{"id":6905,"date":"2018-04-15T11:47:43","date_gmt":"2018-04-15T10:47:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=6905"},"modified":"2018-04-15T19:53:29","modified_gmt":"2018-04-15T18:53:29","slug":"ordenacion-del-padre-antonio-garcia-rogado-scj-alba-de-tormes-14-04-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/ordenacion-del-padre-antonio-garcia-rogado-scj-alba-de-tormes-14-04-2018\/","title":{"rendered":"Ordenaci\u00f3n del Padre Antonio Garc\u00eda Rogado ScJ (Alba  de Tormes, 14-04-2018)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #3366ff; font-size: 14pt;\"><strong>Ra\u00fal Berzosa: \u00abEl sacerdocio es un regalo divino porque es, ante todo y sobre todo, una iniciativa y una llamada de Dios mismo\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Querido P. Antonio; queridos Padre Provincial y Padre Superior Local; queridos consagrados y consagradas, de Alba y los llegados de otras comunidades; queridos padres, hermanos, sobrina, abuelo y familiares del P. Antonio; queridos sacerdotes, especialmente los p\u00e1rrocos de este lugar y de las parroquias anejos; queridos profesores, alumnos y trabajadores del colegio; queridos todos.<\/p>\n<p>Un saludo muy cordial y muy cercano, sobre todo, a los que hab\u00e9is venido de lejos. Sentiros como en vuestra casa. El Se\u00f1or nos ha concedido hoy un gran y bello regalo: la ordenaci\u00f3n presbiteral del P. Antonio. Y la Providencia ha permitido, en nombre de D. Carlos, nuestro querido Obispo de Salamanca, que este humilde siervo presida esta hermosa celebraci\u00f3n.\u00a0 Porque, en verdad,<em> \u201cEl sacerdote, no es s\u00f3lo un don de Dios para una comunidad, ni siquiera para la Iglesia, sino para toda la humanidad\u201d.<\/em> El sacerdocio es un regalo divino porque es, ante todo y sobre todo,\u00a0 una iniciativa y una llamada de Dios mismo. Y, adem\u00e1s,\u00a0 como el P. Antonio, nos ha escrito en su invitaci\u00f3n, copiando una frase del Fundador Leon Dehon, tiene que tener <em>\u201cun coraz\u00f3n de Padre, de Madre y de Pastor\u201d\u2026<\/em><\/p>\n<p>No me detengo en las lecturas que acabamos de escuchar. Tan s\u00f3lo subrayo, de la Primera, tomada del Libro de Jerem\u00edas, que un sacerdote ha sido escogido <em>\u201cdesde el \u00fatero materno\u2026 y que Dios siempre pone su Palabra en sus labios y en su coraz\u00f3n\u201d.<\/em> De la segunda lectura, de la Carta a los Hebreos, como Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, <em>\u201chay que aprender a obedecer, sufriendo\u2026 y que somos sacerdotes para toda la eternidad\u201d.<\/em> Y, finalmente, del Evangelio de San Juan, que el Sacerdote es la presencia misma de Jesucristo Resucitado para repartir <em>\u201cel pan y los peces\u201d<\/em>, es decir, la Eucarist\u00eda; que es el don m\u00e1s preciado y precioso que nos leg\u00f3 el Se\u00f1or y seguridad de su presencia entre nosotros para siempre.<\/p>\n<p>Perm\u00edteme, P. Antonio, que en este d\u00eda, no te hable de altas teolog\u00edas, y ni siquiera de lo que supone el sacerdocio en la vida de un consagrado. Te har\u00e9 un regalo muy especial: la homil\u00eda que en Valencia, un 8 de noviembre del a\u00f1o 1982, pronunci\u00f3 el Santo Papa Juan Pablo II, en mi propia ordenaci\u00f3n sacerdotal. All\u00ed est\u00e1bamos 150 di\u00e1conos, tanto del clero secular como de diversos Institutos y \u00d3rdenes de consagrados. Verdaderamente es una homil\u00eda que no ha perdido actualidad.<!--more--><\/p>\n<p>Primero, nos pregunt\u00f3 el Papa Juan Pablo II:<em> \u00bfEn qu\u00e9 consiste la gracia del sacerdocio que hoy\u00a0 vais a recibir?