{"id":6870,"date":"2018-03-27T11:50:05","date_gmt":"2018-03-27T10:50:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=6870"},"modified":"2018-03-27T11:50:05","modified_gmt":"2018-03-27T10:50:05","slug":"misa-crismal-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/misa-crismal-4\/","title":{"rendered":"Misa Crismal"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #3366ff;\"><strong>Ra\u00fal Berzosa: \u00abLos presb\u00edteros tenemos que familiarizarnos y meditar asiduamente la Palabra del Se\u00f1or, para creer lo que leemos, ense\u00f1ar lo que creemos y practicar lo que ense\u00f1amos\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_6871\" aria-describedby=\"caption-attachment-6871\" style=\"width: 290px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/DSC_0580.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-6871\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/DSC_0580-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/DSC_0580-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/DSC_0580-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/DSC_0580-800x533.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-6871\" class=\"wp-caption-text\">El obispo ante los santos \u00f3leos.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Querido D. Jos\u00e9, obispo; queridos hermanos sacerdotes y di\u00e1conos; queridas consagradas; queridos todos:<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Jes\u00fas nos ha convocado, un a\u00f1o m\u00e1s, a celebrar esta Eucarist\u00eda tan entra\u00f1able y significativa para los presb\u00edteros. En ella renovaremos nuestros compromisos. Lo hacemos en clima orante y en presencia de parte del Pueblo de Dios.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n no voy a ser muy original. Voy a unir la voz de dos Papas vivos: nuestro Papa em\u00e9rito, Benedicto XVI, y el actual gobernante, Papa Francisco. Comienzo por el Papa Benedicto <em>(Cf. <\/em><em>J. Ratzinger, Obras completas XII, p. 530-532)<\/em><\/p>\n<p>Cuenta la historia de un sacerdote que, en su \u00e9poca de estudiante y en sus primeros a\u00f1os de sacerdocio, fue una persona entusiasta, llena de la alegr\u00eda y llena de Dios. Como se le cre\u00eda muy capaz, se le enviaba siempre a terrenos y misiones dif\u00edciles. Sin embargo, cada vez pesaba m\u00e1s en su coraz\u00f3n la infructuosidad de su labor.<\/p>\n<p>Todo se volvi\u00f3 oscuro en torno a \u00e9l, de modo que abandon\u00f3 su ministerio. Quer\u00eda ser finalmente un hombre como todos los dem\u00e1s\u2026 As\u00ed que se busc\u00f3 otra cosa y se hizo asistente social, pudiendo entonces hablar con las gentes acerca de sus existencias y aconsejarlos al respecto. Al cabo de un tiempo, le surgieron muchas preguntas: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 pasa cuando el mismo consejero s\u00f3lo aconseja seg\u00fan lo que se puede hacer a nivel humano?&#8230; \u00bfNo puede ocurrir que, en el caso de tener que aconsejar, desde su propia oscuridad se traicione a s\u00ed mismo?&#8230; \u00bfNo pudiera suceder que un ciego guiara a otro ciego?\u201d&#8230; <\/em><\/p>\n<p>Volvamos al sacerdote que trabajaba como asistente social: \u00e9l aconsejaba a las personas, pero se daba cuenta de que esta tarea era mucho menor de la que hac\u00eda antes en su ministerio sacerdotal. Se sinti\u00f3 finalmente como el hijo pr\u00f3digo de la par\u00e1bola y se atrevi\u00f3 a decir al Se\u00f1or: <em>\u00abAdsum\u00bb:<\/em> <em>\u201cSe\u00f1or, estoy aqu\u00ed, ac\u00e9ptame de nuevo, como aceptaste a Pedro, que, en medio de su debilidad, nunca dej\u00f3 de amarte\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Concluye el Papa Benedicto que, en la historia biogr\u00e1fica del sacerdote descrito, tambi\u00e9n se refleja algo de la gracia y de los conflictos de cada uno de nosotros, sacerdotes servidores de Jesucristo. Tras el entusiasmo de los comienzos, y de los primeros a\u00f1os de sacerdocio, siempre se repite aquello con lo que Mois\u00e9s, en la peregrinaci\u00f3n de Israel, tuvo que luchar, a saber: el deseo de regresar a Egipto; la tentaci\u00f3n de si no habr\u00eda sido mejor permanecer en Egipto; la tentaci\u00f3n de ser como todos los dem\u00e1s; la tentaci\u00f3n de no tener que estar expuestos al desierto y aridez de nuestros trabajos ministeriales y a la aparente monoton\u00eda del pan y del agua cotidianos&#8230;<\/p>\n<p>Es la tentaci\u00f3n del cansancio de los buenos, de la rutina, de la acomodaci\u00f3n y hasta de cierta impotencia&#8230; Lo que el Papa Francisco, recordando la Tradici\u00f3n espiritual m\u00e1s genuina, ha vuelto a denominar, \u201cacedia sacerdotal\u201d, o demonio del mediod\u00eda de la vida sacerdotal\u2026<!--more--><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l ser\u00eda, entonces, el dulce remedio para sanarnos, animarnos, y revitalizar nuestro ministerio?