{"id":3107,"date":"2015-01-29T09:41:31","date_gmt":"2015-01-29T09:41:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?page_id=3107"},"modified":"2019-03-29T21:03:56","modified_gmt":"2019-03-29T20:03:56","slug":"carta-pastoral-2012-2013","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog4\/documentos\/carta-pastoral-2012-2013\/","title":{"rendered":"Carta Pastoral 2012-2013"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18px; color: #3366ff;\"><b>El Arciprestazgo y el Arcipreste en clave de<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18px; color: #3366ff;\"><b>Nueva\u00a0Evangelizaci\u00f3n\u00a0<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18px; color: #3366ff;\"><b>Carta Pastoral 2012-2013<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18px; color: #3366ff;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><b>A modo de justificaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El objetivo general del curso 2012-2013 ser\u00e1 el de \u201cSeguir fomentando y compartiendo la comuni\u00f3n y la misi\u00f3n en clave evangelizadora\u201d.<\/p>\n<p>Durante el pasado curso 2011-2012, en nuestra Di\u00f3cesis, hemos reflexionado sobre las Unidades Parroquiales. La conclusi\u00f3n, que ya se ven\u00eda vislumbrando, era n\u00edtida: las Unidades Parroquiales se identifican, en muchos casos, con el Arciprestazgo. Y, en nuestra Di\u00f3cesis, el Arciprestazgo es la Unidad Pastoral de referencia. Este ser\u00e1, subrayamos,\u00a0 uno de los objetivos pastorales espec\u00edficos para el nuevo curso: volver sobre la realidad, la identidad y misi\u00f3n del Arciprestazgo.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, en cuanto a la formaci\u00f3n permanente de los agentes de pastoral en las comunidades parroquiales, y en consonancia con el A\u00f1o de la Fe, profundizaremos en dimensiones troncales de nuestro ser cristianos (Jesucristo y el Apostolado) desde la dimensi\u00f3n B\u00edblica y orante. Deseamos unirnos a toda la Iglesia en la celebraci\u00f3n del A\u00f1o de la Fe y del 50 aniversario del Vaticano II, potenciando la formaci\u00f3n b\u00edblico-doctrinal. Y, adem\u00e1s y de forma sencilla, haremos una relectura creyente de nuestra realidad socio-cultural-pol\u00edtica y econ\u00f3mica para sensibilizarnos m\u00e1s en la pastoral de la Caridad. Los materiales de Caritas nos ser\u00e1n de gran ayuda en este sentido.<\/p>\n<p>Como complemento necesario al tema del Arciprestazgo, y como otros dos objetivos espec\u00edficos, actualizaremos el Directorio Diocesano de los Sacramentos de Iniciaci\u00f3n Cristiana y reflexionaremos sobre los Ministerios Laicales.<\/p>\n<p>Todo ello se ha explicado m\u00e1s minuciosamente en el cuadernillo de Programaci\u00f3n Pastoral para este curso.<\/p>\n<p>La presente carta pastoral se limita, de forma muy sencilla, a exponer el marco eclesial en el que situamos la realidad del Arciprestazgo, as\u00ed como la reflexi\u00f3n sobre el mismo en la riqueza de dimensiones que le configuran como tal. En su d\u00eda, y despu\u00e9s de una reflexi\u00f3n colectiva en los primeros meses del curso pastoral, concretaremos y aprobaremos lo que podr\u00e1 ser definitivamente el Estatuto Jur\u00eddico de dicho Arciprestazgo.<\/p>\n<p>No olvidemos, finalmente, que estamos celebrando tres eventos eclesiales de m\u00e1xima importancia y, adem\u00e1s, complementarios: la celebraci\u00f3n de los 50 a\u00f1os del Concilio Vaticano II, la celebraci\u00f3n de los 20 a\u00f1os del Nuevo Catecismo de la Doctrina Cat\u00f3lica y el A\u00f1o de la Fe, y la celebraci\u00f3n de un S\u00ednodo de Obispos sobre la Nueva Evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les ser\u00edan los objetivos a conseguir en este A\u00f1o de la Fe? \u2013 Benedicto XVI responde con estas claves:<\/p>\n<p>1.- Queremos celebrar este A\u00f1o de manera digna y fecunda. Habr\u00e1 que intensificar la reflexi\u00f3n sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesi\u00f3n al Evangelio sea m\u00e1s consciente y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio como el que la humanidad est\u00e1 viviendo (n. 8).<\/p>\n<p>2.- Tendremos la oportunidad de confesar la fe en el Se\u00f1or Resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo y en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre.<\/p>\n<p>3.- A lo largo de este A\u00f1o, ser\u00e1 decisivo volver a recorrer la historia de nuestra fe, que contempla el misterio insondable del entrecruzarse de la santidad y el pecado.<\/p>\n<p>4.- Ser\u00e1 tambi\u00e9n una ocasi\u00f3n propicia para intensificar la celebraci\u00f3n de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucarist\u00eda, que es \u00abla cumbre a la que tiende la acci\u00f3n de la Iglesia y tambi\u00e9n la fuente de donde mana toda su fuerza\u00bb.<\/p>\n<p>5.- El A\u00f1o de la fe deber\u00e1 expresar un compromiso un\u00e1nime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistem\u00e1tica y org\u00e1nicamente en el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>6.- El A\u00f1o de la fe ser\u00e1 tambi\u00e9n una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda: \u00abAhora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad\u00bb (1 Co 13, 13).<\/p>\n<p>Al Esp\u00edritu le pedimos nuevo impulso misionero y a nuestra Madre, estrella y maestra de la evangelizaci\u00f3n, que nos ense\u00f1e el \u201carte de Vivir\u201d en cristiano, cada vez m\u00e1s configurados con Cristo y m\u00e1s entregados a los dem\u00e1s, especialmente a los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>1.