\u201d\u2026 <\/em>Y respond\u00eda: -El sacramento del orden est\u00e1 profundamente enraizado en el misterio de una llamada personal que Dios hace al hombre. Nos revela el profeta Isa\u00edas: <em>\u201cEl Esp\u00edritu Santo est\u00e1 sobre m\u00ed porque el Se\u00f1or me ha ungido y me ha enviado a dar la Buena Nueva\u201d. <\/em>Es necesario, meditar con el coraz\u00f3n este di\u00e1logo \u00fanico y personal entre Dios y el llamado. Este di\u00e1logo tendr\u00e1 que continuar, ininterrumpido, durante toda nuestra existencia a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n y del trato \u00edntimo con el Se\u00f1or de la llamada.<\/p>\n<p>En segundo lugar, nos insisti\u00f3 el Papa: <em>\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 vuestra identidad sacerdotal?&#8230;<\/em> &#8211; La identidad sacerdotal encuentra tres rasgos: llamados mediante una elecci\u00f3n; consagrados con una unci\u00f3n; y enviados para una misi\u00f3n. Hemos sido llamados por Dios en Jesucristo; consagrados por El, con la unci\u00f3n de su Esp\u00edritu;\u00a0 y enviados para realizar su misi\u00f3n en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<p>La Carta a los Hebreos, recuerda que Jesucristo es el Sumo y Eterno Sacerdote, y el punto de referencia de nuestro ejercicio ministerial. De este \u00fanico sacerdocio participamos los obispos, los presb\u00edteros y los di\u00e1conos, cada cual en su orden y grado, para continuar en el mundo la consagraci\u00f3n y la misi\u00f3n de Cristo. Actuamos <em>\u201cin persona Christi\u201d;<\/em> m\u00e1s a\u00fan: estamos llamados a configurarnos con Cristo y a expresar con nuestra vida lo que leemos en G\u00e1latas 2,2: <em>\u201cYa no soy yo quien vive; es Cristo quien vive en m\u00ed\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Continu\u00f3 el Papa San Juan Pablo: \u201c<em>\u00bfQu\u00e9 implica existencialmente ser llamados, consagrados, y enviados?&#8230; &#8211;<\/em>Que nos tendr\u00edamos que dedicar plena y enteramente a la obra que se nos iba a confiar. La consagraci\u00f3n que recibimos nos absorber\u00e1 totalmente, nos expropia radical y existencialmente, y har\u00e1 de vosotros instrumentos vivos de la acci\u00f3n de Cristo en el mundo, y prolongaci\u00f3n de su misi\u00f3n para gloria del Padre. Nuestra vida es un don total al Se\u00f1or y, en \u00c9l, a los dem\u00e1s. Es un don total que comporta un compromiso de santidad, expresado en la frase que escucharemos: <em>\u201cTenemos que imitar y vivir los misterios que administraremos\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Desde este sentido de entrega total, de configuraci\u00f3n con Cristo y de dedicaci\u00f3n exclusiva y definitiva a la obra del Padre, se entiende el compromiso del celibato. No es una limitaci\u00f3n, ni una frustraci\u00f3n. Es la expresi\u00f3n de una donaci\u00f3n plena, de una consagraci\u00f3n peculiar, de una disponibilidad absoluta. Al don que Dios otorga en el sacerdocio, se responde con la entrega del elegido con todo su ser, con todo su coraz\u00f3n y con todo su cuerpo; en otras palabras, con el significado \u201cesponsal\u201d que tiene dicha entrega a Cristo y a su Iglesia. Todo en clave de amor porque con el celibato no se renuncia al amor y a la fecundidad. Se vive un amor de \u00e1gape y de gratuidad y una fecundidad espiritual. Esta dimensi\u00f3n de esponsalidad, querido P. Antonio, en ti se reduplica por tu voto de castidad, como consagrado.