{"id":7072,"date":"2018-06-02T21:27:46","date_gmt":"2018-06-02T20:27:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=7072"},"modified":"2018-06-03T00:50:01","modified_gmt":"2018-06-02T23:50:01","slug":"funeral-por-d-antonio-vicente-oreja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/funeral-por-d-antonio-vicente-oreja\/","title":{"rendered":"Funeral por D. Antonio Vicente Oreja"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #3366ff;\"><strong>Ra\u00fal Berzosa:\u00bbD. Antonio era cari\u00f1oso y familiar, generoso y obsequioso con los dem\u00e1s, servicial y cumplidor del deber, buen compa\u00f1ero y de trato y car\u00e1cter muy agradables, fino y educado, elegante y detallista\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/strong>Querido hermano D. Jos\u00e9, Amigo y Obispo; queridos hermanos sacerdotes, especialmente los que serv\u00eds en este Arciprestazgo del Agueda; querido Di\u00e1cono; queridos familiares de D. Antonio, su hermana pol\u00edtica Beatriz, sus querid\u00edsimas sobrinas Mar\u00eda Eugenia, Piedad y \u00a0Meli, sus esposos Marcial y Alejo, y los resobrinos: Ana Eugenia, David, Javier y Noelia; queridas consagradas; queridos todos:<\/p>\n<p>Hac\u00eda tiempo que sab\u00edamos de la grave enfermedad de D. Antonio. \u00c9l lo intu\u00eda, pero hasta el final, quiso luchar por la vida. Y, si es verdad que uno muere como vive, D. Antonio, profundamente piadoso y religioso, en sus \u00faltimas palabras audibles, antes de ser sedado, cant\u00f3 Gregoriano y se durmi\u00f3 con el rezo mariano de <em>\u201cRegina Coeli Laetare\u201d<\/em> y el <em>\u201cAcordaos\u201d<\/em> a la Virgen Mar\u00eda. No pod\u00eda ser de otra manera: me recordaba Mar\u00eda Eugenia que todos los d\u00edas, antes de cenar, rezaban juntos el Santo Rosario. Cuando lo visit\u00e9 el mi\u00e9rcoles pasado, como en otras ocasiones, rec\u00e9 en \u00e9l y por \u00e9l, y le sign\u00e9 con la se\u00f1al de la cruz salvadora.<\/p>\n<p>Ya el viernes, antes de las confirmaciones en Espeja, le dije a Mar\u00eda Eugenia que rezar\u00edamos en la Misa por \u00e9l; y justamente al salir, me lleg\u00f3 la noticia de su fallecimiento por boca del Vicario Pastoral, D. Jos\u00e9 Manuel. Volv\u00ed a llamar a Mar\u00eda Eugenia, su querida sobrina, y me dijo: <em>\u201cD. Ra\u00fal, ha muerto un primer Viernes de Mes, y lo enterraremos en s\u00e1bado, un d\u00eda mariano. \u00a1Qu\u00e9 suerte!\u201d\u2026<\/em><\/p>\n<p>Se nos ha ido al cielo, en breve espacio de tiempo, otro sacerdote ejemplar <em>civitatense.<\/em> Cari\u00f1oso y familiar, generoso y obsequioso con los dem\u00e1s, servicial y cumplidor del deber, buen compa\u00f1ero y de trato y car\u00e1cter muy agradables, fino y educado, elegante y detallista. Como tambi\u00e9n lo fue su hermano sacerdote, D. Anastasio, tantos a\u00f1os p\u00e1rroco de Sancti Spiritus, con quien felizmente comparti\u00f3 muchos a\u00f1os de su vida y de su ministerio.<\/p>\n<p>Me han informado que mientras D. Anastasio era un buen pastor, D. Antonio, adem\u00e1s de pastor, lleg\u00f3 a ser un buen experto en Biblia, sin duda gracias a sus conocimientos de lenguas cl\u00e1sicas.<!--more--><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Permitidme tambi\u00e9n que recuerde algunas notas biogr\u00e1ficas de D. Antonio, que reflejan su amplio y gran trabajo ministerial durante 90 a\u00f1os de vida. No quiere ser un paneg\u00edrico sino un est\u00edmulo para seguir creyendo y trabajando como \u00e9l, con alegr\u00eda y con constancia.