- EL MARCO ECLESIAL DEL ARCIPRESTAZGO: LA IGLESIA, MISTERIO DE COMUNI\u00d3N PARA LA MISI\u00d3N.<\/b><\/p>\n<p><b>1.1.- Teolog\u00eda de la Iglesia como comunidad.<\/b><\/p>\n<p>Para mejor situar y comprender lo que es el Arciprestazgo, recordamos lo que es la identidad y misi\u00f3n de ese gran Misterio que llamamos Iglesia.<\/p>\n<p>La Iglesia, toda ella, tiene un origen trinitario y se expresa como Pueblo de Dios o Iglesia del Padre a la que nos incorporamos por el Bautismo, Cuerpo de Cristo o Iglesia del Hijo que se articula y crece desde la Eucarist\u00eda, y Templo del Esp\u00edritu o Iglesia del Esp\u00edritu Santo que transparenta y hace posible la comuni\u00f3n con Dios y de los hombres entre s\u00ed. En este a\u00f1o en el que se conmemora el 50 aniversario del Concilio Vaticano, recordamos que \u201cLa Iglesia es, en Cristo, como un sacramento o se\u00f1al e instrumento de la \u00edntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano \u201c(LG 1)&#8230;. \u201c Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc\u00edpulos de Cristo\u201d (GS 1).<\/p>\n<p>Desde estas coordenadas teol\u00f3gicas y eclesiales podremos afirmar que la Iglesia Particular es un verdadero misterio y acontecimiento de comuni\u00f3n para la misi\u00f3n, conformada a imagen de la Trinidad, y por ello es tambi\u00e9n \u201ccomuni\u00f3n de los santos\u201d y una \u201cIglesia peregrina y comprometida en la construcci\u00f3n del Reino\u201d.<\/p>\n<p>La Iglesia particular es, ante todo, un evento de salvaci\u00f3n \u201ccontextuado\u201d: \u201cPorci\u00f3n del pueblo de Dios, cuyo cuidado pastoral se encomienda al Obispo con la colaboraci\u00f3n del presbiterio mediante el Evangelio y la Eucarist\u00eda, de manera que, unida a su pastor y congregada por \u00e9l en el Esp\u00edritu Santo, constituye una Iglesia particular en la cual verdaderamente est\u00e1 presente y act\u00faa la Iglesia de Cristo, una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica\u201d (Ch. Dominus, 11; c. 369).<\/p>\n<p>Lo determinante no es s\u00f3lo lo territorial, sino la porci\u00f3n del pueblo de Dios, presidida por su Obispo y que peregrina en un determinado territorio. Pero en esa Iglesia particular, grande o peque\u00f1a, vive y se manifiesta la \u00fanica y la misma Iglesia de Jesucristo.<\/p>\n<p>La Iglesia universal y la Iglesia particular son un mismo misterio de unidad en la multiplicidad. El misterio de la \u00fanica Iglesia, de comuni\u00f3n y misi\u00f3n, se realiza en la Iglesia universal, en la comunidad cat\u00f3lica que formamos todos los disc\u00edpulos de Cristo. La comuni\u00f3n entre las iglesias particulares en la \u00fanica Iglesia universal radica, en la misma fe y bautismo com\u00fan, en la Eucarist\u00eda y en el orden del episcopado. La multiplicidad de iglesias particulares, basadas en la \u00fanica unidad de ser iglesia de Cristo, expresa la verdadera catolicidad de la Iglesia y el dinamismo de su vida de comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy, toda la Iglesia ha recibido una llamada a una nueva evangelizaci\u00f3n. Esta nueva evangelizaci\u00f3n vive del tesoro revelado, que es Jesucristo. Se dice nueva porque el Esp\u00edritu Santo hace siempre nuevas las cosas e invita a crear nueva vida. Es nueva por no estar ligada a una determinada civilizaci\u00f3n o cultura, sino que es universal y para todos los tiempos y lugares. Es nueva porque nos invita a redescubrir y anunciar el misterio pascual de Jesucristo con nuevo ardor, con nuevos m\u00e9todos y con nuevas expresiones.<\/p>\n<p>El sujeto de la nueva evangelizaci\u00f3n es toda la comunidad adulta en la fe. Por ello es necesario consolidar el tejido de la entera comunidad cristiana: laicos, religiosos, sacerdotes.<\/p>\n<p>Una Iglesia que busca, en lo pastoral, vertebraci\u00f3n y desarrollo de todas sus dimensiones: comuni\u00f3n y corresponsabilidad, anuncio y catequesis, liturgia y sacramentos, servicio de caridad y promoci\u00f3n humana. Insistimos en la llamada urgente a la nueva evangelizaci\u00f3n. En resumen, en la Iglesia particular, hay que vivir, equilibrada y arm\u00f3nicamente, las cuatro dimensiones ya cl\u00e1sicas: comuni\u00f3n, anuncio, celebraci\u00f3n y compromiso.<\/p>\n<p>Nuestras comunidades deben estar dispuestas a la renovaci\u00f3n profunda. Deberemos, ante todo y sobre todo, responder a las dos preguntas indicadas por el Papa Juan Pablo II en los umbrales del Tercer Milenio, y que en su d\u00eda se hizo el Concilio Vaticano II: \u201cIglesia particular, en comuni\u00f3n con la Iglesia universal, \u00bfqu\u00e9 dices de ti misma en la hora presente? \u00bfQu\u00e9 rostro renovado quieres ofrecer a la sociedad del tercer milenio para seguir siendo sacramento de salvaci\u00f3n, cuerpo de Cristo, templo del Esp\u00edritu y luz de las gentes?\u201d\u2026<\/p>\n<p>Expresado lo anterior, siempre ser\u00e1 \u00fatil releer algunas p\u00e1ginas de la conocida obra del maestro Henri De Lubac Meditaci\u00f3n sobre la Iglesia (Editorial Encuentro). Con lucidez recuerda algunas de las principales tentaciones \u201ceclesiales\u201d, que siguen vigentes: el identificar nuestro programa o movimiento como si fueran la Iglesia sin m\u00e1s; la tentaci\u00f3n de cr\u00edtica destructiva disfrazada bajo la m\u00e1scara del bien; el aceptar acr\u00edticamente lo que llega bajo la marca \u201cde novedad\u201d, despreciando la Tradici\u00f3n Viva; la desesperanza ante lo que parece lenta evoluci\u00f3n, y hasta vuelta atr\u00e1s de la Iglesia; creer que la Iglesia s\u00f3lo es para \u00e9lites (de perfectos, sabios, o militantes). Concluimos: s\u00f3lo se puede y se sabe valorar la Iglesia cuando se vive y se ama en ella, se celebra con ella, y se da la vida por ella.