{"id":7018,"date":"2018-05-17T19:15:33","date_gmt":"2018-05-17T18:15:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=7018"},"modified":"2018-05-17T19:15:33","modified_gmt":"2018-05-17T18:15:33","slug":"eucaristia-de-renovacion-carismatica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/eucaristia-de-renovacion-carismatica\/","title":{"rendered":"Eucarist\u00eda de Renovaci\u00f3n Carism\u00e1tica"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #3366ff; font-size: 14pt;\"><strong>Ra\u00fal Berzosa: \u00abEl Esp\u00edritu Santo es el alma de la vida espiritual de cada Cristiano\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Queridos hermanos sacerdotes, queridas consagradas, queridos todos:<\/p>\n<p>Se atribuye al Patriarca Ignacio de Lattaqui\u00e9, las conocidas palabras: <em>\u201cSin el Esp\u00edritu Santo, Dios est\u00e1 lejos, Cristo queda en el pasado, el Evangelio es letra muerta, la Iglesia una simple organizaci\u00f3n, la autoridad dominaci\u00f3n, la misi\u00f3n propaganda, el culto evocaci\u00f3n y el actuar cristiano una moral de esclavos. Con el Esp\u00edritu Santo, el cosmos gime por el alumbramiento del Reino, Cristo resucitado est\u00e1 presente, el Evangelio es potencia de vida, la Iglesia significa comuni\u00f3n trinitaria, la autoridad un servicio liberador, la misi\u00f3n es un Pentecost\u00e9s, la liturgia memorial y anticipaci\u00f3n y el actuar humano es divinizado\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Estamos celebrando el Triduo\/la Vigilia de Pentecost\u00e9s. El Esp\u00edritu Santo es el alma de la vida espiritual de cada Cristiano, y el alma de la Iglesia que peregrina en la historia. Permitidme que, en este Pentecost\u00e9s no hable \u201cdirecta y expresamente\u201d del Esp\u00edritu. Me centrar\u00e9 en algo no menos hermoso: en la reciente Exhortaci\u00f3n que el Papa Francisco nos ha regalado, <em>\u201cGaudete et Exsultate\u201d,<\/em> sobre la vocaci\u00f3n universal a la Santidad.<\/p>\n<p>Para unir dicha Exhortaci\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo, me centro en los n\u00fameros 63 al 94 de la misma, donde se habla del rostro concreto de la santidad: el vivir las las Bienaventuranzas, que son regalo del Esp\u00edritu y que no se pueden vivir sin el Esp\u00edritu Santo. El Papa Francisco tambi\u00e9n afirma que son como el <em>\u201ccarnet de identidad<\/em>\u201d del cristiano y el retrato vital de c\u00f3mo vivi\u00f3 el mismo Jes\u00fas (n.63).<\/p>\n<p>Resumimos el contenido pr\u00e1ctico de cada una de ellas, seg\u00fan nos recuerda el Papa Francisco.<\/p>\n<p><em>\u00abFelices y santos los pobres de esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos\u201d.<\/em> El Evangelio nos invita a reconocer la cu\u00e1l es la verdad de nuestro coraz\u00f3n, aquello d\u00f3nde colocamos la seguridad de nuestra vida. Con una advertencia: las riquezas no aseguran nada. Cuando el coraz\u00f3n se siente rico y satisfecho de s\u00ed mismo, no hay espacios ni para Dios ni para amar a los hermanos ni para gozar de las cosas m\u00e1s grandes de la vida. San Mateo nos habla de ser \u201cpobres en el Esp\u00edritu\u201d; San Lucas nos habla de ser <em>\u00abpobres<\/em>\u00bb sin m\u00e1s (cf.<em>Lc <\/em>6,20), y nos invita a una existencia austera y a compartir todo lo nuestro con los m\u00e1s necesitados (nn. 67-70). Ser pobre es fruto del Esp\u00edritu Santo.<!