{"id":5386,"date":"2016-11-28T11:40:39","date_gmt":"2016-11-28T10:40:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=5386"},"modified":"2016-12-04T16:28:59","modified_gmt":"2016-12-04T15:28:59","slug":"carta-apostolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/carta-apostolica\/","title":{"rendered":"Carta Apost\u00f3lica"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #3366ff; font-size: 14pt;\"><strong>MISERICORDIA ET MISERIA (20-11-2016)<\/strong><\/span><\/p>\n<p>(Resumen de Mons. Ra\u00fal Berzosa)<\/p>\n<p><strong><em>A.- Misericordia-perd\u00f3n y alegr\u00eda, caminan unidas\u2026<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Misericordia et misera<\/em><\/strong> son las dos palabras que san Agust\u00edn usa para comentar el encuentro entre Jes\u00fas y la ad\u00faltera (cf. <em>Jn<\/em> 8,1-11), e indica, adem\u00e1s, el camino que estamos llamados a seguir en el futuro. Jes\u00fas ha mirado a los ojos a aquella mujer y ha le\u00eddo su coraz\u00f3n: all\u00ed ha reconocido el deseo de ser comprendida, perdonada y liberada. La miseria del pecado ha sido revestida por la misericordia del amor. Por parte de Jes\u00fas, ning\u00fan juicio que no est\u00e9 marcado por la piedad y la compasi\u00f3n hacia la condici\u00f3n de la pecadora (1).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, en el otro encuentro con la mujer pecadora (Lc 7,36-50) se hace patente que el<em> <strong>perd\u00f3n <\/strong><\/em>es el signo m\u00e1s visible del amor del Padre, que Jes\u00fas ha querido revelar a lo largo de toda su vida. Nada de cuanto un pecador arrepentido coloca delante de la misericordia de Dios queda sin el abrazo de su perd\u00f3n (2).<\/p>\n<p>La misericordia, finalmente, tambi\u00e9n suscita <strong><em>alegr\u00eda<\/em><\/strong> porque el coraz\u00f3n se abre a la esperanza de una vida nueva (3). Ahora, concluido este Jubileo, es tiempo de mirar hacia adelante y de comprender c\u00f3mo seguir viviendo con fidelidad, alegr\u00eda y entusiasmo, la riqueza de la misericordia divina (5).<\/p>\n<p><strong>B.- \u00bfY, para el futuro?&#8230; Una especie de Dec\u00e1logo\u2026<\/strong><\/p>\n<p>1.- <em>Termina el Jubileo y se cierra la Puerta Santa. Pero <strong>la puerta de la misericordia de nuestro coraz\u00f3n permanece siempre abierta, de par en par.<\/strong> <\/em>Es el momento de dejar paso a la fantas\u00eda de la misericordia para dar vida a tantas iniciativas nuevas, fruto de la gracia (18). En este A\u00f1o Santo se han realizado muchos signos concretos de misericordia. Comunidades, familias y personas creyentes han vuelto a descubrir la alegr\u00eda de compartir y la belleza de la solidaridad. Y aun as\u00ed, no basta. El mundo sigue generando nuevas formas de pobreza espiritual y material que atentan contra la dignidad de las personas.<!--more--><\/p>\n<p>2.- En primer lugar, como fruto del a\u00f1o jubilar, estamos llamados a <strong><em>celebrar <\/em>la misericordia. <\/strong>La misericordia se nos da en abundancia en los sacramentos. Pero particularmente en la Eucarist\u00eda: desde el inicio hasta el final de la <em>celebraci\u00f3n eucar\u00edstica<\/em>, la misericordia aparece varias veces en el di\u00e1logo entre la asamblea orante y el coraz\u00f3n del Padre, que se alegra cada vez que puede derramar su amor misericordioso. (5).<\/p>\n<p>3.- En segundo lugar, <strong>la <em>escucha de la Palabra de Dios<\/em><\/strong> cada d\u00eda asume tambi\u00e9n un significado misericordioso. Qu\u00e9 importante es la <em>homil\u00eda<\/em>, en la que <em>\u00abla verdad camina de la mano de la belleza y del bien\u00bb<\/em>, para que el coraz\u00f3n vibre ante la grandeza de la misericordia. La homil\u00eda, como tambi\u00e9n la catequesis, han de estar siempre sostenidas por la misericordia (6). La <em>Biblia<\/em> es la gran historia que narra las maravillas de la misericordia de Dios. Ser\u00eda oportuno que cada comunidad, en un domingo del A\u00f1o lit\u00fargico, renovase su compromiso en favor de la difusi\u00f3n, conocimiento y profundizaci\u00f3n de la Sagrada Escritura sin olvidar la difusi\u00f3n m\u00e1s amplia de la <em>lectio divina (7)<\/em>.