<\/p>\n<p>Si, finalmente, hablamos de los frutos que se esperan, el mayor fruto, en cada persona, debe ser el de una configuraci\u00f3n mayor con Jesucristo. Se tratar\u00eda de responder con radicalidad a la llamada a la santidad que se nos hizo ya desde el d\u00eda de nuestro Bautismo para ver con sus ojos, sentir con su coraz\u00f3n y hacer con sus manos.<\/p>\n<p>Y, el mejor fruto eclesial o colectivo, deber\u00eda conducirnos a una \u201cconfessio Trinitatis\u201d (confesi\u00f3n de la Trinidad), a hacer presente a Jesucristo hoy entre nosotros y a una renovaci\u00f3n de nuestro ardor evangelizador personal y comunitario.<\/p>\n<p>Todo ello, testimoniando con alegr\u00eda la amorosa historia de Salvaci\u00f3n del Dios Vivo con cada uno de nosotros, con cada ser humano. Este doble fruto, confesi\u00f3n de la Trinidad y renovado talante evangelizador, se puede resumir en esta expresi\u00f3n, tantas veces repetida en nuestras celebraciones eucar\u00edsticas: \u201cad Patrem, per Filium, in Spiritu\u201d (al Padre, por el Hijo, en el Esp\u00edritu).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>1.2. Rasgos de una verdadera comunidad cristiana<\/b><\/p>\n<p>1.2.1.-Algunas claves de identidad<\/p>\n<p>La comunidad cristiana, en la variedad de formas que adopte, es siempre como la c\u00e9lula viva de la Iglesia, donde se experimenta la comuni\u00f3n y la misi\u00f3n de bautizados que escuchan juntos la palabra de Dios, celebran los misterios de su fe, anuncian la Buena Nueva y se esfuerzan por transformar cristianamente las realidades temporales.<\/p>\n<p>Cada comunidad cristiana representa a la Iglesia visible establecida por todo el mundo (SC 42), es como una c\u00e9lula de la di\u00f3cesis (AA 10), y tiene la misma triple misi\u00f3n que le ha sido encomendada al pueblo de Dios: prof\u00e9tica y de evangelizaci\u00f3n (testimonio de fe), sacerdotal y de celebraci\u00f3n (consagraci\u00f3n de la realidad temporal), y real y de compromiso (construcci\u00f3n de la Iglesia de la caridad). A\u00f1adimos una cuarta: comunidad. Lo desarrollamos brevemente:<\/p>\n<p>1) Prof\u00e9tica: vive de la escucha atenta de la Palabra de Dios, a escala personal y comunitaria; y, con un testimonio coherente, es capaz de anunciar, evangelizar, iluminar y transformar las realidades sociales y existenciales.<\/p>\n<p>2) Sacerdotal: capaz de consagrar el mundo a Dios; orar personal y comunitariamente y celebrar comunitariamente los sacramentos.<\/p>\n<p>3) Real: es una Iglesia del compromiso, en su doble vertiente: microcaridad (atenci\u00f3n personal) y macrocaridad (transformaci\u00f3n de estructuras); sensible a todos los problemas humanos, especialmente los de los m\u00e1s marginados.<\/p>\n<p>4) Comuni\u00f3n: se vive la comuni\u00f3n y la corresponsabilidad como reparto de tareas y roles, como participaci\u00f3n en consejos, y como desarrollo de la riqueza de ministerios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.2.2.-\u00bfQu\u00e9 rostro debe ofrecer la comunidad cristiana de hoy?<\/p>\n<p>&#8211; De clara pastoral de misi\u00f3n y de compromiso con la nueva evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Donde se viva una corresponsabilidad real de los laicos en todas sus dimensiones.<\/p>\n<p>&#8211; Insertada realmente en el contexto social, donde comparte los problemas sociales de sus vecinos.<\/p>\n<p>&#8211; Con una adecuada programaci\u00f3n pastoral, en sinton\u00eda con la Di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>&#8211; Cobijando y potenciando a grupos diversos con sus carismas peculiares.<\/p>\n<p>&#8211; Mucha importancia a la catequesis y formaci\u00f3n de todos, especialmente en este A\u00f1o de la Fe, a la catequesis-catecumenado de los adultos y de las familias.<\/p>\n<p>&#8211; Finalmente, con clara conciencia diocesana y de colaboraci\u00f3n con los arciprestazgos y con los diversos organismos diocesanos ( delegaciones, secretariados etc.).<\/p>\n<p>Si, teol\u00f3gicamente, a\u00fan se nos pide m\u00e1s, subrayar\u00edamos los siguientes rasgos:<\/p>\n<p>1. Una Iglesia de totalidad: ni jerarcol\u00f3gica (protagonismo s\u00f3lo y exclusivo de quienes tienen en ella ministerios ordenados y reconocidos), ni popular (protagonismo s\u00f3lo de las bases).<\/p>\n<p>2. Una Iglesia eucar\u00edstica (mist\u00e9rica): nacida, desarrollada y expresada en torno a la Eucarist\u00eda (Palabra y Sacramento), y en la que vive y se plasma la Iglesia Universal.<\/p>\n<p>3. Una Iglesia de \u201cepiscopalidad\u201d y, por lo mismo, de apostolicidad: el Obispo es el principio y fundamento visible de su unidad (LG 23). En \u00e9l y por \u00e9l se significa y actualiza la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>4. Una Iglesia de comuni\u00f3n: comuni\u00f3n en el cuerpo de Cristo, por el que y en el que todos los bautizados somos iguales en dignidad y corresponsables, siendo una Iglesia comunidad de comunidades (Pueblo de Dios).<\/p>\n<p>5. Una Iglesia en misi\u00f3n: no es una Iglesia para ella misma, sino mediaci\u00f3n o sacramento de salvaci\u00f3n. Y que ofrece a los hombres lo mejor que ella tiene: el Misterio de Jesucristo, el Se\u00f1or. Misi\u00f3n de vanguardia en nuestros l\u00edmites geogr\u00e1ficos inmediatos y m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras.<\/p>\n<p>6. Una Iglesia en l\u00ednea con la nueva evangelizaci\u00f3n: en estado de nuevo dinamismo misionero, para discernir d\u00f3nde estamos y c\u00f3mo estamos evangelizando,\u00a0 y d\u00f3nde no estamos y por qu\u00e9 no estamos.<\/p>\n<p>7. Una Iglesia carism\u00e1tica y sin\u00e9rgica: de ministerios, vocaciones, funciones y estados de vida que se complementan, seg\u00fan lo suscitado por el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>8. Una Iglesia encarnada y contextuada: l\u00facida y realista para discernir en qu\u00e9 contexto socio-cultural se encuentra. Y que por lo mismo se siente samaritana y servidora de ese mismo hombre y mujer de hoy.<\/p>\n<p>9. Una Iglesia capaz de articular una pastoral de conjunto, que sepa aunar los movimientos con la parroquia; lo parroquial con lo diocesano; lo territorial con lo sectorial; lo sacramental con lo \u201cdiak\u00f3nico\u201d (servicial) y testimonial; lo privado con lo p\u00fablico; lo personal con lo institucional; lo celebrativo y orante con lo testimonial y de compromiso.<\/p>\n<p>10. Una Iglesia que se sabe siempre en camino, peregrina, santa y pecadora, en \u00e9xodo, acogiendo, celebrando y manifestando a un Dios Vivo, \u201cAdviento\u201d y \u201cPascua\u201d, siempre nueva hasta la Jerusal\u00e9n celeste. Una Iglesia que es a la vez compa\u00f1\u00eda del hombre de hoy, memoria viva de la utop\u00eda cristiana, y profec\u00eda o signo de contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>1.3. Algunas\u00a0<\/b><b>\u201cmediaciones o herramientas<\/b><b>\u201d para una comunidad con futuro:<\/b><\/p>\n<p>a) Es preciso subrayar un esp\u00edritu nuevo como evangelizadores:<\/p>\n<p>* La escucha, al mismo tiempo, de la Palabra de Dios y de los signos de los tiempos.<\/p>\n<p>* El acompa\u00f1amiento, que sabe conjugar fidelidad y creatividad.<\/p>\n<p>* La esperanza en el futuro de nuestros pueblos y de nuestras gentes, castigadas por la crisis, el envejecimiento y la despoblaci\u00f3n. Una esperanza en el futuro absoluto: en Cristo, Se\u00f1or de la Historia.<\/p>\n<p>b) Necesitamos comprometernos en un nuevo giro apost\u00f3lico, que nos pide vivir una fe confesante, encarnada, martirial.<\/p>\n<p>c) Debemos realizar un discernimiento para aunar criterios pastorales y evangelizadores:<\/p>\n<p>* Pasi\u00f3n por Jesucristo, como clave de b\u00f3veda de nuestra tarea apost\u00f3lica<\/p>\n<p>* Una \u201cpastoral de la zapatilla\u201d, del t\u00fa a t\u00fa, del boca a boca, haciendo posible el contacto directo y el acompa\u00f1amiento personalizado:<\/p>\n<p>* En resistencia abierta contra los \u00eddolos (gozar, poder, la eficacia y lo grandioso, etc).<\/p>\n<p>* Trabajando siempre desde la comuni\u00f3n y desde la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>* Al servicio de nuestra realidad socio-cultural y de nuestras \u201cpobrezas\u201d (humanas, geogr\u00e1ficas, culturales&#8230;) y de \u201cnuestros pobres\u201d (de pan, de salud, de edad, de cultura, de Dios&#8230;).<\/p>\n<p>d) Tenemos que saber cargar para nuestro taller evangelizador una \u201ccaja de herramientas\u201d:<\/p>\n<p>* Los rostros de los hombres y mujeres de hoy, con las alegr\u00edas y los gritos de dolor y de sufrimiento de todas las formas de pobreza, antiguas y nuevas.<\/p>\n<p>* La palabra de Dios y lo necesario para celebrar y vivir los Sacramentos. En el centro, la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>* La silla para los di\u00e1logos de acogida y personalizaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>* Los documentos magisteriales y diocesanos para orientarnos en la acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>* Los hermanos de camino, formando equipos apost\u00f3licos y equipos de trabajo y vida.<\/p>\n<p>e) Finalmente, es preciso volver a subrayar algunas certezas:<\/p>\n<p>* Es m\u00e1s importante lo que vivimos que lo que hacemos. M\u00e1s importantes las personas concretas que las actividades. M\u00e1s relevantes las relaciones que las agendas llenas.<\/p>\n<p>* Hablan m\u00e1s los climas y ambientes que los mensajes verbales; m\u00e1s nuestra forma de vivir testimonial que las palabras. Nosotros s\u00f3lo somos mediaciones, signos, indicadores; no fines.<\/p>\n<p>* La vitalidad comunitaria se juega en las actitudes pastorales y se concreta en respuestas a preguntas como \u00e9stas: \u201c\u00bfQu\u00e9 transformaciones de calado y verdaderas he experimentado en m\u00ed en los \u00faltimos tiempos?\u201d \u201c\u00bfQu\u00e9 transformaciones de calado he contemplado en mi persona y en mi comunidad?\u201d&#8230;<\/p>\n<p>f) A modo de grito final y urgente: \u00a1Dejemos que el Esp\u00edritu siga suscitando nuevas comunidades vivas! \u00a1Necesitamos conversi\u00f3n de corazones y reforma de estructuras para nuevas comunidades en el tercer milenio! En resumen, \u00a1necesitamos volver a redescubrir tambi\u00e9n la identidad eclesial del Arciprestazgo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.- IDENTIDAD Y MISI\u00d3N DEL ARCIPRESTAZGO Y DEL ARCIPRESTE<\/b><\/p>\n<p><b>2.0.- Introducci\u00f3n. Algunas notas hist\u00f3ricas\u00a0<\/b><\/p>\n<p>La figura del Arcipreste hunde sus ra\u00edces en los siglos V y VI como delegado del Obispo para las comunidades que viv\u00edan en el mundo rural, fuera de la urbe. Era como el \u201cvicario territorial\u201d (\u201cvicarius foraneus\u201d).