--more--><\/p>\n<p><em>\u00abFelices y santos los mansos, porque heredar\u00e1n la tierra\u201d. <\/em>Este mundo es, con frecuencia, un lugar de enemistad, de ri\u00f1as, de odios, donde constantemente clasificamos a los dem\u00e1s por sus ideas, por sus costumbres, y hasta por su forma de hablar o de vestir. Es el reino del orgullo y de la vanidad, donde cada uno se cree con derecho a colocarse por encima de los dem\u00e1s. Pero si vivimos orgullosos y engre\u00eddos, terminaremos cansados y agotados. San Pablo subraya la mansedumbre como un fruto del Esp\u00edritu Santo (cf. <em>Ga <\/em>5,23). Aun cuando uno defienda su fe y sus convicciones debe hacerlo con mansedumbre, y hasta los adversarios deben ser tratados con mansedumbre (cf. <em>2 Tm <\/em>2,25). En la Biblia suele usarse la misma palabra <em>anawin <\/em>para referirse a los pobres y a los mansos. Alguien podr\u00eda objetar: <em>\u00abSi soy manso, pensar\u00e1n que soy un necio, que soy tonto o d\u00e9bil \u00bb.<\/em> Tal vez sea as\u00ed, pero los mansos <em>\u00abposeer\u00e1n la tierra\u00bb,<\/em> ver\u00e1n cumplidas en sus vidas las promesas de Dios (nn. 71-74). Ser manso es fruto del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00abFelices y santos los que lloran, porque ser\u00e1n consolados\u201d. <\/em>La sociedad nos propone lo contrario: el entretenimiento, el disfrute, la distracci\u00f3n, la diversi\u00f3n&#8230; La gente no quiere llorar; prefiere ignorar las situaciones dolorosas, cubrirlas, y esconderlas. Pero quien ve las cosas como son realmente, se deja traspasar por el dolor y llora en su coraz\u00f3n, y es capaz de tocar las profundidades de la vida. Siente que el otro es carne de su carne; no teme acercarse al otro hasta tocar sus heridas; y experimentar que las distancias se borran. Estas personas s\u00ed son consoladas, pero con el consuelo de Jes\u00fas. La compasi\u00f3n, el llorar con los dem\u00e1s, es fruto del Esp\u00edritu Santo (nn. 75-76).<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abFelices los que tienen hambre y sed de justicia (de santidad), porque quedar\u00e1n saciados\u00bb. <\/em><strong>\u00a0<\/strong>El hambre y la sed f\u00edsicas f\u00edsicas son experiencias muy intensas, porque responden a necesidades primarias de surpervivencia. La justicia y santidad que propone Jes\u00fas es otra realidad. Se comienza siendo justo en las propias decisiones, y luego se alarga buscando la justicia para los pobres y d\u00e9biles: \u00ab<em>Buscad la justicia, socorred al oprimido, proteged el derecho del hu\u00e9rfano, defended a la viuda<\/em> \u00bb (<em>Is <\/em>1,17). Esto es santidad y es fruto del Esp\u00edritu Santo (nn 76-79).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00abFelices los misericordiosos, porque alcanzar\u00e1n misericordia\u00bb.<\/em> La misericordia tiene dos caras inseparables: por un lado, el dar, el ayudar, el servir a los otros; y, por otro lado, perdonar y comprender. Dar y perdonar es reproducir en nuestras vidas el reflejo de la perfecci\u00f3n de Dios, que da y perdona sobreabundantemente. Jes\u00fas no dice: <em>\u00abFelices los que planean venganza\u00bb, <\/em>sino que llama felices a aquellos que perdonan y lo hacen <em>\u00absetenta veces siete, es decir, siempre\u00bb <\/em>(<em>Mt <\/em>18,22). No olvidemos que todos nosotros somos un ej\u00e9rcito de perdonados y que todos hemos sido mirados con compasi\u00f3n divina. La misericordia es fruto del Esp\u00edritu Santo (nn. 80-82).