<\/p>\n<p>Por eso, segu\u00eda record\u00e1ndonos el Papa Juan Pablo, existe una paternidad y una maternidad espiritual, que experimentan los presb\u00edteros y los consagrados. En nuestro caso, el coraz\u00f3n y las facultades quedan impregnados por el amor de Cristo, para ser testigos de un amor nuevo y de una caridad pastoral nueva. El secreto para ser fieles en esta caridad pastoral se encuentra en el di\u00e1logo que Cristo mantiene con cada uno de sus elegidos, como lo mantuvo en su d\u00eda con San Pedro: <em>\u201c\u00bfMe amas?\u201d.<\/em>\u00a0 El Se\u00f1or Resucitado no se dirige a Pedro para amonestarlo o para castigarlo por su debilidad o por el pecado que ha cometido al renegar de \u00e9l. Le pregunta por su amor. Como a cada uno de nosotros: <em>\u201c\u00bfMe amas?\u201d\u2026 \u00bfMe amas todav\u00eda?&#8230; \u00bfMe amas cada vez m\u00e1s?\u201d\u2026<\/em> S\u00ed. El amor de Dios, fruto del Esp\u00edritu Santo, es siempre m\u00e1s grande que la debilidad y que el pecado. Y s\u00f3lo \u00e9l, el Amor, descubre continuamente perspectivas de renovaci\u00f3n interior y de uni\u00f3n con Dios, incluso en las experiencias de debilidad y de pecado. Nuestra respuesta s\u00f3lo puede ser la misma de Pedro: &#8211; <em>\u201cS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; t\u00fa sabes que te amo\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Pedro no responde: \u201c<em>S\u00ed, te quiero\u201d,<\/em> sino que remite al coraz\u00f3n del Maestro y al conocimiento que el Se\u00f1or tiene de \u00e9l; por eso le dice: <em>\u201cT\u00fa lo sabes todo; T\u00fa sabes que te amo\u201d.<\/em> Por medio de este amor, confesado tres veces, Jes\u00fas Resucitado conf\u00eda a Pedro sus ovejas. Y del mismo modo te las va a conf\u00edar a ti, querido P. Antonio, en el desarollo de tu carisma de Padre Reparador. Es necesario que tu ministerio sacerdotal eche ra\u00edces cada vez m\u00e1s hondas en el amor a Jesucristo.<\/p>\n<p>Nos insisti\u00f3 el Papa: \u201c<em>\u00bfA d\u00f3nde conduce el amor indiviso a Cristo y a su reba\u00f1o?&#8230;<\/em> &#8211; Ante todo, debemos celebrar dignamente la Eucarist\u00eda. \u00c9sta no es un acto m\u00e1s de nuestro ministerio; es la ra\u00edz y la raz\u00f3n de ser de nuestro sacerdocio. Seremos sacerdotes, sobre todo, para celebrar y actualizar el sacrificio de Cristo, \u00a0y en \u00e9l su Amor, \u201csiempre vivo y que intercede por nosotros\u201d, seg\u00fan la Carta a los Hebreos. La Eucarist\u00eda se convierte as\u00ed en el misterio que debe confugurar interiormente toda la existencia de un presb\u00edtero. Por una parte, ofreceremos sacramentalmente el Cuerpo y la Sangre del Se\u00f1or. Por otra, unidos a El \u2014 <em>\u201cin persona Christi\u201d<\/em>\u2014, ofreceremos nuestras personas y nuestras propias vidas, para que sean tambi\u00e9n transfiguradas con El. La Eucarist\u00eda ser\u00e1 el culmen de nuestro ministerio, la fuerza en la evangelizaci\u00f3n, el manantial de nuestra vocaci\u00f3n, y la fuente de glorificaci\u00f3n a Dios y\u00a0 de intercesi\u00f3n por el mundo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, \u00a0insisti\u00f3 el Papa Juan Pablo, como podemos leer en el Evangelio de San Juan, el Se\u00f1or ha orado por nosotros y en nosotros para <em>\u201cque no seamos del mundo como \u00c9l tampoco es del mundo\u201d.<\/em> No significa que huyamos del mundo sino que seamos guardados del mal. Estamos \u201cpuestos aparte\u201d; \u201csegregados\u201d, pero \u201cno separados\u201d. Por eso, no debemos temer el ser diferentes y, sobre todo,\u00a0 no debemos temer ser sacerdotes \u201cde cuerpo entero\u201d. Subrayaba con \u00e9nfasis el Santo Papa que el ser \u201cuno m\u00e1s\u201d en una profesi\u00f3n civil, o en el estilo de vida, o en el modo de vestir, o en el compromiso pol\u00edtico, no nos ayudar\u00e1 a realizar plenamente nuestra misi\u00f3n; defraudar\u00edamos a nuestros propios fieles que nos quieren sacerdotes de cuerpo entero: es decir, orantes y lit\u00fargicos, maestros y sabios, pastores y caritativos, padres y disc\u00edpulos, sin dejar por ello de ser, como Cristo, hermanos y amigos cercanos.