<\/p>\n<p>Desde el siglo IX, las principales funciones del Arcipreste se centran en el cuidado y tutela del clero y parroquias, convocar reuniones peri\u00f3dicas de formaci\u00f3n y pastorales, y visitar personalmente las parroquias y mantener informado al ordinario en todo lo referente a los deberes de su arciprestazgo (ejem. Marcha de las parroquias, pago de diezmos y otros temas relacionados con los sacerdotes y la disciplina eclesial).<\/p>\n<p>La figura del Arcipreste, en relaci\u00f3n a los sacerdotes, se potencia a\u00fan m\u00e1s a partir del Concilio de Trento, teniendo como cometidos principales: supervisar el lugar de residencia de los sacerdotes, vigilar la predicaci\u00f3n y la catequesis, asegurar la asistencia a sacerdotes enfermos, etc. El arciprestazgo se consolida como un instrumento efectivo para la reforma de vida y costumbres y para una m\u00e1s eficaz actividad pastoral.<\/p>\n<p>En el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico P\u00edo-Benedictino (1917), el Arcipreste sigue manteniendo las funciones secularmente reconocidas (cc. 445-450).<\/p>\n<p>A partir de la reflexi\u00f3n eclesiol\u00f3gica del Vaticano II se subraya a\u00fan m\u00e1s la funci\u00f3n pastoral del Arcipreste y del arciprestazgo. El Arcipreste debe impulsar y coordinar la pastoral en la que participan sacerdotes, religiosos y laicos (Christus Dominus, n.\u00ba 30; Ecclesiae Imago, nn. 22, 73, 185).<\/p>\n<p>El Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos (\u201cEcclesiae Imago\u201d), sin olvidar la dimensi\u00f3n jur\u00eddica del Arcipreste y del arciprestazgo (n.\u00ba 187), y acentuando su misi\u00f3n pastoral, pide que est\u00e9 representado y que participe tanto en el Consejo Presbiteral como en el Pastoral (n.\u00ba 188).<\/p>\n<p>En el Nuevo C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico (1983) se reconoce y ampl\u00eda la figura del Arcipreste, no s\u00f3lo para los sacerdotes, sino para todos los agentes de pastoral del territorio arciprestal en orden a una pastoral de conjunto y articulada. El Arcipreste, hoy, en sus amplias funciones, se puede decir que es verdaderamente como un \u201cvicario episcopal territorial\u201d.<\/p>\n<p>Precisamente, a partir del C\u00f3digo vigente, se deben subrayar aquellos aspectos, de derecho universal y particular, que pueden entretejer lo que denominamos el \u201cestatuto jur\u00eddico-pastoral\u201d del Arcipreste y del arciprestazgo; No es exagerado afirmar que est\u00e1 llamado a un protagonismo, desde la necesaria reestructuraci\u00f3n territorial y sectorial de nuestra di\u00f3cesis, para en esta hora ser fieles al Se\u00f1or de la Historia y a hacer realidad la nueva evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.1.- Naturaleza e identidad del arciprestazgo.<\/b><\/p>\n<p>Se lee en el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico: \u201cPara facilitar la cura pastoral mediante una actividad com\u00fan, varias parroquias cercanas entre s\u00ed pueden unirse en grupos peculiares como son los arciprestazgos\u201d (c. 374, 2).<\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n can\u00f3nica actual no obliga, como en el canon 217 del C\u00f3digo anterior, a erigir arciprestazgos, pero se deduce su conveniencia por razones de una pastoral articulada y de conjunto. Todo ello con un matiz importante: Un arciprestazgo es un conjunto de parroquias cercanas, sin que dicha agrupaci\u00f3n suponga personalidad jur\u00eddica propia ni fusi\u00f3n de parroquias, ya que las parroquias conservan su propia autonom\u00eda y personalidad jur\u00eddica. Los arciprestazgos, a diferencia de las parroquias, no son, en principio, comunidades de fieles presididas por el Arcipreste como pastor propio. Y, sin embargo, desde las unidades parroquiales, pueden llegar a serlo en realidades eclesiales peque\u00f1as en territorio.<\/p>\n<p>El arciprestazgo no suplanta a las parroquias, ni se erige como entidad jur\u00eddica intermedia. Pero las parroquias o unidades parroquiales dif\u00edcilmente podr\u00e1n cumplir hoy su misi\u00f3n evangelizadora de forma aislada e individualizada (P.O., n.\u00ba 7). El arciprestazgo es un signo de comuni\u00f3n para la misi\u00f3n. Desde el arciprestazgo se favorecer\u00e1n as\u00ed mismo acciones pastorales inter-parroquiales e inter-arciprestales en orden a la nueva evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para que exista un arciprestazgo deben darse al menos estos presupuestos: cierta homogeneidad social, cultural y religiosa; cierta historia o andadura pastoral com\u00fan, en muchos casos ya facilitada por las Unidades Parroquiales; un n\u00famero significativo de sacerdotes y fieles; voluntad de trabajar en una pastoral de conjunto articulada.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, la identidad del arciprestazgo es triple:<\/p>\n<p>A) Pastoral: nace para potenciar la pastoral de conjunto.<\/p>\n<p>B) Sociol\u00f3gica: para dar respuesta a necesidades reales y afines.<\/p>\n<p>C) Eclesiol\u00f3gica: expresi\u00f3n de una Iglesia de comuni\u00f3n para la misi\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p>2.2.- Finalidad y funciones del Arciprestazgo.<\/p>\n<p>Entre las funciones del arciprestazgo est\u00e1n las siguientes:<\/p>\n<p>&#8211; Promocionar, coordinar y ejecutar programaciones pastorales.<\/p>\n<p>&#8211; Favorecer la fraternidad sacerdotal y apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>&#8211; Potenciar equipos de vida y trabajo apost\u00f3licos entre sacerdotes, religiosos y laicos.