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 en Martiago, en 1928. Ordenado sacerdote en 1953. En dicho a\u00f1o, fue nombrado Coadjutor de Abusejo y, en 1954, Ec\u00f3nomo de Mart\u00edn de Yeltes. En 1955, tambi\u00e9n encargado de Ivanrey y, m\u00e1s tarde, de Castraz de Yeltes. Tambi\u00e9n, en 1955, Formador y profesor del Seminario Menor Diocesano. Desde 1962 sirvi\u00f3 como Vice-Consiliario de los j\u00f3venes de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica y de la Rama Femenina de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, adem\u00e1s de ser Director espiritual del Internado de S. Isidoro. Desde 1978, ejerci\u00f3 como Profesor de Lengua y Literatura de la escuela profesional \u201cTierra\u201d, de Ciudad Rodrigo, y en el colegio Santa Teresa. Desde 1993, dio clases de Griego en el Seminario Mayor Diocesano. En 1995, fue nombrado Confesor Ordinario de las Religiosas Siervas de Jes\u00fas del Cottolengo. Y, en 1996, Director Espiritual para el Curso Introductorio del Seminario Mayor. En 1997, fue nombrado Confesor Ordinario del Monasterio del Zarzoso. Particip\u00f3, en varias ocasiones, como Miembro del Consejo Presbiteral Diocesano. Como sacerdote jubilado, frecuent\u00f3 y celebr\u00f3, en los \u00faltimos a\u00f1os, en la Parroquia del Salvador en Ciudad Rodrigo y, los veranos, viviendo en Martiago, celebr\u00f3 en las parroquias del Arciprestazgo de Agueda.<\/p>\n<p>Con D. Antonio mantuve muchas y profundas conversaciones. Le gustaba la literatura y la m\u00edstica. Era un humanista y un hombre de letras. En cierta ocasi\u00f3n, con motivo de su cumplea\u00f1os, 6 de Enero, le regal\u00e9 una oraci\u00f3n atribuida a Thomas Merton que, en cierta manera, reflejaba su interior, especialmente en los \u00faltimos meses de su enfermedad. Dec\u00eda as\u00ed: \u201c<em>Se\u00f1or y Dios m\u00edo, no s\u00e9 a d\u00f3nde me llevas. No veo con claridad el camino que se abre ante m\u00ed ni s\u00e9 con certeza d\u00f3nde terminar\u00e1. Tampoco, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de vida, me conozco realmente a m\u00ed mismo. S\u00f3lo deseo cumplir tu voluntad aunque no s\u00e9 con seguridad si lo estoy haciendo. Pero creo que el deseo de agradarte, de hecho, te agrada. Y quiero tener ese deseo en todo cuanto hago. Dame fuerza para no hacer nunca nada que me aparte del deseo de agradarte. Confiar\u00e9 siempre en Ti. Y, aunque parezca estar perdido o en sombras de muerte, no he de temer porque T\u00fa est\u00e1s siempre conmigo y jam\u00e1s me vas a abandonar ni a dejarme s\u00f3lo ante el peligro. Am\u00e9n\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Hemos elegido como lecturas dos de las correspondientes a la Solemnidad del Corpus Christi que celebraremos ma\u00f1ana. En la primera, de la Carta a los Hebreos, se nos dec\u00eda <em>\u201cque la sangre de Cristo purificar\u00e1 nuestra conciencia\u201d<\/em>. Estoy seguro que D. Antonio, al leer dicha lectura quedar\u00eda siempre con mucha paz. \u00c9l sab\u00eda muy bien que todo en su vida humana y ministerial era, ante todo, don de Dios. Y que la respuesta a tanta gracia y fidelidad no eran m\u00e9rito suyo, sino la fuerza y fidelidad del mismo Jesucristo, \u00danico y Eterno Sacerdote. Con el Salmo 115 hemos cantado <em>\u201cAlzar\u00e9 la copa de la salvaci\u00f3n, invocando el nombre del Se\u00f1or\u201d.