{"id":6799,"date":"2018-03-03T13:00:32","date_gmt":"2018-03-03T12:00:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=6799"},"modified":"2018-03-03T13:00:32","modified_gmt":"2018-03-03T12:00:32","slug":"encuentro-de-seminaristas-mayores-de-la-region-del-duero-la-rioja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/encuentro-de-seminaristas-mayores-de-la-region-del-duero-la-rioja\/","title":{"rendered":"Encuentro de Seminaristas Mayores de la Regi\u00f3n del Duero-La Rioja"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"color: #3366ff;\">Ra\u00fal Berzosa: \u00abTenemos que fortalecer todo aquello que ayude a la comuni\u00f3n y fraternidad presbiteral\u00bb\u00a0<a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0365.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-6803\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0365-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0365-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0365-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0365-800x600.jpg 800w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0365.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>Queridos Rectores y Formadores de los Seminarios Diocesanos, queridos Seminaristas, queridos todos:<\/p>\n<p>Much\u00edsimas gracias por el esfuerzo grande de participar en este Encuentro de Seminaristas Mayores de la Regi\u00f3n. Estamos muy satisfechos de haberos acogido en esta peque\u00f1a Di\u00f3cesis. Sentiros como en casa.<\/p>\n<p>Dejo el comentario a las ricas y sugerentes lecturas de la Liturgia de hoy, no sin antes desear que ojal\u00e1 se hiciera realidad lo escuchado en la primera lectura: <em>\u201cNos hemos sentido perdonados y que el Se\u00f1or ha arrojado nuestros pecados a lo hondo del mar\u201d.<\/em> Para poder cantar como hemos repetido con el salmo 102,<em> \u201cEl Se\u00f1or es compasivo y misericordioso\u201d. <\/em>Por haber sido perdonados, entendemos mejor y podemos cumplir lo relatado en el Evangelio de San Lucas, puesto en boca del Padre Bueno:<em> \u201cEste hermano tuyo estaba muerto ha revivido\u201d.<\/em>. En el tema que est\u00e1is tratando, el <em>\u201cde las fraternidades apost\u00f3licas\u201d,<\/em> nunca se\u00e1is \u201chermanos mayores, orgullosos y recelesos\u201d, sino \u201cPadres buenos y acogedores\u201d y, si fuere el caso, \u201chijos menores\u201d.<\/p>\n<p>Vuelvo al tema de la fraternidad sacerdotal. Los \u00faltimos Papas han venido subrayando su decisiva importancia para los presb\u00edteros. Por mi parte, os voy a repetir, en lo sustancial, lo que expres\u00e9 a nuestro querido presbiterio diocesano, en su convivencia navide\u00f1a, el d\u00eda 27 del pasado mes de Diciembre.<\/p>\n<p>El fundamento, teol\u00f3gicamente hablando, de la fraternidad sacerdotal se encuentra en una triple e inseparable comuni\u00f3n: comuni\u00f3n viva y real con Jesucristo; comuni\u00f3n afectiva y efectiva con el obispo y el presbiterio; y comuni\u00f3n con todo el Pueblo de Dios que peregrina en cada iglesia particular. Esta comuni\u00f3n no es algo superficial o meramente externo, sino que radica en la misma identidad sacerdotal, en su ser. As\u00ed leemos en <em>Presbiterorum Ordinis (<\/em>n. 8): <em>\u201cLos presb\u00edteros, constituidos por la ordenaci\u00f3n en el orden del presbiterado, se unen entre s\u00ed por una \u00edntima fraternidad sacramental; especialmente en las di\u00f3cesis, a cuyo servicio se consagran bajo el propio obispo, formando un solo presbiterio\u201d. <\/em>Leemos, igualmente, en <em>Lumen Gentium<\/em> (n. 28): <em>\u201cEn virtud de la com\u00fan ordenaci\u00f3n sagrada y de la com\u00fan misi\u00f3n, todos los presb\u00edteros se unen entre s\u00ed en \u00edntima fraternidad, y esta comuni\u00f3n debe manifestarse en espont\u00e1nea y gustosa ayuda mutua en las reuniones, en la comuni\u00f3n de vida, de trabajo y de caridad, tanto en lo espiritual como en lo material, tanto en lo pastoral como en lo personal\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Aunque lo m\u00e1s decisivo, en la comuni\u00f3n fraterna, es la fundamentaci\u00f3n sacramental, esta misma comuni\u00f3n fraterna exige una misi\u00f3n com\u00fan. Nos recordaba, tambi\u00e9n, <em>Presbiterorum Ordinis <\/em>(n.8) que, aunque la actividad pastoral sea diversa y plural, en realidad <em>\u201cejercemos un solo ministerio sacerdotal en favor de los hombres\u201d.<\/em> Lo subrayo: la variedad de actividades pastorales, y de circunstancias concretas de la misi\u00f3n de cada presb\u00edtero diocesano, no pueden hacernos olvidar ni ocultar que existe una sola comuni\u00f3n y una sola misi\u00f3n con los dem\u00e1s presb\u00edteros.