{"id":3109,"date":"2015-01-29T09:42:23","date_gmt":"2015-01-29T09:42:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?page_id=3109"},"modified":"2019-03-29T21:03:24","modified_gmt":"2019-03-29T20:03:24","slug":"carta-pastoral-2013-2014","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog4\/documentos\/carta-pastoral-2013-2014\/","title":{"rendered":"Carta Pastoral 2013-2014"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18px; color: #3366ff;\"><b>\u00a1PONEOS EN CAMINO! (Lc 16)<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18px; color: #3366ff;\"><b>\u00a1Hacia una Asamblea Diocesana para seguir evangelizando!<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18px; color: #3366ff;\"><b>Carta Pastoral 2013-2014<\/b><\/span><\/p>\n<p>En el mes de Julio del presente a\u00f1o 2013, el Papa Francisco nos ha regalado su primera Enc\u00edclica: Lumen Fidei. A su vez, como \u00e9l mismo nos indica, es como el complemento a la trilog\u00eda del Papa Benedicto XVI sobre la Esperanza (Spes Salvi), la Caridad (Deus Caritas Est) y, ahora, sobre la Fe (lumen Fidei).<\/p>\n<p>En dicha Enc\u00edclica, el Papa Francisco, nos dice, entre otras cosas que Jesucristo, centro de nuestra Fe, no es s\u00f3lo Aquel en quien creemos, sino Aquel con quien nos unimos para poder creer. Porque la fe no s\u00f3lo mira a Jes\u00fas sino que sabe mirar desde el punto de vista de Jes\u00fas, con sus mismos ojos. La fe es una participaci\u00f3n en su mismo modo de ver (n. 18). \u00c9sta es precisamente la \u00f3ptica en la que deseo situar la Carta Pastoral para el a\u00f1o 20l13-2014: mirar nuestra realidad social y diocesana no con nuestros ojos, sino con los ojos mismos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>1.- La iglesia tiene diez notas<\/b><\/p>\n<p>Cuando hablamos de la Iglesia, por un lado, o desde una mano, afirmamos justamente que es una (la misma en todos los lugares y en la historia), santa (Dios, el Santo, la habita a pesar de los pecados de los hijos), cat\u00f3lica (con vocaci\u00f3n de universalidad para todas las gentes y para todos los pueblos), apost\u00f3lica (fundamentada en la tradici\u00f3n viva de los ap\u00f3stoles y, a la vez, siempre misionera y enviada) y romana (presididos por el \u201cministerio petrino\u201d en la verdad y en la caridad).<\/p>\n<p>Por otro lado, o desde la otra mano y particularmente desde el Vaticano II, la Iglesia es ecum\u00e9nica (facilitadora del di\u00e1logo y el encuentro entre credos y confesiones diferentes), sinodal (todos haciendo una mismo camino complementario de vocaciones-carismas-funciones y de corresponsabilidad), martirial (porque vivir su mensaje y ser coherente con su vida cuesta l\u00e1grimas y sangre), evangelizadora (no es para ella misma sino para anunciar el evangelio) y samaritana (iglesia pobre y de los pobres).<\/p>\n<p>De todas las notas, sin descuidar las dem\u00e1s, durante el curso 2013-2014, nos fijaremos, como objetivos de pastoral, en dos: la sinodalidad y el ser buena samaritana del hombre y mujer de hoy. Los signos de los tiempos sociales y eclesiales apuntan a ello, confirmado, adem\u00e1s, por el magisterio del Papa Francisco. Y, todo ello, \u00bfpara qu\u00e9?&#8230; \u2013 Para seguir evangelizando en sus dimensiones ordinarias (comuni\u00f3n, anuncio, celebraci\u00f3n y compromiso), en la missio ad gentes (primer anuncio) y en la denominada \u201cnueva evangelizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.- iglesia de sinodalidad:\u00a0<\/b><b>\u201cA la evangelizaci\u00d3n por la comuni\u00d3n y por la aut\u00e9ntica conversi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p><b>2.1.- Iglesia diocesana en camino hacia una\u00a0<\/b><b>\u201casamblea diocesana<\/b><b>\u201d, como experiencia de sinodalidad.<\/b><\/p>\n<p>Hay momentos en la vida de una persona, de una comunidad o, en este caso, de nuestra Di\u00f3cesis, en los que se debe hacer un alto en el camino. Y ello, no para detenernos y plantarnos con nostalgia, mirando s\u00f3lo el pasado ni para s\u00f3lo mirar el horizonte como esperando del futuro lo \u00fanico novedoso y lo que supuestamente ser\u00e1 lo mejor. En ocasiones, como la presente, es conveniente y necesario detenerse para recobrar fuerzas, valorar lo andado, encontrar nuevos compa\u00f1eros de camino, resituarnos si fuere necesario y, sobre todo, seguir caminando con esperanza de futuro. Cuando hablamos de hacer un alto en el camino, estamos apuntando hacia una Asamblea Diocesana, para reforzar nuestra fe en Jesucristo (misterio central), reforzar la comuni\u00f3n y, al mismo tiempo, cobrar nuevo impulso evangelizador. El paradigma o modelo b\u00edblico puede ser la experiencia de Ema\u00fas. Hacemos de dicho pasaje una relectura acomodada a lo que acabamos de expresar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.2.- Una Asamblea Diocesana, en clave sinodal, con diversas etapas o momentos fuertes.