<\/p>\n<p>Tenemos que hacer de nuestra total disponibilidad a Dios una total disponibilidad a nuestros fieles. Esto supone, igualmente, darles el verdadero pan de la palabra, con fidelidad a la verdad revelada de Dios y a las ense\u00f1anzas de la Iglesia; y facilitarles todo lo posible el acceso a los sacramentos. En este sentido, adem\u00e1s de la Eucarist\u00eda, particularmente debemos facilitarles el Sacramento de la Penitencia y de la Reconciliaci\u00f3n, signo e instrumento de la misericordia\u00a0 y del amor de Dios, de la reconciliaci\u00f3n obrada por Cristo; para ello, tenemos que ser nosotros mismos asiduos en su recepci\u00f3n. Insisti\u00f3 el Papa en la necesidad de redescubrir el sacramento del perd\u00f3n, tal y como la Iglesia lo quiere.<\/p>\n<p>Finalmente, el Santo Padre nos subray\u00f3 el amor y la dedicaci\u00f3n a los enfermos, a los m\u00e1s pobres y a los marginados;\u00a0 nos pide compromiso firme con todas las causas justas\u00a0 y para la defensa de la dignidad de la persona humana; que sepamos consolar a los afligidos y, sobre todo, dar esperanza a los m\u00e1s j\u00f3venes. En una palabra: que nos mostremos en todo \u201ccomo ministros coherentes de Cristo\u201d.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, las palabras del Papa Juan Pablo II, que tanto han significado en mi vida. No me alargo m\u00e1s, querido P. Antonio. Tan s\u00f3lo dos\u00a0 recomendaciones, como una moneda con dos caras: Por un lado, \u00a1no te separes nunca de Cristo ni de la Iglesia! El signo visible, ser\u00e1 la fraternidad y comuni\u00f3n con tu Congregaci\u00f3n. Y, por otro lado, que no te acostumbres a los misterios de Dios, para que celebres cada d\u00eda, tal y como est\u00e1 escrito en muchas de nuestras sacrist\u00edas, como si esa <em>\u201cMisa fuese la primera, la \u00faltima o la \u00fanica\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Muchas felicidades a tus padres y a tus familiares de sangre; pero sobre todo, muchas felicidades a esa nueva familia de consagrados en la que est\u00e1s gastando tu vida dede hace a\u00f1os: la Congregaci\u00f3n de Sacerdotes del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Gracias por vuestra generosidad y que el Se\u00f1or os recompense todo lo que, humanamente, ni sabemos ni podemos hacer, en este lago acompa\u00f1amiento del P. Antonio hasta el d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p>Que la Virgen Mar\u00eda, Madre de los sacerdotes y de los consagrados, te custodie con su amor, querido P. Antonio;\u00a0 y que el Esp\u00edritu Pascual nos haga a todos ser fieles disc\u00edpulos del Se\u00f1or Resucitado, para que sepamos tambi\u00e9n exclamar y vivir como Santa Mar\u00eda, y como San Juan Pablo II, un \u201cs\u00ed\u201d\u00a0 a Cristo y a su Iglesia, traducido en un <em>\u201cTotus tuus\u201d (todo tuyo, Se\u00f1or), hoy y siempre.<\/em>\u00a0 Que as\u00ed sea. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>+ \u00a0Cecilio Ra\u00fal, obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u00abEl sacerdocio es un regalo divino porque es, ante todo y sobre todo, una iniciativa y una llamada de Dios mismo\u00bb Querido P. 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