{"id":4781,"date":"2016-07-23T17:06:44","date_gmt":"2016-07-23T17:06:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=4781"},"modified":"2016-07-23T17:06:44","modified_gmt":"2016-07-23T17:06:44","slug":"consagracion-religiosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/consagracion-religiosa\/","title":{"rendered":"Consagraci\u00f3n religiosa"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #3366ff; font-size: 14pt;\"><strong>Ra\u00fal Berzosa: \u201cCuando uno ha llegado a comprender que el amor de Dios opera en las profundidades del hombre, debe trabajar por favorecer esa acci\u00f3n del Esp\u00edritu en s\u00ed mismo\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos sacerdotes, querida comunidad de franciscanas, especialmente querida Sor Mar\u00eda Consuelo, queridos familiares, queridos amigos y bienhechores del Monasterio, queridos todos:<\/p>\n<p>Hace unos momentos, Sor Mar\u00eda Consuelo proclamaba: <em>\u201cPido humildemente la gracia de renovar mi consagraci\u00f3n al Se\u00f1or para servir m\u00e1s fielmente a mi fraternidad, a la Iglesia y a la humanidad entera para gloria de Dios y por el resto de mi vida\u201d.<\/em> Mejor expresado y con menos palabras, no se puede formular. \u00a1Felicidades, extensivas a la comunidad y a su familia aqu\u00ed presente!<\/p>\n<p>En la primera lectura, del profeta Oseas, has podido gustar, Sor Mar\u00eda Consuelo, que lo relatado era tu misma experiencia: el Se\u00f1or, como al profeta, <em>\u201cte sedujo y te ha hablado al coraz\u00f3n\u201d.<\/em> M\u00e1s a\u00fan: <em>\u201cte ha desposado con \u00c9l para toda la eternidad\u201d. <\/em>Por eso, con el Salmo 88, te has comprometido a <em>\u201ccantar siempre las misericordias del Se\u00f1or\u201d.<\/em> Y, con la carta a los Filipenses, has querido renovar tu consagraci\u00f3n, volviendo a colocar, como el Gran Tesoro y El Primero en tu Vida, a nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Sabiendo que est\u00e1s todav\u00eda en camino hacia la meta y que deber\u00e1s seguir recorri\u00e9ndolo, con amor y con fidelidad, por lo que reste de tu vida. \u00a1Es la plenitud y la realizaci\u00f3n! El Evangelio de San Marcos te lo subrayaba: <em>\u201cel que deja todo por Jesucristo, recibe el ciento por uno en esta vida y, en la edad futura, la vida que no tendr\u00e1 fin\u201d.<\/em> \u00a1Gracias por haber elegido la mejor parte! \u00a1Que lo que el Se\u00f1or ha comenzado en ti, desde hace ya veinticinco largos a\u00f1os, \u00c9l mismo lo lleve a plenitud!<\/p>\n<p>Ayer mismo, el Papa Francisco nos regalaba una nueva Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica para la Vida Contemnplativa: <em>Vultum Dei Quaerere<\/em>, buscar el rostro de Dios. Se nos dice que sois signo y profec\u00eda de la Iglesia virgen, esposa y madre; y memoria de la fidelidad con que Dios sigue sosteniendo a su pueblo a trav\u00e9s de los eventos de la historia: <em>\u201c\u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de la Iglesia sin vosotras?\u201d<\/em> &#8211; Apreciamos mucho vuestra vida de entrega total y de oraci\u00f3n; sois ofrenda para llevar la buena noticia del Evangelio a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo. La Iglesia os necesita. Os invito a que le\u00e1is, personalmente y en comunidad, dicho documento papal.<!--more--><\/p>\n<p>Adem\u00e1s del mensaje del Papa y del de la Sagrada Escritura, \u201c\u00bfqu\u00e9 te dir\u00eda hoy, en nombre de la Madre Iglesia, Sor Consuelo?\u201d&#8230; Me voy a permitir recordarte algunas palabras de un famoso te\u00f3logo jesuita, de gran influjo en el Concilio Vaticano II, el Padre Jean Danielou. En sus \u201cMemorias\u201d, dej\u00f3 escrito que \u201c<em>lo m\u00e1s divino, entre todas las cosas divinas, es cooperar con el Esp\u00edritu Dios que transfigur\u00f3 la humanidad de Cristo, que fue difundido por \u00c9l y que trabaja en el interior de la humanidad\u2026 Es \u00c9l quien garantiza el \u00e9xito aut\u00e9ntico: el de la gracia y la santidad de vida\u201d (Memorias, 189).