<\/b><\/p>\n<p>Recordamos el pasaje del Evangelio: \u201cAquel mismo d\u00eda iban dos de camino a un pueblo llamado Ema\u00fas, y conversaban entre s\u00ed sobre todo lo que hab\u00eda pasado en Jerusal\u00e9n. Y sucedi\u00f3 que, mientras ellos conversaban, el mismo Jes\u00fas se acerc\u00f3 y sigui\u00f3 con ellos&#8230; El propio Jes\u00fas, comenzando por Mois\u00e9s y continuando por los profetas les explic\u00f3 lo que la Escritura hablaba de \u00e9l&#8230;Al acercarse a Ema\u00fas, entr\u00f3 en el pueblo, se puso a la mesa con ellos, tom\u00f3 el pan, pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n, lo parti\u00f3 y se lo fue dando&#8230;.Entonces se dijeron uno a otro: \u201c\u00bfNo estaba ardiendo nuestro coraz\u00f3n cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?&#8230; Y levant\u00e1ndose, se volvieron a Jerusal\u00e9n a contar a los dem\u00e1s lo que hab\u00eda pasado en el camino y c\u00f3mo hab\u00edan reconocido a Jes\u00fas al partir el pan\u201d (Lc 24,13-35).<\/p>\n<p>La Asamblea Diocesana, a la que todos los creyentes y disc\u00edpulos de Jes\u00fas estamos invitados, convocados y comprometidos, tiene diversas etapas; como sucedi\u00f3 con la experiencia de Ema\u00fas.<\/p>\n<p>Una primera fase preparatoria, en la que tendremos que orar y sensibilizarnos para tomar conciencia de lo que significa y ponernos, como los disc\u00edpulos, en camino, y compartir, en nuestros grupos y comunidades de referencia, por d\u00f3nde estamos caminando y c\u00f3mo es nuestra realidad personal, familiar, social y cristiana. Sabiendo que en toda esta experiencia, aunque no seamos plenamente conscientes de ello, el Se\u00f1or de la Historia, con su Esp\u00edritu, sigue velando y dirigiendo nuestros pasos.<\/p>\n<p>En una segunda fase de discernimiento, despu\u00e9s de saber c\u00f3mo somos, d\u00f3nde estamos y qu\u00e9 necesitamos, deberemos discernir qu\u00e9 realidades el Esp\u00edritu nos anima a profundizar para ser fieles al Se\u00f1or Jes\u00fas, a su Iglesia, y a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Es el momento de delimitar los temas que ser\u00e1n estudiados, debatidos, dialogados, orados por las tres grandes vocaciones o estados de vida: laicos, consagradas y presb\u00edteros. Como en la experiencia de Ema\u00fas, Jes\u00fas en medio de nosotros, y a trav\u00e9s de nosotros, por su Esp\u00edritu, ser\u00e1 nuestro maestro y nuestro gu\u00eda interior y nos hablar\u00e1 para no perdernos en est\u00e9riles planteamientos. El iluminar\u00e1 nuestras reuniones y nos har\u00e1 descubrir y diferenciar lo importante de lo accesorio; y lo urgente de lo que puede a\u00fan esperar.<\/p>\n<p>En una tercera fase, propiamente de Asamblea Diocesana, los presb\u00edteros, las consagradas y los laicos oraremos y trabajaremos sabiendo buscar, en un clima de sano pluralismo, la unidad en lo esencial, la libertad en la duda y en todo la caridad. En nuestra Asamblea reinar\u00e1 siempre la conciencia de ser meros servidores del Se\u00f1or y de los hombres, meros instrumentos y mediaciones de su presencia y de su amor. Como en la experiencia del camino de Ema\u00fas, por una parte el Se\u00f1or estar\u00e1 en medio de nosotros, invitado a nuestra mesa, compartiendo nuestra peque\u00f1ez y el don de su Palabra.<\/p>\n<p>Al final las conclusiones o propuestas nos har\u00e1n experimentar, como en Ema\u00fas, que la experiencia de Asamblea Diocesana no era para nosotros solos, sino que debemos compartirlo y anunciarlo con alegr\u00eda y renovada fuerza a todos los que formamos nuestra Iglesia diocesana y nuestra sociedad. Es ya la cuarta fase, la misionera o del env\u00edo.<\/p>\n<p>En resumen, haremos la misma experiencia de los disc\u00edpulos camino de Ema\u00fas: nos contaremos nuestros problemas y vivencias; descubriremos que Jes\u00fas camina a nuestro lado; nos identificaremos en el compartir el pan de la Palabra y de la Eucarist\u00eda y nos sentiremos llamados a anunciar hoy la Buena Noticia.<\/p>\n<p>Todas y cada una de las fases antes se\u00f1aladas tendr\u00e1n mucho de sabor a \u201chogar (donde nos sentiremos a gusto), escuela (donde todos aprenderemos de todos) y taller (donde experimentaremos nuevos m\u00e9todos evangelizadores)\u201d.<\/p>\n<p>En ellas deber\u00e1 reinar un clima de oraci\u00f3n incesante para que el Se\u00f1or nos ayude a reconocerle en los signos de los tiempos de hoy, en la Escritura y en la Tradici\u00f3n Viva, en la Fracci\u00f3n del Pan y en la Fraternidad vivida y comprometida. Conscientes, como afirma el Ap\u00f3stol Pablo, que \u201cHay diversidad de carismas, pero el Esp\u00edritu es el mismo; diversidad de ministerios, pero el Se\u00f1or es el mismo; diversidad de acciones, pero es el mismo Dios que obra todo en todos. A cada cual se le otorga la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu para provecho com\u00fan&#8230; Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad no forman m\u00e1s que un s\u00f3lo cuerpo as\u00ed tambi\u00e9n Cristo. Vosotros sois su cuerpo\u201d (1 Cor, 12,4-8).<\/p>\n<p>Estamos en una Iglesia Diocesana, en plena y total sinton\u00eda con lo se\u00f1alado por el Vaticano II, sumergida en el Tercer Milenio y, en estos momentos, comprometida en el proceso de Nueva Evangelizaci\u00f3n se\u00f1alado por el Papa Juan Pablo II, revitalizado por el Papa Benedicto XVI, y asumido por el Papa Francisco.