año completo en las aulas del Seminario. Este dato incluye a los alumnos del colegio privado. La observación del archivo nos permite saber que  6185 alumnos han sido registrados incluyendo los que se examinaban de ingreso o que no concluyeron el primer año por diversas circunstancias. Es decir 347 alumnos no aprobaron el examen de ingreso y por tanto no comenzaron o no concluyeron.

De la observación de estos datos sabemos que 1000 alumnos pertenecieron al Colegio Privado fundado pro Mons. Martínez Izquierdo, en 1878, cuya duración tuvo lugar hasta 1930. Estos alumnos tanto externos como internos tuvieron los mismos profesores del Seminario.  De ellos nos consta que 31 llegaron a ser sacerdotes, porque luego continuaron los estudios para ello.

 

Un periodo muy fecundo y quizás de los más importantes de esta institución es el que va desde el año 1868 hasta 1899, pues en estos años llegaron a estar en sus aulas, tanto seminaristas como colegiales un total de 1576 alumnos. Otro periodo con gran número de alumnos es el que coincide precisamente con los 100 años después: de 1968 hasta el año 2000: en sus aulas estuvieron 880 alumnos, en este caso ya no hay colegio privado, pero añadiendo los alumnos del internado precisamente iniciado el curso 1967-8, añadiríamos unos 800 alumnos en el internado, por tanto en este periodos hay más de 1600 alumnos vinculados directamente al Seminario y a sus procesos formativos.

 

Si tomamos los 10 municipios de procedencia de los alumnos matriculados tenemos por este orden: Ciudad Rodrigo, Lumbrales, Villavieja, San Felices, San Martín de Trevejo, Fuenteguinaldo, Hinojosa, Villar de Ciervo, Martiago y Bañobarez.

Y procedencia de diócesis: Ciudad Rodrigo 4.181, Salamanca 770, Coria 351, Madrid 59, Toledo 41, Zamora 40, San Sebastián 39, Valladolid 37, Vitoria 33 y Burgos 31.

De Portugal también proceden alumnos: Guarda, 24, Braga 2, Pinhel 3, Lamego 2, Oporto 2, Lisboa 1, etc… Sigue leyendo

Las parroquias de Ciudad Rodrigo celebran la Octava del Corpus

Varias parroquias de Ciudad Rodrigo han celebrado de manera especial la Octava del Corpus ya que en sus procesiones han vuelto a participar los niños que este año han hecho la primera comunión. Esos niños fueron depositando pétalos en los diferentes altares dispuestos en los recorridos y acompañando así al Santísimo Sacramento.

Procesión en San Andrés.

Parroquia de Fátima.

Raúl Berzosa: “La procesión del Corpus, es como un homenaje sincero y emotivo a Jesús, de los niños y niñas que este año han recibido su primera Comunión” 

Queridos hermanos sacerdotes, especialmente los miembros del Cabildo y los párrocos de la Ciudad, queridas consagradas, queridos todos:

Estamos celebrando una de las Solemnidades más importantes de nuestra Fe: el Corpus Christi. Permitidme que, brevemente, me centre y desarrolle el contenido de algunos pasajes del Nuevo Testamento para actualizar el sentido profundo de lo que celebramos.

En las Cartas de San Pablo, recordando lo acontecido en el día de Jueves Santo, el Señor nos pide: “Haced esto en conmemoración mía”.

“¿Qué quiere decir “Haced esto”: Sin duda, y principalmente, repetir lo que hizo Jesús en la última Cena y en el Camino de Emaús: tomar el pan, bendecirlo, partirlo y repartirlo. No nos quedemos solo con el Pan; somos nosotros, como Eucaristías vivientes a quienes el mismo Jesús nos toma, nos consagra y nos bendice, nos parte para Dios y para los demás, y nos reparte para que vayamos a la sociedad a misionar y evangelizar, a anunciar la Buena Noticia. ¡Qué misterio tan hondo y tan hermoso!

¿Qué quiere decir “en memoria mía”? – No se refiere a un simple recuerdo, más o menos bello, sino a una memoria presencial, sacramental, actualizada; sí, cada vez que celebramos la Eucaristía, y comulgamos, Él se hace presente, realmente presente. ¡Qué locura: todo un Dios con nosotros, en nosotros y en nuestras vidas!