<\/p>\n<p>La \u00edntima fraternidad, y la misma y \u00fanica misi\u00f3n, comportan actitudes concretas en cada presb\u00edtero, a saber: sentir como propias las preocupaciones y urgencias pastorales de toda la Iglesia; suscitar vocaciones al sacerdocio ministerial; y acoger y socorrer a los m\u00e1s hermanos m\u00e1s necesitados. Los sacerdotes no trabajamos s\u00f3lo nuestras \u201cparcelas eclesiales-parroquiales\u201d sino que formamos parte de un todo diocesano, y edificamos\u00a0 un mismo tejido eclesial amplio y universal. De aqu\u00ed nacen las fraternidades sacerdotales que nos ayudan a vivir la caridad pastoral.<\/p>\n<p>Por todo lo anteriormente expuesto, la comuni\u00f3n y fraternidad sacerdotal, han de fortalecerse y deben crecer d\u00eda a d\u00eda. San Juan Pablo II, en el discurso a los sacerdotes de Quito (a\u00f1o 1985) subrayaba: <em>\u201cNo pod\u00e9is vivir ni actuar de forma aislada. Con la ayuda de todos los sacerdotes, diocesanos y religiosos, deb\u00e9is construir un \u00fanico presbiterio, como si fuera una verdadera familia o fraternidad sacramental; un presbiterio como lugar donde cada sacerdote encuentre todos los medios espec\u00edficos para su santificaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n. Vuestro presbiterio llegar\u00e1 a ser signo eficaz de santificaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n cuando se reproduzcan en \u00e9l las caracter\u00edsticas del Cen\u00e1culo, es decir, la oraci\u00f3n y la fraternidad apost\u00f3lica entre nosotros y con Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas\u201d. <\/em>D. Antonio Ceballos repet\u00eda con raz\u00f3n: <em>\u201cvolvamos siempre al Cen\u00e1culo\u00bb. <\/em>Y me atrevo a a\u00f1adir: ser y vivir la comuni\u00f3n y fraternidad sacerdotal implican experimentar, entre nosotros, las virtudes y actitudes que nos recuerda tambi\u00e9n y con tanta claridad, de nuevo, <em>Presbiterorum Ordinis (<\/em>n. 8): la hospitalidad, la beneficencia, la comuni\u00f3n de bienes, la solidaridad con los enfermos, la ayuda a los afligidos y solitarios\u2026<\/p>\n<p>El pasaje de Mt. 25, en el examen final, tambi\u00e9n se nos aplicar\u00e1 a los presb\u00edteros en cuanto presbiterio. Y esto conlleva, orar unos por otros, la pr\u00e1ctica de la correcci\u00f3n fraterna y fraternal, la ayuda en la direcci\u00f3n espiritual y en el recibir el sacramento de la reconciliaci\u00f3n y de la penitencia, los encuentros conjuntos de formaci\u00f3n y de convivencia l\u00fadica, y la ayuda concreta en aquellos oficios y encomiendas que el Obispo y la Iglesia nos ha confiado.<\/p>\n<p>Concluyo: <em>fortalecer, corregir y potenciar las fraternidades sacerdotales.<\/em> Tenemos que fortalecer todo aquello que ayude a la comuni\u00f3n y fraternidad presbiteral; tenemos que corregir lo que rompa o menoscabe dicha comuni\u00f3n y fraternidad; y tenemos que asumir y potenciar, con coraje y creatividad, las nuevas formas cotidianas y diocesanas de comuni\u00f3n y fraternidad. Todo ello, y a su manera, ya desde el Seminario\u2026 As\u00ed se lo pido al Esp\u00edritu que har\u00e1 posible, un d\u00eda m\u00e1s, la conversi\u00f3n del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Se\u00f1or. Santa Mar\u00eda Virgen, Madre de los sacerdotes y de los seminaristas, y Santos Presb\u00edteros y seminaristas, rogad e interceded por todos nosotros<em>.<\/em><\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo<a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0357.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-6800\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0357-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0357-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0357-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0357-800x450.jpg 800w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0357.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0360.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-6802\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0360-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0360-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0360-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0360-800x450.jpg 800w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0360.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0355.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6801\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0355-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0355-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0355-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0355-800x450.jpg 800w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/IMG_0355.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u00abTenemos que fortalecer todo aquello que ayude a la comuni\u00f3n y fraternidad presbiteral\u00bb\u00a0 Queridos Rectores y Formadores de los Seminarios Diocesanos, queridos Seminaristas, queridos todos: Much\u00edsimas gracias por el esfuerzo grande de participar en este Encuentro de Seminaristas Mayores de la Regi\u00f3n. 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