<\/p>\n<p>En la Asamblea Diocesana recorreremos juntos el camino que, como afirmaba el Beato Juan Pablo II, pasa por el hombre concreto, porque \u201cel camino de la Iglesia es el camino del hombre\u201d (RH, 1-5). Un hombre o mujer que tienen necesidad de Jesucristo y el derecho a que se les descubra, m\u00e1s que nunca su dignidad humana, su dignidad de Hijos de Dios, y el gran secreto de su existencia: el misterio del Se\u00f1or Jesucristo en su Vida (RH ll; GS 22). Tenemos que ser una Iglesia de puertas abiertas, no s\u00f3lo para recibir a los nuestros o a quienes vengan a nosotros, sino para ir a lo que el Papa Francisco llama las \u201cperiferias existenciales\u201d, es decir, aquellos que un d\u00eda se alejaron o que nunca han entrado.<\/p>\n<p>Porque nuestra acci\u00f3n pastoral diocesana tiene estas notas:<\/p>\n<p>&#8211; Es misionera-evangelizadora (\u201cpastoral de la zapatilla\u201d).<\/p>\n<p>&#8211; Es comunitaria-diocesana; corresponsable y participativa; de comuni\u00f3n y de conjunto.<\/p>\n<p>&#8211; Consolida la fe, personal y comunitaria, para suscitar evangelizadores.<\/p>\n<p>&#8211; Sit\u00faa en lugar preferencial a los m\u00e1s pobres. Porque poder es servir.<\/p>\n<p>&#8211; Vertebrada, programada y de calidad, en medio de nuestra pobreza de recursos humanos y materiales.<\/p>\n<p>&#8211; Discierne las posibilidades que el Esp\u00edritu nos ofrece y supera las cr\u00edticas, las divisiones y los cansancios, desde la vivencia de la caridad y de la esperanza.<\/p>\n<p>&#8211; Valora, sobre todo, los hermanos de camino, en permanente actitud de conversi\u00f3n personal y de necesarias reformas estructurales.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 llevaremos en nuestras mochilas o maletas de viaje para este camino y para realzar dicha pastoral? &#8211; Junto a una gran dosis de ilusi\u00f3n, de alegr\u00eda y de ganas de compartir, necesitaremos revivir algunas claves esenciales de nuestro ser y hacer cristiano:<\/p>\n<p>&#8211; Experiencia profunda y aut\u00e9ntica de Fe, personal y comunitaria.<\/p>\n<p>&#8211; Vivencia fuerte de eclesialidad y de comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Necesidad de colaboraci\u00f3n, de di\u00e1logo y de articulaci\u00f3n de todas las vocaciones, carismas y funciones.<\/p>\n<p>&#8211; Fuerte dosis de misericordia, de amor y de esperanza.<\/p>\n<p>&#8211; Una actitud sincera de escucha y para el di\u00e1logo.<\/p>\n<p>&#8211; El hero\u00edsmo de la caridad hasta el extremo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.3.- \u00bfA d\u00f3nde puede conducirnos esta experiencia de sinodalidad?&#8230;<\/b><\/p>\n<p>La experiencia de Asamblea Diocesana, no es algo para \u201crecetas\u201d pastorales nuevas; ni para reivindicaciones pendientes; ni para juntarnos a discutir; ni para promocionar a los laicos; ni para entretener a la gente; ni para privilegiar\u00a0 o primar ciertos grupos o ciertas espiritualidades; ni porque sea el remedio o panacea infalible para todo o la \u00faltima ocurrencia pastoral\u2026<\/p>\n<p>Tampoco nos llevar\u00e1 a un \u201creinventar\u201d la Iglesia diocesana, como si tuvi\u00e9semos que partir de 0. La Asamblea Diocesana no es un punto de llegada, sino de partida; no es s\u00f3lo mirada al pasado sino, sobre todo, al futuro.<\/p>\n<p>S\u00ed nos conducir\u00e1 a un redescubrir y consolidar la Iglesia del Vaticano II (\u201cMisterio de comuni\u00f3n para la misi\u00f3n\u201d), y a hacer realidad la Iglesia Trinitaria en cuanto somos Pueblo de Dios Padre, Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00edritu Santo. Nos ayudar\u00e1 a traducir la comuni\u00f3n en corresponsabilidad (en \u201csinodalidad efectiva\u201d) y la misi\u00f3n en evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Redescubriremos, una vez m\u00e1s, que la Iglesia no es para ella misma, sino para evangelizar y ser servidora de los hombres, como buena y fraternal samaritana.<\/p>\n<p>Redescubriremos que todos en la Iglesia (religiosas, sacerdotes, laicos) somos \u201cIglesia\u201d; todos somos necesarios; todos tenemos la misma dignidad y todos estamos enviados a la misma misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu nos indicar\u00e1 d\u00f3nde tiene que estar la Iglesia en este momento hist\u00f3rico: all\u00ed donde se fragua la cultura y se hace la sociedad. All\u00ed donde los pobres no son escuchados o tratados con la dignidad que merecen y necesitan nuestra voz y nuestro coraz\u00f3n. Sin olvidar el grav\u00edsimo y urgente tema de las vocaciones a la vida de consagraci\u00f3n, a un laicado adulto y comprometido y al sacerdocio ministerial.<\/p>\n<p>Nos ayudar\u00e1 a \u201cequilibrar\u201d todas las dimensiones de Iglesia: la comuni\u00f3n, la celebraci\u00f3n, el anuncio evangelizador y el compromiso.<\/p>\n<p>En la Asamblea Diocesana tendr\u00e1 voz el mundo rural y el mundo urbano, con sus problemas y esperanzas, con sus alegr\u00edas y sus tristezas.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 como un \u201cdespertar\u2019 o un aldabonazo para todos los cristianos de\u00a0 Ciudad Rodrigo en orden a asimilar mejor el Vaticano II, y a vivir con gozo, con pasi\u00f3n y con esperanza este Tercer Milenio, el de la Nueva Evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Asamblea Diocesana ser\u00e1 como una plataforma necesaria de encuentro y di\u00e1logo entre todos, y como un nuevo Pentecost\u00e9s y una nueva primavera para la Iglesia civitatanse.