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00abFelices y santos los de coraz\u00f3n limpio, porque ver\u00e1n a Dios\u201d. <\/em>Esta bienaventuranza habla de quienes tienen un coraz\u00f3n sencillo, puro, sin suciedad. En la Biblia, el coraz\u00f3n hace referencia a nuestras intenciones verdaderas, a lo que realmente buscamos y deseamos, m\u00e1s all\u00e1 de lo que aparentamos. No olvidemos que <em>\u00abel hombre mira las apariencias, pero<\/em> <em>el Se\u00f1or mira el coraz\u00f3n \u00bb<\/em> (<em>1 Sab <\/em>16,7). Por eso, lo que m\u00e1s tenemos que cuidar es nuestro propio coraz\u00f3n (<em>Pr <\/em>4,23). Es cierto que no hay fe sin obras, pero el Se\u00f1or espera una entrega amorosa al hermano que brote del fondo del coraz\u00f3n, porque <em>\u00ab aunque repartiera todos mis bienes entre los necesitados; o entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me servir\u00eda<\/em> \u00bb (<em>1 Co <\/em>13,3). La limpieza de coraz\u00f3n es fruto del Esp\u00edritu Santo (nn. 83-86).<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abFelices y santos los que trabajan por la paz, porque ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u201d. <\/em>Esta bienaventuranza nos recuerda situaciones de guerra y de violencia externas a nosotros, y tambi\u00e9n aquellas en las que somos agentes de enfrentamientos o, al menos, de malentendidos. Porque el mundo de las habladur\u00edas no construye la paz. Los pac\u00edficos son fuente de paz, y de amistad social. Y si en alguna ocasi\u00f3n en nuestra comunidad tenemos dudas acerca de lo que hay que hacer, <em>\u00abprocuremos buscar siempre lo que favorece la paz\u00bb<\/em> (<em>Rm <\/em>14,19), porque la unidad es superior al conflicto. La difamaci\u00f3n y la calumnia son como un acto terrorista: se arroja la bomba, se destruye, y el atacante se queda feliz y orgulloso. Esta actitud es muy diferente de la nobleza de quien conversa cara a cara con el otro, con serena sinceridad, y pensando siempre en el bien del otro. No es f\u00e1cil construir la paz evang\u00e9lica que no excluya a nadie y que integre incluso a los extra\u00f1os, a las personas dif\u00edciles y complicadas, a los que son diferentes, a quienes est\u00e1n golpeados por la vida, y a los que tienen otros intereses diferentes de los m\u00edos. Requiere amplitud de mente y de coraz\u00f3n, porque no se trata de <em>\u00abun consenso de escritorio o una ef\u00edmera paz para una minor\u00eda feliz<\/em>\u00bb, ni de un proyecto \u00ab<em>de unos pocos para otros pocos\u00bb<\/em>. Tampoco se pretende ignorar o disimular los conflictos, sino <em>\u00abaceptar el sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslab\u00f3n de un nuevo proceso\u00bb. <\/em>Se trata de ser artesanos de la paz, porque construir la paz es un arte que requiere serenidad, creatividad, sensibilidad y destreza (nn. 87-90). La paz, exterior e interior, es fruto del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00abFelices los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb. <\/em>Jes\u00fas nos recuerda cu\u00e1nta gente ha sido, es, y ser\u00e1 perseguida por haber luchado por la justicia y ser coherente con Dios y con los dem\u00e1s. Para vivir el Evangelio, no podemos esperar a que todo a nuestro alrededor nos sea favorable; las ambiciones, el poder y los intereses mundanos juegan, muchas veces, en nuestra contra. Las persecuciones no son una realidad del pasado; hoy tambi\u00e9n las sufrimos, ya sea de manera cruenta, como tantos m\u00e1rtires contempor\u00e1neos, o de un modo m\u00e1s sutil, a trav\u00e9s de calumnias y falsedades. Jes\u00fas dice que habr\u00e1 felicidad cuando <em>\u00abos calumnien por mi causa\u00bb <\/em>(<em>Mt <\/em>5,11). Otras veces se trata de burlas que intentan desfigurar nuestra fe y hacernos pasar como seres rid\u00edculos en la cultura y sociedad de hoy. La cruz es fuente de maduraci\u00f3n y de santificaci\u00f3n. Pero a veces somos nosotros quienes provocamos las cruces con un modo equivocado de tratar a los dem\u00e1s. Un santo no es alguien raro o que se vuelve insoportable por su vanidad, sus