&#8230; &#8211; El Papa Francisco nos recuerda algunas claves. El 25 de abril de 2013, presidi\u00f3 unas ordenaciones sacerdotales. Me remito a lo que, en s\u00edntesis, expres\u00f3 en la breve homil\u00eda de aquel d\u00eda y que nos viene muy bien para nosotros, hoy y aqu\u00ed.<\/p>\n<p>El Papa Francisco comenz\u00f3 subrayando que, aunque es verdad que todo el Pueblo de Dios participa del sacerdocio real en Jesucristo, \u00c9l mismo, enviado por el Padre, envi\u00f3 a su vez a los Ap\u00f3stoles por el mundo, para continuar sin interrupci\u00f3n su obra de Maestro, Sacerdote, y Pastor; por medio de ellos y de los Obispos, sus sucesores. Los presb\u00edteros, a su vez, son colaboradores de los Obispos, en la unidad de sacerdocio, y llamados al servicio del Pueblo de Dios.<\/p>\n<p>A los presb\u00edteros, configurados especialmente con Jesucristo, y unidos al sacerdocio de los Obispos, \u00a0les incumbe, en la parte que les corresponde, <em>la funci\u00f3n de ense\u00f1ar <\/em>en nombre de Cristo, el Maestro. Tienen que transmitir \u00a0la palabra de Dios que han recibido con alegr\u00eda. Y, al hacerlo, recordar agradecidos a sus padres, catequistas, maestros y sacerdotes que los ayudaron a nacer y crecer, desde ni\u00f1os, la fe. Los presb\u00edteros tenemos que familiarizarnos y meditar asiduamente la Palabra del Se\u00f1or, para creer lo que leemos, ense\u00f1ar lo que creemos y practicar lo que ense\u00f1amos. No olvidando nunca que la Palabra de Dios no es de nuestra propiedad; es siempre Palabra de Dios. Y es la Iglesia es la que custodia dicha Palabra de Dios. Con la palabra y nuestro ejemplo edificaremos la casa de Dios, que es la Iglesia.<\/p>\n<p>A los presb\u00edteros nos corresponde tambi\u00e9n la <em>funci\u00f3n de santificar<\/em> en nombre del mismo Jesucristo. Por medio de nuestro ministerio alcanza su plenitud el sacrificio espiritual de los fieles, que por nuestras manos, junto con ellos, es ofrecido sobre el altar, unido al sacrificio de Cristo. Siempre tenemos que ser conscientes de lo que celebramos e imitar lo que conmemoramos, de tal manera que, al celebrar el misterio de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, nos esforcemos en hacer morir en nosotros el hombre viejo para caminar en una vida nueva.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 grandeza y qu\u00e9 belleza! Somos dispensadores de los misterios de Dios: Introducimos a los hombres en el Pueblo de Dios por el Bautismo. Perdonamos los pecados, en nombre de Cristo y de la Iglesia, por el sacramento de la Penitencia, sin cansarnos de ser misericordiosos. Bendecimos los nuevos matrimonios. Y, a los enfermos y ancianos, les damos el alivio de la unci\u00f3n sin tener verg\u00fcenza de mostrar nuestra ternura con ellos. Adem\u00e1s, al ofrecer durante el d\u00eda la oraci\u00f3n de alabanza y de s\u00faplica, y orar con la Liturgia de las Horas, nos hacemos voz de Jesucristo para todo el Pueblo de Dios y en favor de la humanidad.<\/p>\n<p>Tenemos que celebrar con alegr\u00eda y obrar llenos de verdadera caridad, sin buscar el propio inter\u00e9s, sino el de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Somos Pastores; no funcionarios. Somos mediadores; no intermediarios. Somos la presencia del mismo Jesucristo en medio de su Pueblo.<\/p>\n<p>Finalmente, como presb\u00edteros, al participar en la misma misi\u00f3n de Cristo, Cabeza y Pastor, tenemos que permanecer unidos al Obispo y fomentar la comuni\u00f3n, entre nosotros y entre todo el Pueblo de Dios. En resumen, tenemos que imitar siempre el ejemplo del Buen Pastor, que no vino para ser servido, sino para servir, y buscar y salvar lo que estaba perdido.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed las palabras del Papa Francisco. Deseo a\u00f1adir un recuerdo muy especial para nuestros sacerdotes ausentes, especialmente los misioneros, y para los enfermos ingresados en diferentes Hospitales: D. Victoriano, D. Celso, D. C\u00e9sar y D. Antonio. Y una oraci\u00f3n continuada en favor de D. Miguel Angel y D. Jos\u00e9 Efra\u00edn, nuestros nuevos Di\u00e1conos, para que pronto sean ordenados presb\u00edteros de este querido presbiterio <em>civitatense.<\/em> Ser\u00e1n, sin duda, muy felices.<\/p>\n<p>Gracias, queridas consagradas y fieles laicos, por tanto cari\u00f1o como mostr\u00e1is a vuestros sacerdotes y a este Obispo que os habla. Y muchas gracias, sobre todo, por vuestras oraciones. Juntos seguiremos pidiendo, al Due\u00f1o de la Mies, nuevas y santas vocaciones.<\/p>\n<p>Que la Madre de los Sacerdotes, San Jos\u00e9, y tantos santos presb\u00edteros intercedan por todos nosotros. \u00a1Fecunda y Santa Semana a todos!<\/p>\n<p>+ Cecilio Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u00abLos presb\u00edteros tenemos que familiarizarnos y meditar asiduamente la Palabra del Se\u00f1or, para creer lo que leemos, ense\u00f1ar lo que creemos y practicar lo que ense\u00f1amos\u00bb Querido D. 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