<\/p>\n<p>Nos har\u00e1 compartir una gozosa experiencia: el Espiritu nos une en lo esencial y, a la vez, ha manifestar\u00e1 la riqueza y sana pluralidad de una Iglesia con diversos dones, vocaciones, carismas y ministerios.<\/p>\n<p>La Asamblea Diocesana exigir\u00e1 renovar espiritualmente, al mismo tiempo y en profundidad, personas y organizaciones, corazones y estructuras.<\/p>\n<p>Queremos vivir dicha Asamblea como un verdadero ejercicio de discernimiento comunitario, y por lo mismo de renovaci\u00f3n profunda. Tenemos la intuici\u00f3n profunda de que la realidad diocesana y pastoral no s\u00f3lo se deben contemplar con los ojos de la carne (humanos) sino con los del Esp\u00edritu (los ojos profundos de la fe).<\/p>\n<p>La Asamblea Diocesana ser\u00e1 mucho m\u00e1s que un s\u00edmbolo democr\u00e1tico o meramente participativo-asambleario en la Iglesia: ser\u00e1 una reuni\u00f3n de hermanos en el Esp\u00edritu. Por eso, no deber\u00e1n triunfar ni las prisas, ni las presiones, que existir\u00e1-; ni las tensiones, ni las fracturas de personas o grupos. Nos situaremos en perspectiva de obediencia a la Fe y al Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>A la hora de marcar prioridades y propuestas tendremos en el coraz\u00f3n las palabras del Ap\u00f3stol Pablo: \u201cNo os acomod\u00e9is a los criterios de este mundo\u201d (Rm 12,2); \u201cVivid como hijos de la luz\u201d (Ef 5,8-9); \u201cDejaos conducir constantemente por el Esp\u00edritu\u201d (Rm 8,2).<\/p>\n<p>Sin miedos, porque sabemos Quien conduce el tim\u00f3n: el Se\u00f1or Jes\u00fas. Por eso, tambi\u00e9n escucharemos las palabras del Ap\u00f3stol San Juan: \u201cNo os fi\u00e9is de cualquier esp\u00edritu, sino examinad si los esp\u00edritus vienen de Dios\u201d (1 Jn 4,1). En La Asamblea Diocesana, nuestras comunidades hablar\u00e1n, orar\u00e1n, celebrar\u00e1n y se comprometer\u00e1n. En unos casos, fortaleciendo, confirmando y consolidando lo que ya se ven\u00eda haciendo; en otros casos, orientando y abriendo nuevos caminos y horizontes. Quedar\u00e1 patente \u201cd\u00f3nde estamos y c\u00f3mo estamos evangelizando\u201d y \u201cd\u00f3nde no estamos y por qu\u00e9 no estamos evangelizando y siendo la Buena Nueva\u201d.<\/p>\n<p>La br\u00fajula, para caminar incluso en la noche y entre la niebla, ser\u00e1 \u00e9sta:<\/p>\n<p>&#8211; Norte: necesidad de conversi\u00f3n, personal y comunitaria, a Jesucristo;<\/p>\n<p>&#8211; Sur: vivir la dimensi\u00f3n diocesana en totalidad;<\/p>\n<p>&#8211; Este: formaci\u00f3n para saber dar raz\u00f3n de lo que creemos y oraci\u00f3n para tener verdadera experiencia de Dios;<\/p>\n<p>&#8211; Oeste: potenciar la presencia p\u00fablica de la Iglesia en la sociedad, as\u00ed como el compromiso cristiano all\u00ed donde se est\u00e1 fraguando la nueva sociedad y la nueva cultura de hoy.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.4. La Iglesia siempre se encuentra en\u00a0<\/b><b>\u201cestado sinodal<\/b><b>\u201d\u2026<\/b><\/p>\n<p>\u201cS\u00ednodo es nombre de Iglesia\u201d, afirmaba San Juan Cris\u00f3stomo (Comentario al Salmo 149,1; PG 55,49). Por eso, a \u201cla comuni\u00f3n\u201d en la Iglesia tambi\u00e9n se la denomina \u201csinodalidad\u201d, as\u00ed como la misi\u00f3n equivale a \u201cevangelizaci\u00f3n\u201d. En la Iglesia siempre existen y se desarrollan estructuras permanentes de sinodalidad, es decir, de comuni\u00f3n y corresponsabilidad): son los Consejos, a todos los niveles (parroquiales, arciprestales, diocesanos) como \u00f3rganos permanentes de dicha sinodalidad.<\/p>\n<p>La Asamblea Diocesana, en resumen, buscar\u00e1 hacer patentes tres dimensiones eclesiol\u00f3gicas y teol\u00f3gicas muy relevantes:<\/p>\n<p>1.- Asamblea Diocesana, como s\u00edmbolo de la gran Asamblea Eucar\u00edstica, que es la Di\u00f3cesis, y que refleja una \u201ceclesiolog\u00eda trinitaria\u201d: Al acto de amor del Hijo que se entrega corresponde el acto de amor del Padre que nos lo entrega; y, este amor del Padre y del Hijo, es confirmado por el Esp\u00edritu que hace fecunda y eficaz esa entrega para nuestra vida\u2026 Por eso, una cita de San Juan Cris\u00f3stomo: \u201cNo te separes de la Iglesia. Ning\u00fan poder tiene su fuerza. Tu esperanza es la Iglesia. Tu salvaci\u00f3n es la Iglesia. Tu refugio es la Iglesia. No envejece jam\u00e1s; su juventud es eterna\u201d (Homil\u00eda de Capto Eutripio, 6; PG 52, 402).<\/p>\n<p>2.- Ayudar al obispo al ejercicio de su \u201cepiscopalidad\u201d, es decir, de gobierno y de cura pastoral. La Asamblea Diocesana es una convocatoria de nuestro obispo (que ejerce su \u201cepiskop\u00e9\u201d), quien, personificando a Cristo Cabeza, Siervo- Pastor, y Esposo, desde la presidencia de la dimensi\u00f3n eucar\u00edstica y de la caridad, nos convoca (\u201cEkklesia\u201d) para redescubrir al mismo Cristo (el mejor \u201ctesoro\u201d que tenemos), y as\u00ed fortalecer la comuni\u00f3n y la misi\u00f3n en el mundo de hoy. Con una convicci\u00f3n eclesiol\u00f3gica, se\u00f1alada ya por S. Cipriano: \u201cNada sin el obispo; pero nada sin vuestro consejo; y nada sin la voluntad decidida de ser y sentirnos todos la \u00fanica Iglesia\u201d.<\/p>\n<p>3.