<\/p>\n<p>&#8211; Compartir recursos materiales y humanos.<\/p>\n<p>&#8211; Hacer realidad una pastoral de sectores y ambientes.<\/p>\n<p>&#8211; Representar en instancias y organismos diocesanos.<\/p>\n<p>&#8211; Conservar y difundir el patrimonio eclesial, cultural, documental y art\u00edstico.<\/p>\n<p>&#8211; Promover el desarrollo de los Planes Diocesanos de Pastoral.<\/p>\n<p>&#8211; Impulsar la formaci\u00f3n, la atenci\u00f3n y la espiritualidad de los agentes de pastoral cualificados.<\/p>\n<p>En este sentido, en los encuentros de \u201cIglesia en Castilla\u201d, se ha hablado del arciprestazgo como hogar (donde los hermanos alimentan y tejen la fraternidad), escuela (de formaci\u00f3n permanente y programaci\u00f3n) y taller (que favorece la acci\u00f3n pastoral de conjunto y articulada).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.3. Identidad y misi\u00f3n del Arcipreste<\/b><\/p>\n<p>A la hora de contemplar esta figura, lo hacemos desde dos vertientes: desde el Derecho Com\u00fan o normativa universal y desde el Derecho Particular Diocesano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.3.1.- Desde el Derecho Com\u00fan<\/p>\n<p>Puede ser Arcipreste cualquier sacerdote, no necesariamente p\u00e1rroco, a quien el Obispo considere id\u00f3neo. El oficio no est\u00e1 vinculado a determinadas parroquias (ya no hay parroquias arciprestales) ni es por tiempo indefinido (c. 554,1).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.3.1.1. Identidad y nombramiento<\/p>\n<p>El Arcipreste (llamado tambi\u00e9n vicario for\u00e1neo, decano o de otro modo) es nombrado por el Obispo diocesano, despu\u00e9s de o\u00edr, seg\u00fan su prudente juicio, a los sacerdotes que ejercen el ministerio en el propio arciprestazgo(c. 553). Es, por lo mismo, un estrecho colaborador del Obispo.<\/p>\n<p>Documentos como Ecclesiae Sanctae (nn. 1-19) y Christus Dominus (n.\u00ba 3) recuerdan la importancia de esta figura y el Directorio Ecclesiae Imago (n.\u00ba 187, 1), subraya \u201cque al oficio de Arcipreste no s\u00f3lo le competen aspectos jur\u00eddico-administrativos, o de vigilancia, sino la preocupaci\u00f3n apost\u00f3lica por fomentar la vida de los presb\u00edteros y lograr una pastoral de conjunto de arciprestazgo\u201d.<\/p>\n<p>Su nombramiento es para un tiempo determinado -en nuestra Di\u00f3cesis para tres a\u00f1os &#8211; pudiendo ser removido por el Obispo por causa justa (c. 554).<\/p>\n<p>Ecclesiae Imago, en su n.\u00ba 187, 2, sugiere para nombrar Arcipreste que \u00e9ste resida y tenga cargo pastoral en el arciprestazgo; que goce, entre el pueblo y el clero, de prestigio por su prudencia, doctrina, piedad y actividad apost\u00f3lica; que re\u00fana cualidades que supongan la confianza del Obispo y la capacidad para promover y dirigir de manera competente la pastoral de conjunto; que haya ejercido como presb\u00edtero en la di\u00f3cesis al menos un trienio.<\/p>\n<p>El modo como el obispo consultar\u00e1 con el presbiterio para el nombramiento de Arcipreste se regular\u00e1 por el derecho diocesano. En cualquier caso, para la propuesta de Arciprestes se consultar\u00e1 a todos los sacerdotes, en activo o jubilados, que residan en el arciprestazgo.<\/p>\n<p>En cuanto a las causas de remoci\u00f3n o cese del Arcipreste, seg\u00fan prudente arbitrio del Obispo, pueden estar el cumplirse el tiempo de mandato, la incapacidad f\u00edsica o moral, la renuncia voluntaria aceptada por el Obispo, el traslado a otro arciprestazgo o la jubilaci\u00f3n de hecho (c.554,3). Cuando un Arcipreste cesa en su oficio sin haber concluido su periodo de nombramiento, el nuevo Arcipreste ser\u00e1 interino y terminar\u00e1 el periodo de su antecesor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.3.1.2. Deberes y derechos generales de su oficio.<\/p>\n<p>Principalmente son cuatro los campos que competen al Arcipreste en raz\u00f3n de su oficio: las actividades pastorales, la relaci\u00f3n con sus hermanos presb\u00edteros, el cumplimiento de la normativa lit\u00fargica y el cuidado de los bienes parroquiales.<\/p>\n<p>1) En la cura pastoral:<\/p>\n<p>&#8211; Fomentar y coordinar la actividad pastoral com\u00fan en el arciprestazgo (c. 555, 1).<\/p>\n<p>&#8211; El deber de visitar las parroquias de su distrito seg\u00fan haya determinado el Obispo diocesano (c. 555, 3).<\/p>\n<p>&#8211; Ser convocado para participar en el S\u00ednodo Diocesano (c. 463, 1, 7).<\/p>\n<p>2) En cuanto a los hermanos presb\u00edteros:<\/p>\n<p>&#8211; Cuidar que los cl\u00e9rigos de su distrito vivan de modo conforme a su estado y cumplan diligentemente sus deberes (c. 555,1-2).<\/p>\n<p>&#8211; Procurar que los cl\u00e9rigos, seg\u00fan las prescripciones del derecho particular y en los momentos que \u00e9ste determine, asistan a los encuentros de formaci\u00f3n permanente, retiros y otras iniciativas arciprestales (Cf. c. 555,1-2).<\/p>\n<p>&#8211; Cuidar que no falten a los presb\u00edteros de su distrito los medios espirituales y sea especialmente sol\u00edcito con aquellos que se hallen en circunstancias dif\u00edciles o se vean agobiados con problemas (c. 555,2).<\/p>\n<p>&#8211; Cuidar que los sacerdotes enfermos no carezcan de los auxilios espirituales y materiales y que, en el caso de fallecimiento, se celebre dignamente el funeral(c. 555,3.).<\/p>\n<p>&#8211; El Obispo oir\u00e1 al Arcipreste en el nombramiento de los p\u00e1rrocos del arciprestazgo (c. 524) y, si lo estima oportuno, en el de los vicarios parroquiales (c. 547).