<\/p>\n<p>4.- La celebraci\u00f3n de la misericordia tiene lugar de modo especial en el <strong><em>Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n.<\/em><\/strong> Es el momento en el que sentimos el abrazo del Padre que sale a nuestro encuentro para restituirnos de nuevo la gracia de ser sus hijos (8). Es un perd\u00f3n que se obtiene, ante todo, empezando por <em>vivir la caridad<\/em>. Una experiencia de gracia que la Iglesia ha vivido con mucho fruto a lo largo del A\u00f1o jubilar ha sido ciertamente el servicio de los <em>Misioneros de la Misericordia (9)<\/em>. A los sacerdotes renuevo la invitaci\u00f3n a prepararse con mucho esmero para el ministerio de la Confesi\u00f3n, que es una verdadera misi\u00f3n sacerdotal (10). Pido que sean <em>acogedores <\/em>con todos;<em> testigos <\/em>de la ternura paterna, a pesar de la gravedad del pecado; <em>sol\u00edcitos <\/em>en ayudar a reflexionar sobre el mal cometido; <em>claros <\/em>a la hora de presentar los principios morales; <em>disponibles<\/em> para acompa\u00f1ar a los fieles en el camino penitencial, siguiendo el paso de cada uno con paciencia; <em>prudentes<\/em> en el discernimiento de cada caso concreto; <em>generosos <\/em>en el momento de dispensar el perd\u00f3n de Dios (10). <em>En virtud de esta exigencia, para que ning\u00fan obst\u00e1culo se interponga entre la petici\u00f3n de reconciliaci\u00f3n y el perd\u00f3n de Dios, de ahora en adelante concede el Papa a todos los sacerdotes, en raz\u00f3n de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto (12).<\/em><\/p>\n<p>5.- La misericordia debe tener tambi\u00e9n el <strong>rostro de la <em>consolaci\u00f3n<\/em>.<\/strong> <em>\u00abConsolad, consolad a mi pueblo\u00bb (Is, <\/em>40,1)<strong>, <\/strong>para que llegue una palabra de esperanza a cuantos sufren y padecen. Y muy especialmente a las familias. Todos tenemos necesidad de consuelo, porque ninguno es inmune al sufrimiento, al dolor y a la incomprensi\u00f3n. A veces el <em>silencio<\/em> es la mejor ayuda; porque en algunos momentos no existen palabras para responder a los interrogantes del que sufre. Este A\u00f1o jubilar nos ha de ayudar a reconocer la complejidad de la realidad <strong>familiar actual<\/strong>. La experiencia de la misericordia nos debe hacer capaces de mirar todas las dificultades humanas de la familia de hoy con la actitud del amor de Dios, que n<a name=\"_ftnref17\"><\/a>o se cansa de acoger y acompa\u00f1ar (13).<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><strong><em>El momento de la<\/em> <em>muerte<\/em><\/strong> reviste una importancia particular para el tema de la misericordia, muy unido a la esperanza en la Vida eterna(15).<\/li>\n<li>L<em>a Iglesia debe estar siempre atenta y dispuesta a <strong>descubrir nuevas obras de misericordia y realizarlas<\/strong> con generosidad y entusiasmo<\/em> (19). As\u00ed, el no tener trabajo o no recibir un salario justo; no tener una casa o una tierra donde habitar; ser discriminados por la fe, la raza, la condici\u00f3n social\u2026 \u00c9stas, y muchas otras, son situaciones que atentan contra la dignidad de la persona y hay que responder con la vigilancia y la solidaridad. \u00a1Cu\u00e1ntas son las situaciones en las que podemos restituir la dignidad a las personas para que tengan una vida m\u00e1s humana \u00a1Pensemos en los ni\u00f1os y ni\u00f1as que sufren violencias de todo tipo, violencias que les roban la alegr\u00eda de la vida. Sus rostros tristes y desorientados est\u00e1n impresos en nuestras mentes; piden que les ayudemos a liberarse de las esclavitudes del mundo contempor\u00e1neo. Estos ni\u00f1os son los j\u00f3venes del ma\u00f1ana; \u00bfc\u00f3mo los estamos preparando para vivir con dignidad y responsabilidad? \u00bfCon qu\u00e9 esperanza pueden afrontar su presente y su futuro? \u2013 <strong>El <em>car\u00e1cter social<\/em> de la misericordia<\/strong> obliga a no quedarse inm\u00f3viles y a desterrar la indiferencia y la hipocres\u00eda, de modo que los planes y proyectos no queden s\u00f3lo en letra muerta. Que el Esp\u00edritu Santo nos ayude a estar siempre dispuestos a contribuir de manera concreta y desinteresada, para que la justicia y una vida digna no sean s\u00f3lo palabras bonitas, sino que constituyan el compromiso concreto de todo el que quiere testimoniar la presencia del reino de Dios (19).