- Contribuir\u00e1 a renovar la Di\u00f3cesis, desde una pastoral integral, vertebrada y org\u00e1nica, seg\u00fan las directrices del Vaticano II y de la nueva Evangelizaci\u00f3n. Una Asamblea Sinodal (como los mismos Consejos Diocesanos) despu\u00e9s del Vaticano II, deben hacerse las mismas preguntas que entonces se hicieron los padres conciliares. Esta vez desde la Di\u00f3cesis de Ciudad Rodrigo:<\/p>\n<p>1. \u00bfD\u00f3nde estamos? (Iglesia, \u00bfqu\u00e9 dices de ti misma?);<\/p>\n<p>2. \u00bfQu\u00e9 camino recorrer? (qu\u00e9 prioridades evangelizadoras y para fortalecer la comuni\u00f3n?);<\/p>\n<p>3. \u00bfQu\u00e9 maleta o equipaje llevar? (\u00bfqu\u00e9 mediaciones y objetivos pastorales primar?).<\/p>\n<p>Y una clarificaci\u00f3n necesaria y repetida: la vitalidad y la salud de nuestra Di\u00f3cesis se juega en actitudes cristianas verdaderas y se concreta en respuestas a preguntas como \u00e9stas:<\/p>\n<p>&#8211; \u201c\u00bfQu\u00e9 transformaciones de calado y verdaderas he experimentado en mi vida en los \u00faltimos tiempos?\u201d<\/p>\n<p>&#8211; \u201c\u00bfQu\u00e9 transformaciones de calado he contemplado a mi alrededor, en mi comunidad?\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Por todo ello, es necesario recordar que es mucho m\u00e1s importante lo que vivimos que lo que hacemos; son m\u00e1s importantes las personas concretas que las actividades; m\u00e1s relevantes las relaciones que las agendas llenas; hablan m\u00e1s los climas y ambientes que los mensajes verbales; y evangeliza m\u00e1s nuestra forma de vivir testimonial que las palabras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Para la oraci\u00f3n personal, la profundizaci\u00f3n y el di\u00e1logo:<\/b><\/p>\n<p>1.- Hab\u00edas ca\u00eddo en la cuenta de lo que significa que la Iglesia es \u201csinodal\u201d, en cuanto todos somos Iglesias, todos somos corresponsables y todos tenemos una misi\u00f3n.<\/p>\n<p>2.- \u00bfCu\u00e1les crees que pueden ser las actitudes m\u00e1s positivas que puedan favorecer la Asamblea Diocesana y cu\u00e1les pueden ser las m\u00e1s negativas?&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>3.- una iglesia samaritana<\/b><\/p>\n<p><b>3.1. Ser buenos samaritanos en tiempos de crisis<\/b><b>\u2026<\/b><\/p>\n<p>Una Iglesia de comuni\u00f3n y de sinodalidad es, al mismo tiempo e inseparablemente, una iglesia samaritana. M\u00e1s a\u00fan: evangelizaci\u00f3n y caridad se complementan y se necesitan.<\/p>\n<p>El Santo Padre Benedicto XVI ya nos record\u00f3 en su primera enc\u00edclica, Deus Caritas est, la estrecha complementariedad entre la fe y la caridad: hemos cre\u00eddo en Dios porque hemos conocido su amor, seg\u00fan nos subraya una y otra vez San Juan. Por eso, no se comienza a ser cristiano por una decisi\u00f3n \u00e9tica o por una gran idea, sino por el encuentro con una Persona que te da un nuevo horizonte a la vida y una orientaci\u00f3n decisiva. Es decir, el experimentar que Dios nos ha amado primero (Cf. 1 Jn 4,10) convierte el amor \u201cno en un mandamiento\u201d sino en una \u201crespuesta a dicho amor\u201d.<\/p>\n<p>Esa experiencia del amor de Dios hace que el amor al pr\u00f3jimo no sea s\u00f3lo un mandamiento impuesto desde fuera sino una consecuencia necesaria de la fe: la fe act\u00faa por la caridad. El cristiano es una persona conquistada por el amor de Cristo y, \u201curgido por ese amor\u201d (Cf. 2 Cor 5,14). Cuando uno tiene experiencia de que Dios le ama, que le perdona e incluso de que le sirve (lav\u00e1ndole los pies) y se entrega hasta la cruz, la respuesta tiene que ser la misma hacia los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o, 2013, est\u00e1 queriendo ser \u201cel de la Fe\u201d. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n existe entre fe, verdad y caridad? \u2013 La fe es conocer la verdad y adherirnos a ella (Cf. 1 Tm 2,4); la caridad es \u201ccaminar\u201d en la verdad (Cf. Ef 4,15). Con la fe se entra en amistad con el Se\u00f1or; con la caridad se vive y se cultiva esta amistad (Cf. Jn 15,14). La fe nos hace acoger el mandamiento del Se\u00f1or y Maestro; la caridad nos regala la dicha de ponerlo en pr\u00e1ctica (Cf. Jn 13,13-17). En la fe somos engendrados como hijos de Dios (Cf. Jn 1,12); la caridad nos hace perseverar concretamente en este v\u00ednculo divino y dar el fruto del Esp\u00edritu Santo (Cf. Gal 5,22). La fe nos lleva a reconocer los dones que el Dios bueno y generoso nos encomienda; la caridad hace que fructifiquen (Cf. Mt 25, 14-30).<\/p>\n<p>Tenemos que hacer realidad \u201cel sentido comunitario del amor eclesial\u201d como se nos expone en Deus Caritas est (n. 25), con los cuatro grandes principios de la Doctrina Social de la Iglesia:<\/p>\n<p>&#8211; No diluir la justicia y la caridad cristianas en lo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&#8211; Compromiso laical (personal y asociado) en la b\u00fasqueda de la justicia.<\/p>\n<p>&#8211; No confundir compromiso personal o asociado con \u201cacci\u00f3n eclesial institucional\u201d en nombre oficial de la iglesia.<\/p>\n<p>&#8211; Son necesarias obras e instituciones confesionalmente cat\u00f3licas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>3.2. Algunas sugerencias concretas.<\/b><\/p>\n<p>Por mi parte, para este nuevo curso pastoral (2013-2014), me atrevo a se\u00f1alar las siguientes claves que pueden ayudar a hacer de nuestra iglesia diocesana una iglesia verdaderamente samaritana:<\/p>\n<p>1.