Pasamos, complementariamente, al pasaje de la multiplicación de los panes y de los peces. ¿Qué quiere decir “repartirlo vosotros”?… – Jesús quiere invitarnos no sólo a donar cosas, incluso de las que necesitamos para vivir, sino “donarnos a nosotros mismos”: ¡Dar y darnos! ¡Lo mucho o poco que tengamos y lo mucho o poco que seamos!   A veces no tenemos casi nada para poder dar; pero siempre podemos y debemos darnos nosotros. Los gestos de acogida, de escucha, de cariño verdadero, son más importantes y llenan mucho más que las cosas o los regalos…

¿Quiénes son los “hambrientos de hoy”?… – No sólo a quienes les falta el pan físico, que por desgracia incluso aquí entre nosotros siguen existiendo; se trata del hambre de cariño y afecto, como hemos dicho, para romper el infierno de la soledad; el hambre de integración social de los marginados y excluidos; el hambre de cultura para un mejor y mayor nivel digno de vida; el hambre de sin-sentido a la vida para salir del vacío y de la superficialidad; y el hambre de Dios para vivir una vida mucho más rica y más plena…

Sigue leyendo

Raúl Berzosa:”D. Antonio era cariñoso y familiar, generoso y obsequioso con los demás, servicial y cumplidor del deber, buen compañero y de trato y carácter muy agradables, fino y educado, elegante y detallista”

       Querido hermano D. José, Amigo y Obispo; queridos hermanos sacerdotes, especialmente los que servís en este Arciprestazgo del Agueda; querido Diácono; queridos familiares de D. Antonio, su hermana política Beatriz, sus queridísimas sobrinas María Eugenia, Piedad y  Meli, sus esposos Marcial y Alejo, y los resobrinos: Ana Eugenia, David, Javier y Noelia; queridas consagradas; queridos todos:

Hacía tiempo que sabíamos de la grave enfermedad de D. Antonio. Él lo intuía, pero hasta el final, quiso luchar por la vida. Y, si es verdad que uno muere como vive, D. Antonio, profundamente piadoso y religioso, en sus últimas palabras audibles, antes de ser sedado, cantó Gregoriano y se durmió con el rezo mariano de “Regina Coeli Laetare” y el “Acordaos” a la Virgen María. No podía ser de otra manera: me recordaba María Eugenia que todos los días, antes de cenar, rezaban juntos el Santo Rosario. Cuando lo visité el miércoles pasado, como en otras ocasiones, recé en él y por él, y le signé con la señal de la cruz salvadora.

Ya el viernes, antes de las confirmaciones en Espeja, le dije a María Eugenia que rezaríamos en la Misa por él; y justamente al salir, me llegó la noticia de su fallecimiento por boca del Vicario Pastoral, D. José Manuel. Volví a llamar a María Eugenia, su querida sobrina, y me dijo: “D. Raúl, ha muerto un primer Viernes de Mes, y lo enterraremos en sábado, un día mariano. ¡Qué suerte!”…

Se nos ha ido al cielo, en breve espacio de tiempo, otro sacerdote ejemplar civitatense. Cariñoso y familiar, generoso y obsequioso con los demás, servicial y cumplidor del deber, buen compañero y de trato y carácter muy agradables, fino y educado, elegante y detallista. Como también lo fue su hermano sacerdote, D. Anastasio, tantos años párroco de Sancti Spiritus, con quien felizmente compartió muchos años de su vida y de su ministerio.

Me han informado que mientras D. Anastasio era un buen pastor, D. Antonio, además de pastor, llegó a ser un buen experto en Biblia, sin duda gracias a sus conocimientos de lenguas clásicas. Sigue leyendo

Fallece el sacerdote don Antonio Vicente Oreja

La diócesis de Ciudad Rodrigo despedirá mañana sábado dos de junio al sacerdote D. Antonio Vicente Oreja con una misa funeral que se celebrará en Martiago a las 18:30 horas y que estará presidida por el obispo, Mons. Raúl Berzosa.

El presbítero ha fallecido hoy viernes por la tarde y el velatorio se ha dispuesto en el tanatorio Puerta del Sol, junto a la gasolinera de la carretera Salamanca.