<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>El cardenal Dani\u00e9lou, a\u00fan siendo muy espiritual, era muy realista. Precisamente, hablando a los sacerdotes y consagrados, nos advierte: \u201c<em>Procuro ser lo m\u00e1s d\u00f3cil posible al Esp\u00edritu Santo pero soy consciente de los obst\u00e1culos que suponen mis pecados. A veces destruimos lo que el Esp\u00edritu quisiera realizar en nosotros\u2026 Servir a los planes de Dios exige una aut\u00e9ntica desapropiaci\u00f3n interior\u2026 Siento profundamente las defecciones de los sacerdotes y religiosos. Es cierto que cualquier sacerdote o religioso tiene sus problemas personales, puesto que es hombre sometido a todas las tentaciones, pero sus problemas particulares han de quedar en un segundo plano al cotejarlos con su consagraci\u00f3n y misi\u00f3n\u201d (Me<\/em>morias, 188-189).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo ello nos<em> \u201cexige superar la estrechez de miras, para poder penetrar en el universo de los planes de Dios, y vencer nuestras ambiciones, orgullos y placeres que nos asaltan, para as\u00ed reproducir la grandeza de cuanto Dios hace en nosotros\u201d (Memorias, 189-190)<\/em>\u2026<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>El Cardenal apunta, con agudeza, algo que viene muy bien para este Monasterio: \u201c<em>Solemos pensar que la pobreza es, ante todo, la carencia de dinero; pero tal vez sea \u00e9sta la pobreza m\u00e1s f\u00e1cil de soportar. Junto a ella, existe la pobreza de salud, la pobreza afectiva y la que ata\u00f1e al sentido existencial. Cristo nos asegura que la verdadera felicidad, la aut\u00e9ntica plenitud de vida, s\u00f3lo est\u00e1 unida al amor<\/em>\u201d (Memorias, 189).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nuestro te\u00f3logo, casi al final de su existencia, echa la vista atr\u00e1s y nos deja escrito:<em> \u201cS\u00f3lo tiene valor lo que favorece la existencia espiritual. Personalmente, nunca he sido capaz de apasionarme por los detalles de organizaci\u00f3n eclesial: con tal de que haya en ellas un buen sacerdote (o un buen consagrado); la cuesti\u00f3n de las estructuras es algo secundario. Lo esencial es la calidad del ser. De igual suerte, en la ense\u00f1anza es mucho m\u00e1s importante la val\u00eda y el testimonio del profesor que los m\u00e9todos que emplee. Vivimos en un mundo invadido y cegado por los problemas metodol\u00f3gicos. Un profesor que posea un sentido profundo de la literatura entusiasmar\u00e1 a sus alumnos, sea cual fuere la manera de impartir la ense\u00f1anza que adopte. Un sacerdote (o un consagrado) llenos de Dios, har\u00e1n que se ame a Dios; en el pueblecito de Ars, cuyos habitantes beb\u00edan, juraban y fornicaban, pas\u00f3 de pronto no s\u00e9 qu\u00e9 y tanto los pecadores como los justos recibieron el impacto de su p\u00e1rroco. Percibir la realidad de la vida espiritual, hacer que otros la conozcan y la amen, y suscitarla: \u00e9sta es la verdadera misi\u00f3n del sacerdote (o del consagrado) (Memorias, 191)<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Concluye con id\u00e9ntica sabidur\u00eda y realismo: \u201c<em>Para poder llevar a cabo su misi\u00f3n, el sacerdote (o el religioso) debe permanecer abierto a la vida del Esp\u00edritu. Por supuesto que sigue siendo en todo momento un hombre, inmerso en el pecado de la humanidad y en el suyo propio. Todos los santos se han reconocido como pecadores. Un santo es consciente de que no puede enorgullecerse de lo que es, sabe que no vale nada: intenta ser lo menos opaco posible a cuanto pasa a trav\u00e9s de s\u00ed mismo, pero sabiendo que todo es gracia y que procede de fuera de \u00e9l y va dirigido hacia fuera de \u00e9l: a Dios y a los dem\u00e1s\u201d(Memorias, 191). <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Defiende con pasi\u00f3n, como no pod\u00eda ser de otra manera, que la santidad es posible en todos los estados de vida y que estamos llamados a ella: <em>\u201cUn santo es aqu\u00e9l que, ante todo, ha sido captado por la grandeza de la acci\u00f3n de Dios y se convierte en un contemplativo\u2026 La contemplaci\u00f3n es esa