- Hay que estar \u201ccon el crucificado\u201d y \u201ccon los nuevos crucificados de hoy.<\/p>\n<p>2.- Debemos seguir vertebrando la micro y la macro-caridad diocesana desde C\u00e1ritas, en sus dos vertientes: caridad asistencial (respuesta inmediata a las necesidades) y caridad promocional (habilitar a las personas para que se valgan por ellas mismas).<\/p>\n<p>3.- En la crisis actual, no s\u00f3lo existen ya \u201cmarginados\u201d (los que est\u00e1n en la orilla del camino y pueden entrar en \u00e9l) sino verdaderos \u201cexcluidos\u201d del sistema (personas, naciones y hasta continentes) que nunca entrar\u00e1n en el sistema socio-econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>4.- Las principales causas de las bolsas de pobreza en nuestro primer mundo son \u00e9stas: paro laboral prolongado; fracaso en las relaciones familiares y sociales; p\u00e9rdida de sentido existencial y depresi\u00f3n cr\u00f3nica; y haber nacido en \u201ccinturones\u201d de pobreza (ejem. suburbios urbanos y mundo rural\u2026)<\/p>\n<p>El Papa Benedicto XVI Ha venido ofreciendo, con profundidad, algunas claves de orientaci\u00f3n sobre c\u00f3mo deben guiarse por principios \u00e9ticos las actividades financieras. Reflexionando sobre la par\u00e1bola del administrador deshonesto que es alabado (Lucas 16, 1-13), llega a esta conclusi\u00f3n: \u201cen verdad, la vida es siempre una opci\u00f3n: entre honradez e injusticia, entre fidelidad e infidelidad, entre ego\u00edsmo y altruismo, entre bien y mal\u201d. Adem\u00e1s, la ense\u00f1anza de este pasaje evang\u00e9lico es clara: no se puede servir a Dios y al dinero. \u201cPor consiguiente, es necesaria una decisi\u00f3n fundamental para elegir entre Dios y el dios dinero\u201d; es preciso elegir entre la l\u00f3gica del lucro como criterio \u00faltimo de nuestra actividad y la l\u00f3gica del compartir y de la solidaridad. Si escogemos esta l\u00f3gica del compartir y de la solidaridad entonces ser\u00e1 posible dirigir el desarrollo econ\u00f3mico de forma que asegure el bien com\u00fan de todos. Para hacer esto necesitamos ser capaces de elegir entre el ego\u00edsmo y el amor, entre la justicia y la deshonestidad, y no dejarnos absorber \u201cpor una b\u00fasqueda ego\u00edsta del lucro\u201d. Son indicaciones \u00fatiles \u2013 no recetas t\u00e9cnicas- para ayudar a redirigir la crisis en orden a que sirvan a bien com\u00fan de toda la sociedad, especialmente de los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Otros pastoralistas han denunciado que la verdadera crisis de Europa, y de todo el mundo occidental, es la crisis de valores. Y esa enfermedad, esa recesi\u00f3n moral, ese desmoronamiento espiritual, lo llevamos padeciendo, no meses ni a\u00f1os, sino siglos. Si Occidente se desploma, no habr\u00e1 sido de un golpe ni de un infarto, sino a causa de una enfermedad lenta y prolongada, cuyo \u00faltimo episodio es esta crisis econ\u00f3mica. No sabemos ser generosos. No sabemos ser pobres, no sabemos morir, no sabemos sacrificarnos, no sabemos sufrir, no sabemos ser fieles, no sabemos ser generosos. A una sociedad con semejantes niveles de defensas morales, con el sistema inmunol\u00f3gico espiritual completamente anulado y con ning\u00fan recurso ante las dificultades existenciales, basta un catarro para llevarla a la tumba. Occidente no morir\u00e1 por pobre, sino por burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Para finalizar, me atrevo a subrayar cinco principios a tener en cuenta como Iglesia samaritana:<\/p>\n<p>1.- Volver a resituar los valores en nuestra existencia: \u201cno s\u00f3lo de pan vive el hombre\u201d. El coraz\u00f3n de la sociedad no puede ser el \u201cdios d\u00f3lar y eurod\u00f3lar\u201d (dinero, petr\u00f3leo, armamento, cibern\u00e9tica).<\/p>\n<p>2.- Reconsiderar el sentido y deriva de la globalizaci\u00f3n y del neoliberalismo: no se puede hacer s\u00f3lo una \u201cglobalizaci\u00f3n de mercaderes\u201d sino una \u201cmundializaci\u00f3n de la solidaridad y del esp\u00edritu\u201d.<\/p>\n<p>3.- Que, a la hora de afrontar los retos y dar respuestas estatales, no se vaya s\u00f3lo ni principalmente a paliar \u201ca los grandes\u201d (bancos, entidades financieras, grandes empresas\u2026) sino tambi\u00e9n a las familias y a las peque\u00f1as y medianas empresas. Y jam\u00e1s abandonar a los m\u00e1s d\u00e9biles, a los marginados y a los excluidos.<\/p>\n<p>4.- Que, en las comunidades cristianas, se imponga la austeridad para hacer posible la solidaridad y poder cumplir lo expresado en Novo Millennio Ineunte n. 50: que los pobres se sientan en nuestras comunidades como en su casa; desarrollar la imaginaci\u00f3n y coraje para descubrir y dar respuesta a las nuevas pobrezas; y un principio, inspirado en San Vicente de Paul: \u201clos pobres s\u00f3lo nos perdonar\u00e1n la vejaci\u00f3n de darles limosna, pan o abrigo por el amor y la autenticidad que pongamos en ello\u201d.<\/p>\n<p>5.