D. Antonio nació en Martiago, en 1928 y fue ordenado sacerdote en 1953. En dicho año, fue nombrado Coadjutor de Abusejo y, en 1954, Ecónomo de Martín de Yeltes. En 1955, también encargado de Ivanrey y, más tarde, de Castraz de Yeltes. También, en 1955, Formador y profesor del Seminario Menor Diocesano. Desde 1962 sirvió como Vice-Consiliario de los jóvenes de Acción Católica y de la Rama Femenina de Acción Católica, además de ser Director espiritual del Internado de S. Isidoro. Desde 1978, ejerció como Profesor de Lengua y Literatura de la escuela profesional “Tierra”, de Ciudad Rodrigo, y en el colegio Santa Teresa. Desde 1993, dio clases de Griego en el Seminario Mayor Diocesano. En 1995, fue nombrado Confesor Ordinario de las Religiosas Siervas de Jesús del Cottolengo. Y, en 1996, Director Espiritual para el Curso Introductorio del Seminario Mayor. En 1997, fue nombrado Confesor Ordinario del Monasterio del Zarzoso. Participó, en varias ocasiones, como Miembro del Consejo Presbiteral Diocesano. Como sacerdote jubilado, frecuentó y celebró, en los últimos años, en la Parroquia del Salvador en Ciudad Rodrigo.

 

Raúl Berzosa: “Su carácter fue alegre, entusiasta, buen y fiel compañero, trabajador, piadoso, conciliador, muy familiar y cariñoso, desprendido y caritativo”

Queridos hermanos sacerdotes y diáconos; querida familia de D. Celso: hermanos de sangre Amparo y Manuel , hermanos políticos Eduardo y Carmen, sobrinos Amparo, Jose Carlos, Beatriz, Alvaro, Guillermo, Javier, Mar y Alvaro; queridas consagradas; queridos todos, especialmente los feligreses de San Andrés y los miembros de las diversas Cofradías de esta parroquia:

Nadie esperábamos este desenlace de nuestro querido D. Celso: se nos fue en el día en que acabábamos de celebrar la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, justamente en un sábado mariano. Recibí la llamada del Sr. Vicario General muy temprano, comunicándome la triste noticia. Recordé cómo numerosos hermanos sacerdotes habían estado visitándolo, precisamente el día anterior. Hablé con su hermano Manuel y me hizo el mismo comentario: “lo dejamos bastante tranquilo a las 11,00 h de la noche en el Hospital de La Pasión”. ¡En verdad, el Dios de la Vida, tiene sus caminos y sus designios que no podemos conocer! ¡Son un misterio! ¡Somos un misterio!

En la Eucaristía celebrada el Sábado en el Seminario, pedimos especialmente por todos los sacerdotes enfermos, recordando especialmente a D. Celso. Los tres sacerdotes que celebraban sus bodas de Oro (D. Joaquín, D. Guillermo y D. Gabino) nos hablaron de las tres “primaveras” en su sacerdocio: la de su ordenación, la de los 25 años, y ésta de ayer, a sus 50 años de ministerio sacerdotal. Daban gracias a Dios y continuaban reiterando su espíritu de compromiso y servicio Sacerdotal. D. Celso estaba a punto de cumplir sus Bodas de Oro. Y para él, ya ha llegado la primavera sacerdotal definitiva: el encuentro con el Siempre Joven y más Bello: Nuestro Señor Jesucristo, el Señor de la llamada.

En las lecturas de la Liturgia de hoy, en la primera, tomada del Apóstol San Pedro, se nos decía “que sin haber visto a Cristo lo amáis y creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable”. Acoto: es cierto, pero no del todo. D. Celso ha visto a Cristo palpable y actuante en la celebración de los misterios de Jesucristo, especialmente la Eucaristía. Y, por el trato compartido, doy fe que ha sido un sacerdote lleno de fe y que ha creído verdaderamente en Nuestro Señor Jesucristo y lo ha amado y servido con todo su corazón y con todo su ser. Con el salmo 110 hemos cantado “que el Señor recuerda siempre su alianza”. Lo experimentó D. Celso: sabía que la fidelidad a su ministerio no dependía tanto de su persona como de la fidelidad misma de Jesucristo en él y hacia él. Y, finalmente, en el Evangelio de San Marcos Jesús nos pedía “vender todo lo que tenemos y dejar todo lo que somos, para seguirle y entregarnos a Él y, en Él, a los demás”. Esto lo supo hacer con creces D. Celso. ¿Qué rasgos destacamos de su rica vida ministerial?… Sigue leyendo

Reunión Arciprestazgo

Copyright © 2012. Diócesis de Ciudad Rodrigo. Todos los derechos reservados.