adoraci\u00f3n de la obra divina. Me entusiasma la realizaci\u00f3n de los planes de Dios en el Antiguo Testamento y la venida del Verbo en el seno de la Virgen para recuperar al hombre que hab\u00eda creado e introducirlo definitivamente en las profundidades de Dios. Soy extremadamente sensible a la espiritualidad ortodoxa que insiste sobre la humanidad transfigurada por la resurrecci\u00f3n de Cristo. Deseo percibir las cosas visibles y descubrir a trav\u00e9s de ellas lo que Dios ha querido realizar suscitando unas maravillas tan notables como las de la santidad. Entiendo que responder a la llamada de Dios, equivale a ser seducido, ganado, cautivado por esa intuici\u00f3n y poner la vida propia a su servicio<\/em>\u201d (Memorias, 190).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, Sor Mar\u00eda Consuelo, \u00e9ste ser\u00eda para ti, y para esta querida comunidad franciscana el mensaje m\u00e1s importante: \u201c<em>Cuando uno ha llegado a comprender que el amor de Dios opera en las profundidades del hombre, debe trabajar por favorecer esa acci\u00f3n del Esp\u00edritu en s\u00ed mismo. Lo esencial es dejarse ganar por ese movimiento del amor, por ese proceso de \u2018cristificaci\u00f3n\u2019 que har\u00e1 que, a trav\u00e9s de nuestros pecados y miserias, y de las purificaciones de despu\u00e9s de la muerte, nos transformemos en Jesucristo, seamos totalmente evangelizados y permeables a la luz del amor total y eterno<\/em>\u201d (Memorias, 192)\u2026 \u201c!<em>Creo en la entrega definitiva a Dios. Hay una plegaria que suelo recitar todas las noches: \u00abSe\u00f1or, repara T\u00fa el mal que he hecho y completa el bien que no he hecho\u00bb. En el atardecer de mi vida, tengo la sensaci\u00f3n de que he fracasado en parte\u2026 Pero mi confianza en el amor de Dios no me abandona. Es lo que me da paz proporcion\u00e1ndome la certeza de que, por muy imperfectos instrumento que sea, es \u00c9l el que act\u00faa y su gracia podr\u00e1 completar aquello que yo no he sido capaz de concluir. Que, a pesar de mis imperfecciones, se realice lo que siempre ha sido mi anhelo fundamental: ayudar a las personas con quienes he tratado a adentrarse m\u00e1s en la vida del amor, y eso es lo que me permite dormir tranquilo<\/em>\u201d (Memorias, 193-194).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed las palabras de J. Danielou, cardenal jesuita, y mis palabras. Querida Sor Mar\u00eda Consuelo y querida comunidad de Franciscanas, queridos familiares y todos los presentes: que el Esp\u00edritu Santo, que har\u00e1 posible un d\u00eda m\u00e1s la presencia de Jesucristo Sacramentado entre nosotros, nos conceda vivir nuestra consagraci\u00f3n bautismal y la vocaci\u00f3n particular a la que Dios nos ha llamado a cada uno, junto a la alegr\u00eda y a la belleza de los misterios de nuestra Fe. Que Mar\u00eda, Madre de los Consagrados, y nuestros santos patronos, nos acompa\u00f1en y nos protejan siempre. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u201cCuando uno ha llegado a comprender que el amor de Dios opera en las profundidades del hombre, debe trabajar por favorecer esa acci\u00f3n del Esp\u00edritu en s\u00ed mismo\u00bb \u00a0 Queridos hermanos sacerdotes, querida comunidad de franciscanas, especialmente querida Sor Mar\u00eda Consuelo, queridos familiares, queridos amigos y bienhechores del Monasterio, queridos todos: Hace unos &#8230; <a title=\"Consagraci\u00f3n religiosa\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/consagracion-religiosa\/\" aria-label=\"M\u00e1s en Consagraci\u00f3n religiosa\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4781"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4781"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4781\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4782,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4781\/revisions\/4782"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4781"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4781"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4781"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}