<\/p>\n<p>&#8211; Podr\u00e1 presidir en la toma de posesi\u00f3n del p\u00e1rroco la profesi\u00f3n de fe y el juramento de fidelidad, en nombre del Obispo diocesano (cc. 527, 2 y 833, 6).<\/p>\n<p>3) En cuanto a lo lit\u00fargico:<\/p>\n<p>&#8211; Procurar que las funciones religiosas se celebren seg\u00fan las prescripciones de la sagrada liturgia (c. 555,1).<\/p>\n<p>&#8211; El Obispo podr\u00e1 delegar en el Arcipreste la facultad de absolver del delito de aborto y excomuni\u00f3n \u201clatae sententiae\u201d que implica el c. 1398.<\/p>\n<p>4) En cuanto a los bienes parroquiales:<\/p>\n<p>&#8211; Velar que se cuide diligentemente el decoro y esplendor de las iglesias y de los objetos y ornamentos sagrados, sobre todo en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica y en la custodia del Sant\u00edsimo Sacramento.<\/p>\n<p>&#8211; Velar para que se cumplimenten y guarden convenientemente los bienes eclesi\u00e1sticos y se conserve la casa parroquial con la debida diligencia. Todo ello de forma habitual, as\u00ed como en el caso de estar vacante una parroquia (c. 555,1).<\/p>\n<p>&#8211; Proveer tambi\u00e9n para que, cuando enfermen o mueran los sacerdotes, no desaparezcan o se sustraigan de su lugar de origen los libros, documentos y ornamentos sagrados u otras cosas pertenecientes a la Iglesia (c. 555,3).<\/p>\n<p>El Arcipreste tiene la obligaci\u00f3n de informar al Obispo diocesano sobre todas las actividades referidas anteriormente, ya que todas sus funciones, como \u201cvicario territorial del Obispo\u201d (vicarius foraneus) son al mismo tiempo deberes propios de la funci\u00f3n pastoral del Obispo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.3.2.- Desde el derecho particular de la di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>2.3.2.1. Nombramiento<\/p>\n<p>El Arcipreste es nombrado por el Obispo seg\u00fan las normas de derecho diocesano. El Obispo consultar\u00e1 a los sacerdotes del Arciprestazgo (c. 553). Los sacerdotes, reunidos en asamblea arciprestal \u2013 de la que se levantar\u00e1 acta- propondr\u00e1n dos nombres. El resultado de los dos propuestos, colocados por orden alfab\u00e9tico, se facilitar\u00e1 al Obispo, quien libremente, nombrar\u00e1 Arcipreste, tras la pertinente consulta con el interesado. El nombramiento, como se ha expresado antes, es para un periodo de tres a\u00f1os, pudiendo ser elegido en sucesivos mandatos.<\/p>\n<p>Parece oportuno, adem\u00e1s de lo establecido en el Derecho Com\u00fan, atribuir al Arcipreste los siguientes derechos y deberes en los diversos campos que pasamos a se\u00f1alar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.3.2.2. Consejo Presbiteral y Consejo Pastoral Diocesano<\/p>\n<p>Ser\u00eda deseable que los Arciprestes, dada la relevancia y responsabilidad de su cargo, est\u00e9n representados en el Consejo Presbiteral en una proporci\u00f3n al menos del 1\/3 de los mismos. Si, por elecci\u00f3n no se diera dicha proporci\u00f3n, el Obispo tiene la posibilidad de realizarlo por libre designaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es importante, as\u00ed mismo, que todos los Arciprestes, en raz\u00f3n de su oficio y por ser promotores de la pastoral territorial de conjunto, sean miembros natos del Consejo Pastoral Diocesano.<\/p>\n<p>En ambos Consejos \u2013 Presbiteral y Pastoral -, corresponder\u00e1 al Arcipreste estas funciones:<\/p>\n<p>&#8211; Elevar a dichos Consejos las inquietudes, necesidades y preocupaciones de los arciprestazgos.<\/p>\n<p>&#8211; Coordinar, arciprestalmente, el estudio y preparaci\u00f3n de los temas e informes que ser\u00e1n objeto de deliberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Informar a los sacerdotes, y en su caso a los agentes de pastoral afectados, de las deliberaciones de los Consejos, sin romper el secreto que les afecta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.3.2.3. Fondo Com\u00fan Diocesano<\/p>\n<p>El Arcipreste debe velar por la entrega en la Administraci\u00f3n Diocesana de las cuentas anuales de las parroquias de su arciprestazgo. Una vez aprobadas se archivar\u00e1n, tanto en la parroquia como en la Administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es deseable y necesario que el Arcipreste informe al ordinario sobre situaciones especiales de sacerdotes en materia econ\u00f3mica o de \u00edndole material, as\u00ed como de la salud y otros aspectos de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.3.2.4. Actividades pastorales<\/p>\n<p>Son funciones del Arcipreste en este campo:<\/p>\n<p>&#8211; Intervenir en la preparaci\u00f3n, coordinaci\u00f3n y posterior seguimiento de la visita pastoral del Obispo a las parroquias del arciprestazgo.<\/p>\n<p>&#8211; Favorecer y potenciar el Consejo Pastoral Arciprestal como medio imprescindible para desarrollar una pastoral de conjunto en conexi\u00f3n con los objetivos y acciones diocesanos.<\/p>\n<p>&#8211; Ayudar y urgir, en su caso, a las parroquias la constituci\u00f3n de Juntas o Consejos Pastorales y de Econom\u00eda. Recordamos que los Consejos de Econom\u00eda son obligatorios en parroquias que superen los 500 habitantes.<\/p>\n<p>&#8211; Favorecer una pastoral sectorial y de ambientes en el arciprestazgo, mediante una corresponsabilidad real de funciones y en conexi\u00f3n con las delegaciones diocesanas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.3.2.5. Bienes y Patrimonio<\/p>\n<p>Son funciones del Arcipreste en este campo:<\/p>\n<p>&#8211; Ayudar a los p\u00e1rrocos de su arciprestazgo en la custodia y conservaci\u00f3n de los objetos de valor hist\u00f3rico, art\u00edstico y documental.