<\/li>\n<li>Estamos llamados a hacer que crezca una <strong><em>cultura de la misericordia<\/em>,<\/strong> basada en el redescubrimiento del encuentro con los dem\u00e1s: una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea el sufrimiento de los hermanos. <strong><em>Las obras de misericordia son \u00abartesanales\u00bb<\/em>:<\/strong> ninguna de ellas es igual a otra; nuestras manos las pueden modelar de mil modos, y aunque sea \u00fanico el Dios que las inspira y \u00fanica la \u00abmateria\u00bb de la que est\u00e1n hechas, es decir la misericordia misma, cada una adquiere una forma diversa. Las obras de misericordia tocan todos los aspectos de la vida de una persona.<\/li>\n<li>9<em>. La cultura de la misericordia se va plasmando <strong>con la oraci\u00f3n asidua,<\/strong> <strong>con la d\u00f3cil apertura a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, la familiaridad con la vida de los santos y la cercan\u00eda concreta a los pobres.<\/strong><\/em> Es una invitaci\u00f3n apremiante a tener claro d\u00f3nde tenemos que comprometernos necesariamente. La tentaci\u00f3n de quedarse en la \u00abteor\u00eda sobre la misericordia\u00bb se supera en la medida que esta se convierte en vida cotidiana de participaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n. <strong><em>Este es el tiempo de la misericordia<\/em><\/strong> para todos y cada uno, para que nadie piense que est\u00e1 fuera de la cercan\u00eda de Dios y de la potencia de su ternura. <em>Es el tiempo de la misericordia, <\/em>para que los d\u00e9biles e indefensos, los que est\u00e1n lejos y solos sientan la presencia de hermanos y hermanas que los sostienen en sus necesidades. <em>Es el tiempo de la misericordia, <\/em>para que los pobres sientan la mirada de respeto y atenci\u00f3n de aquellos que, venciendo la indiferencia, han descubierto lo que es fundamental en la vida. <em>Es el tiempo de la misericordia, <\/em>para que cada pecador no deje de pedir perd\u00f3n y de sentir la mano del Padre que acoge y abraza siempre.<\/li>\n<\/ol>\n<p>10.- <em>Que los <strong>ojos misericordiosos de la Santa Madre de Dios <\/strong>est\u00e9n siempre vueltos hacia nosotros<strong>.<\/strong><\/em> Ella es la primera en abrir camino y nos acompa\u00f1a cuando damos testimonio del amor. Confiemos en su ayuda materna y sigamos su constante indicaci\u00f3n de volver los ojos a Jes\u00fas, rostro radiante de la misericordia de Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISERICORDIA ET MISERIA (20-11-2016) (Resumen de Mons. Ra\u00fal Berzosa) A.- Misericordia-perd\u00f3n y alegr\u00eda, caminan unidas\u2026 Misericordia et misera son las dos palabras que san Agust\u00edn usa para comentar el encuentro entre Jes\u00fas y la ad\u00faltera (cf. Jn 8,1-11), e indica, adem\u00e1s, el camino que estamos llamados a seguir en el futuro. Jes\u00fas ha mirado a &#8230; <a title=\"Carta Apost\u00f3lica\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/carta-apostolica\/\" aria-label=\"M\u00e1s en Carta Apost\u00f3lica\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5386"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5386"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5386\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5408,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5386\/revisions\/5408"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5386"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5386"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5386"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}