- Hacer realidad la pedagog\u00eda de la par\u00e1bola del Buen Samaritano, en sus seis pasos: Consciencia: \u201clo vi\u00f3\u201d; compasi\u00f3n: \u201cdej\u00f3 hablar al coraz\u00f3n\u201d; cercan\u00eda: \u201cLo toc\u00f3\u201d; se involucra: \u201cLo vend\u00f3 las heridas, y le cur\u00f3 con aceite y vino\u201d; acompa\u00f1ar: \u201cLo mont\u00f3 en su borrico\u201d; colaboraci\u00f3n responsable: \u201cPag\u00f3 dinero para que lo atendieran\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Para la oraci\u00f3n personal, la profundizaci\u00f3n y el di\u00e1logo:<\/b><\/p>\n<p>1.- \u00bfPor qu\u00e9 decimos que la Iglesia tiene que ser buena samaritana del hombre y de la mujer de hoy?&#8230;<\/p>\n<p>2.- \u00bfEn qu\u00e9 te est\u00e1s comprometiendo de forma concreta, personal y comunitariamente, para que aparezca este rostro de Iglesia buena samaritana?&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>4.- Dos reflexiones m\u00c1s: espiritualidad y comunitariedad<\/b><\/p>\n<p>En la evaluaci\u00f3n de final de curso, mantenida en los siete arciprestazgos y en las Asambleas del Consejo Pastoral y Presbiteral, la Vicar\u00eda de Pastoral recogi\u00f3 las siguientes sugerencias que hoy hago m\u00edas:<\/p>\n<p><b>4.1. La espiritualidad:\u00a0<\/b><b>\u201c\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de nosotros y de nuestra misi\u00f3n si no nos alienta y sostiene el Esp\u00edritu Santo?<\/b><b>\u201d&#8230;<\/b><\/p>\n<p>Hemos comprendido que, sobre todo en tiempos de crisis, se hace especialmente necesaria la espiritualidad: el volver los ojos a \u00c9l, al Se\u00f1or, con la luz del Esp\u00edritu Santo, para poder y saber mirar como \u00c9l ve y mira.<\/p>\n<p>A veces, la espiritualidad la est\u00e1bamos colocando \u201cal mismo nivel y al lado\u201d de la formaci\u00f3n y del compromiso creyente o lo que llam\u00e1bamos acci\u00f3n caritativa y social. Ahora vemos con mayor claridad que su sitio es el de \u201cser cimiento\u201d, el estar debajo sosteniendo toda la vida personal y la de nuestras comunidades. En cierta manera la espiritualidad ha podido ser \u201cuna de nuestras lagunas\u201d, cuando estos momentos recios necesitamos especiales recursos espirituales.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 espiritualidad necesitamos que genere esperanza sin ser \u201cgarant\u00eda de \u00e9xito\u201d?&#8230; A modo de afirmaciones o sl\u00f3ganes, podemos subrayar las siguientes:<\/p>\n<p>&#8211; Espiritualidad que tiene que ver con la fe sincera en Jesucristo, a quien confiamos nuestra vida como \u00fanico Se\u00f1or.<\/p>\n<p>&#8211; Espiritualidad que tiene que ver con callar, escuchar, y con silencio contemplativo. Al mismo tiempo tiene que ver con gestos evang\u00e9licos y no con silencios de hast\u00edo o de huida.<\/p>\n<p>&#8211; Espiritualidad de permanecer en fidelidad con los hombres y mujeres que Dios nos ha puesta al lado, en el camino, aun cuando la respuesta de las personas no est\u00e9 pero s\u00ed est\u00e1 el silencio \u201celocuente\u201d de Dios.<\/p>\n<p>&#8211; Espiritualidad escasa en juicios y abundante en misericordia. \u00a1Basta ya de tiranteces y de posturas egoc\u00e9ntricas y narcisistas!<\/p>\n<p>&#8211; Espiritualidad que soporte la escasez de resultados, y todo lo conf\u00eda al Se\u00f1or como Abraham y los \u201canawin\u201d que muestra la Biblia..<\/p>\n<p>&#8211; Espiritualidad que nos ayude a ponernos en el lugar adecuado por donde pasa el Se\u00f1or, como Bartimeo o Zaqueo, para que El nos sea dado y nos invite a su seguimiento.<\/p>\n<p>&#8211; Espiritualidad de optimismo teol\u00f3gico que sabe leer la situaci\u00f3n social en clave positiva; y descubrir cuanto de positivo ya existe en la parroquia, en el arciprestazgo, y en la di\u00f3cesis; en clave de fidelidad y de gracia y con posibilidades de futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>4.2. Anunciar el evangelio (<\/b><b>\u201csalir a las periferias existenciales<\/b><b>\u201d) y cuidar lo comunitario.<\/b><\/p>\n<p>4.2.1. Nuestras gentes tienen derecho a que se les anuncie la\u00a0 Buena Nueva del Evangelio<\/p>\n<p>El Papa Francisco nos viene repitiendo que a iglesia tiene que salir de s\u00ed misma. \u00bfA d\u00f3nde? &#8211; Hacia las periferias de la existencia, all\u00ed donde est\u00e1n las personas que nunca han entrado a la Iglesia o que se fueron un d\u00eda por la puerta de atr\u00e1s y sin hacer mucho ruido.<\/p>\n<p>Pensad, dice el Papa, en una habitaci\u00f3n cerrada durante un a\u00f1o. Cuando entras, hay olor a humedad, a cerrado, a falta de limpieza; hay demasiados problemas. Con una Iglesia cerrada sucede lo mismo: es una iglesia enferma. Por favor, no os cerr\u00e9is. Es un gran peligro querer cerrarnos en la parroquia, con los amigos, en el movimiento, o con los que piensan lo mismo que nosotros.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sucede si uno sale de s\u00ed mismo? \u2013 Puede suceder lo que sucede a todos los que salen de casa a la calle cada d\u00eda: un accidente. Pero, subrayar\u00e1 el Papa, prefiero mil veces una iglesia accidentada, que sufre un accidente, a una Iglesia enferma por cerraz\u00f3n. \u00a1Salid fuera, salid!&#8230;<\/p>\n<p>Cuando hablamos de anunciar la Buena Noticia del Evangelio hoy, no se trata de \u201cimposici\u00f3n confesional o dogm\u00e1tica\u201d, sino de proponer el Evangelio porque sigue siendo camino de esperanza en nuestro pueblo y en nuestra tierra. Equivale a un anuncio expl\u00edcito y cualificado de Buena Noticia, \u201clejos de ser profetas de calamidades\u201d, como repet\u00eda el Beato Juan XXIII.