<\/p>\n<p>&#8211; Colaborar con los p\u00e1rrocos y ayudarles en las peticiones de presentaci\u00f3n de proyectos de obras o petici\u00f3n de ayudas para rehabilitar bienes inmuebles, para su inscripci\u00f3n en el Registro Civil, etc.<\/p>\n<p>&#8211; Colaborar con el Delegado de Patrimonio y asesorar en este campo espec\u00edfico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.4. Consejo Pastoral Arciprestal<\/b><\/p>\n<p>Para que el arciprestazgo sea una realidad viva debe constituirse el Consejo Pastoral Arciprestal el cual supone, a su vez, el funcionamiento normal en cada parroquia o unidad parroquial de los consejos parroquiales o, al menos de las juntas parroquiales. De los miembros de los consejos o de las juntas parroquiales se nutrir\u00e1 normalmente el Consejo Pastoral Arciprestal. Y, a su vez, de los miembros de los Consejos Pastorales Arciprestales se nutrir\u00e1 el Consejo Pastoral Diocesano.<\/p>\n<p>Dicho consejo pastoral arciprestal deber\u00e1 ajustarse al Estatuto Marco Diocesano y en \u00e9l tienen que estar representados los agentes de pastoral de los diferentes sectores y ambientes. En el citado consejo pastoral arciprestal se deber\u00e1n delimitar las diversas \u00e1reas sectoriales y ambientales de pastoral en conexi\u00f3n con las delegaciones y secretariados diocesanos, as\u00ed como potenciar los objetivos y acciones pastorales prioritarias y realizar un reparto de responsabilidades real.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.5.- Equipo sacerdotal del arciprestazgo<\/b><\/p>\n<p>En cuanto a los sacerdotes del arciprestazgo, \u00e9stos forman el \u201cequipo sacerdotal del arciprestazgo\u201d, que se reunir\u00e1 para retiros, para la formaci\u00f3n permanente y para otros asuntos pastorales, jur\u00eddicos o administrativos que les afecten, as\u00ed como para designar sus leg\u00edtimos representantes en los Consejos Presbiteral y Pastoral Diocesano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.6.- Colegio de Arciprestes<\/b><\/p>\n<p>El Colegio de Arciprestes, en cuanto tal, no se ha contemplado en el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico. Est\u00e1 formado por todos los Arciprestes de la di\u00f3cesis, y es expresi\u00f3n de la comuni\u00f3n con el Obispo y de la misma misi\u00f3n pastoral. Dicho Colegio deber\u00e1:<\/p>\n<p>&#8211; Potenciar la pastoral de conjunto diocesana.<\/p>\n<p>Elevar al Consejo Presbiteral y Consejo Pastoral Diocesano la vida e inquietudes de los arciprestazgos.<\/p>\n<p>&#8211; Reflexionar sobre asuntos pastorales, patrimoniales, administrativos o jur\u00eddicos.<\/p>\n<p>&#8211; Participar, en la persona de cada Arcipreste, en el S\u00ednodo Diocesano (c. 463, 1, 7).<\/p>\n<p>&#8211; El Ordinario, cuando lo estime oportuno, podr\u00e1 encomendar a este Colegio de Arciprestes, tareas de consulta o gobierno en materias espec\u00edficas y dentro de su competencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Conclusi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Para caminar como Iglesia diocesana, en renovaci\u00f3n fiel y constante a Jesucristo, nuestro Se\u00f1or, es importante la figura del Arcipreste y del arciprestazgo como un servicio pastoral diocesano cualificado y como una estructura para favorecer una\u00a0 pastoral de conjunto y vertebrada, eficaz y fecunda; sin duda, impulsar\u00e1n la comuni\u00f3n para la misi\u00f3n. De las parroquias renovadas, y de los arciprestazgos revitalizados, llegar\u00e1 el aliento necesario, derramado por el Esp\u00edritu de la Vida, para hacer realidad la nueva evangelizaci\u00f3n en los umbrales del tercer milenio.<\/p>\n<p>A Mar\u00eda, nuestra Madre, bajo la advocaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de la Pe\u00f1a de Francia, encomendamos la andadura de nuestro nuevo curso pastoral. Que el Esp\u00edritu nos conceda santos frutos para esta Iglesia que peregrina, con humildad, en Ciudad Rodrigo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ciudad Rodrigo, 15 de agosto de 2012.<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Arciprestazgo y el Arcipreste en clave de Nueva\u00a0Evangelizaci\u00f3n\u00a0 Carta Pastoral 2012-2013 \u00a0 A modo de justificaci\u00f3n El objetivo general del curso 2012-2013 ser\u00e1 el de \u201cSeguir fomentando y compartiendo &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Carta Pastoral 2012-2013\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog4\/documentos\/carta-pastoral-2012-2013\/#more-3107\" aria-label=\"M\u00e1s en Carta Pastoral 2012-2013\">Leer m\u00e1s &#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":7910,"menu_order":3,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-3107","page","type-page","status-publish"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Carta Pastoral 2012-2013 - Di\u00f3cesis de Ciudad Rodrigo<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog4\/documentos\/carta-pastoral-2012-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Carta Pastoral 2012-2013 - Di\u00f3cesis de Ciudad Rodrigo\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El Arciprestazgo y el Arcipreste en clave de Nueva\u00a0Evangelizaci\u00f3n\u00a0 Carta Pastoral 2012-2013 \u00a0 A modo de justificaci\u00f3n El objetivo general del curso 2012-2013 ser\u00e1 el de \u201cSeguir fomentando y compartiendo ... 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