<\/em> As\u00ed fue lo m\u00e1s importante en la vida de D. Antonio: un invocar y proclamar el nombre del Se\u00f1or y un celebrar los misterios de Dios, especialmente la Eucarist\u00eda, Pan y Copa de la presencia del Se\u00f1or y Sacramento eficaz de redenci\u00f3n y salvaci\u00f3n. Recuerdo que a D. Antonio le gustaba escuchar, particularmente cuando nos reun\u00edamos los hermanos sacerdotes, <em>\u201cque no nos acostumbr\u00e1ramos a celebrar los misterios de Dios con rutina y sin fe\u201d.<\/em> Finalmente, en el Evangelio de San Marcos hemos recordado el memorial del Se\u00f1or: \u201c<em>Esto es mi cuerpo; esta es mi sangre\u201d. <\/em>D. Antonio lo viv\u00eda como dos monedas con dos caras inseparables: por un lado, cre\u00eda que, en el pan y en el vino consagrados, estaba Jesucristo real y sacramentalmente presente. Pero al mismo tiempo, \u00e9l se consideraba Eucarist\u00eda viviente: \u00e9l, Antonio, era el cuerpo y la sangre vivas y vivientes de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. \u00a1Qu\u00e9 grandeza y qu\u00e9 belleza de vida!<\/p>\n<ol>\n<li>Antonio, perm\u00edtame que tambi\u00e9n a Usted le hagamos el mismo encargo que a nuestros hermanos sacerdotes fallecidos en los \u00faltimos meses: ruegue al Dios de la llamada para que nos env\u00ede, ya con urgencia, nuevas y santas vocaciones sacerdotales.<\/li>\n<\/ol>\n<p>En el cap\u00edtulo de agradecimientos, como hicimos hace poco con D. Celso, adem\u00e1s de dar gracias al Dios de todos los dones, un reconocimiento especial\u00edsimo para su querida sobrina Mar\u00eda Eugenia y, en general, para toda su familia. \u00a1Con qu\u00e9 mimo y atenciones envidiables hab\u00e9is cuidado a D. Antonio d\u00eda a d\u00eda, hora a hora, hasta el final! Dios os pague tantas atenciones de las que siempre seremos deudores como Iglesia <em>civitatense.<\/em><\/p>\n<p>Gracias al personal m\u00e9dico y sanitario de Ciudad Rodrigo, Salamanca y Valladolid. Gracias a todos los hermanos sacerdotes por el trato selecto otorgado a D. Antonio. Gracias a todos los feligreses y alumnos, y a todos los presentes por vuestro cari\u00f1o hacia \u00e9l, por vuestras oraciones y, sobre todo, por vuestro testimonio de fe en la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pidamos juntos, todos los presentes, por D. Antonio, por si necesitara de nuestras oraciones y sufragios. Pero, sobre todo, demos gracias por su larga y fecunda vida y por su buen ejemplo.<\/p>\n<p>Que el Esp\u00edritu Santo, hacedor del gran milagro de hacernos presente a Jesucristo en el Pan y en el Vino, aumente nuestra fe, nuestro Amor y nuestra Esperanza, para que un d\u00eda volvamos a vernos, juntos en el cielo, con D. Antonio, con todos nuestros familiares, con Mar\u00eda, Madre de los Sacerdotes, y con los santos y santas que nos acompa\u00f1an en nuestro caminar como peregrinos en este primer mundo. Que como Santa Teresa, a la que D. Antonio profesaba tanta devoci\u00f3n, caminemos con determinaci\u00f3n en lo esencial en nuestra vida. As\u00ed sea.<\/p>\n<p><strong>+ Cecilio Ra\u00fal, O<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa:\u00bbD. 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