<\/p>\n<p>Un anuncio convencido que brota de la experiencia de fe y de la comunidad evangelizadora. Ni la ret\u00f3rica ni la est\u00e9tica ni los grandes medios garantizan la eficacia de la evangelizaci\u00f3n. La Palabra, el Evangelio, tienen fuerza por s\u00ed mismos. La fuerza est\u00e1 en creer en la propia Palabra, en creer en Dios mismo. Seguir anunciando el evangelio, \u201ca pesar de\u201d todas las dificultades y de los momentos de cruz, es una prueba de que se conf\u00eda en Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.2.2. Cuidar lo comunitario.<\/p>\n<p>La comunidad es el lugar de firmeza y de fortaleza de la fe. Una vez m\u00e1s, el modelo paradigm\u00e1tico es la experiencia de Ema\u00fas. El abandono de la comunidad va unido a la tristeza y a la desesperanza. Y, a su vez, la vuelta a la comunidad est\u00e1 asociada a la alegr\u00eda y a la esperanza. Pero en medio de ambas est\u00e1 el Se\u00f1or Resucitado.<\/p>\n<p>La soledad o la desesperanza, que ha salido o se ha notado en algunos de nosotros, son hermanas gemelas; y el debilitamiento de la comunidad lleva al individualismo y a la devaluaci\u00f3n de lo fraterno. Por eso, necesitamos potenciar las pr\u00e1cticas comunitarias que al mismo tiempo nos humanicen y nos hagan verdadera comunidad del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Algunas indicaciones en este sentido:<\/p>\n<p>&#8211; Necesitamos una relaci\u00f3n directa y personal entre nosotros, sin marcar las diferencias, sin hacer acepci\u00f3n de personas, sin discriminaci\u00f3n; y relacion\u00e1ndonos tambi\u00e9n con los que no cuentan.<\/p>\n<p>&#8211; Necesitamos que nuestros objetivos de pastorales no sean fr\u00edos, sino que cuenten las personas y que, por decirlo de una manera sencilla, dejen lugar para el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Necesitamos recuperar o avivar la dimensi\u00f3n comunitaria de la vivencia de la fe, la dimensi\u00f3n comunitaria de la confesi\u00f3n de la fe, la dimensi\u00f3n comunitaria de la celebraci\u00f3n de la fe y la dimensi\u00f3n comunitaria del compromiso cristiano.<\/p>\n<p>&#8211; Necesitamos, adem\u00e1s de buscar personalmente la voluntad de Dios, que en comunidad se discierna la voluntad de Dios, se disciernan los signos de los tiempos, se tome aliento y coraje para el seguimiento y para el compromiso.<\/p>\n<p>&#8211; La comunidad tambi\u00e9n es lugar para procesar y compartir las crisis de fe, donde el hermano fuerte pueda confirmar al d\u00e9bil.<\/p>\n<p>&#8211; La comunidad ha de ser lugar de reconciliaci\u00f3n, de perd\u00f3n, y e misericordia que abran de nuevo las puertas al futuro<\/p>\n<p>&#8211; As\u00ed nuestra Iglesia har\u00e1 palpables al hombre y mujer de hoy experiencias y pr\u00e1cticas comunitarias y el dinamismo del evangelio del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Para la oraci\u00f3n personal, la profundizaci\u00f3n y el di\u00e1logo:<\/b><\/p>\n<p>1.- \u00bfPor qu\u00e9 es importante la espiritualidad en tu vida personal?&#8230;<\/p>\n<p>2.- \u00bfQu\u00e9 actitudes favorecen m\u00e1s y cu\u00e1les obstaculizan la experiencia comunitaria?&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>5.- palabras finales<\/b><\/p>\n<p>Estamos finalizando en A\u00f1o de la Fe y, en nuestra Di\u00f3cesis, entraremos a celebrar el 800 a\u00f1o franciscano, recordando el paso del Poverello de As\u00eds por nuestras queridas Tierras. Tal vez para que nuestra iglesia sea de verdad \u201cde sinodalidad y samaritana\u201d, de profunda espiritualidad y de comunidades vivas, tengamos que pedir con fe al Esp\u00edritu Santo que se haga realidad, en esta tierra y entre nuestras gentes, la conocida oraci\u00f3n que compuso el santo y con la que concluyo esta carta pastoral:<\/p>\n<p>Oh, Se\u00f1or, haz de m\u00ed un instrumento de Tu Paz.<\/p>\n<p>Donde haya odio, que lleve el Amor.<\/p>\n<p>Donde haya ofensa, que lleve el Perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Donde haya discordia, que lleve la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Donde haya duda, que lleve la Fe.<\/p>\n<p>Donde haya error, que lleve la Verdad.<\/p>\n<p>Donde haya desesperaci\u00f3n, que lleve la Alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Donde haya tinieblas, que lleve la Luz.<\/p>\n<p>Oh, Maestro, haced que yo no busque<\/p>\n<p>tanto ser consolado como consolar;<\/p>\n<p>ser comprendido como comprender;<\/p>\n<p>ser amado como amar.<\/p>\n<p>Porque es dando\u00a0 como se recibe;<\/p>\n<p>perdonando como se es perdonado;<\/p>\n<p>muriendo como se resucita a la Vida Eterna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Que la Virgen Mar\u00eda, Estrella de la nueva evangelizaci\u00f3n, y todos los santos, hermanos mayores nuestros, intercedan por esta Iglesia que peregrina en Ciudad Rodrigo. As\u00ed sea. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal Berzosa, Obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ciudad Rodrigo, 15 de Agosto 2013:<\/p>\n<p>Solemnidad de la Asunci\u00f3n de nuestra Se\u00f1ora<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1PONEOS EN CAMINO! (Lc 16) \u00a1Hacia una Asamblea Diocesana para seguir evangelizando! 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