negatividades o sus resentimientos. Un santo es un sano signo de contradicci\u00f3n (nn. 91-94). Resistir las persecuciones es fruto del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Finalizo: recientemente, alguien ha escrito que necesitamos <em>\u201cuna iglesia para una nueva era\u201d,<\/em> con cuatro dimensiones: <em>la dimensi\u00f3n personal, <\/em>de verdadera conversi\u00f3n personal; <em>la dimensi\u00f3n caritativa<\/em> de verdadera ayuda a los m\u00e1s necesitados y a las nuevas pobrezas de hoy; la <em>dimensi\u00f3n denunciativa<\/em> de todas las injusticias, sobre todo institucionales; y la <em>dimensi\u00f3n propositiva<\/em> que haga visible y palpable testigos aut\u00e9nticos y genuinas comunidades de vida cristianas. Ya no es suficiente criticar sin proponer alternativas; para ser cre\u00edbles tenemos que ser propositivos. Todo ello es fruto del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No hay cabida al pesimismo. Tenemos una oportunidad de oro para evangelizar en la sociedad de hoy: porque, como afirman expertos en sociolog\u00eda, \u201c<em>la Iglesia es la \u00fanica instituci\u00f3n mundial que est\u00e1 estructurada desde la comuni\u00f3n, desde la uni\u00f3n universal. No hay otra. Y es la \u00fanica con capacidad de ser alternativa a todo lo que destruye al hombre, a la naturaleza y las convicciones m\u00e1s profundas y transcendentes de la sociedad\u2026 La catolicidad, en forma de sinodalidad, es una sana alternativa en un mundo globalizado\u201d (J. Elzo).<\/em> Mi pregunta fina enlaza con el inicio de esta homil\u00eda: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de la Iglesia en su conjunto, y de cada uno de nosotros, sin el alma del Esp\u00edritu Santo?\u201d\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Ese mismo Esp\u00edritu que sigue haciendo posible comuni\u00f3n sinodal y la fuerza de nuestra misi\u00f3n: que afianza el fortalecimiento y crecimiento de nuestras comunidades (ricas en funciones, ministerios, carismas, y vocaciones); y, que un d\u00eda m\u00e1s, realizar\u00e1 el gran milagro de la conversi\u00f3n del Pan y del Vino en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. \u00a1Feliz y fecundo Pentecost\u00e9s 2018 a todos! \u00a1Que el Esp\u00edritu inunde nuestros corazones y nuestras comundiades!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>+ Cecilio Ra\u00fal, Obispo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u00abEl Esp\u00edritu Santo es el alma de la vida espiritual de cada Cristiano\u00bb Queridos hermanos sacerdotes, queridas consagradas, queridos todos: Se atribuye al Patriarca Ignacio de Lattaqui\u00e9, las conocidas palabras: \u201cSin el Esp\u00edritu Santo, Dios est\u00e1 lejos, Cristo queda en el pasado, el Evangelio es letra muerta, la Iglesia una simple organizaci\u00f3n, la &#8230; <a title=\"Eucarist\u00eda de Renovaci\u00f3n Carism\u00e1tica\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/eucaristia-de-renovacion-carismatica\/\" aria-label=\"M\u00e1s en Eucarist\u00eda de Renovaci\u00f3n Carism\u00e1tica\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[63],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7018"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7018"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7018\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7019,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7018\/revisions\/7019"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7018"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7018"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7018"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}