{"id":4398,"date":"2016-03-22T12:59:05","date_gmt":"2016-03-22T12:59:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=4398"},"modified":"2016-03-22T12:59:05","modified_gmt":"2016-03-22T12:59:05","slug":"misa-crismal-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/misa-crismal-2\/","title":{"rendered":"Misa Crismal"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #3366ff; font-size: 14pt;\"><strong><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?attachment_id=4399\" rel=\"attachment wp-att-4399\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-4399\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/IMG_4070-225x300.jpg\" alt=\"IMG_4070\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/IMG_4070-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/IMG_4070-600x800.jpg 600w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/IMG_4070.jpg 1224w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a>Ra\u00fal Berzosa: \u00abTenemos que saber consolarnos y animarnos en tiempos de tristeza, desilusi\u00f3n y desesperanza\u00bb <\/strong><\/span><\/p>\n<p>Querido hermano obispo, D. Jos\u00e9, queridos Vicarios y hermanos sacerdotes, queridas consagradas, queridos todos:<\/p>\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s, el Se\u00f1or nos ha convocado en este d\u00eda tan grande y bello para celebrar la Eucarist\u00eda y, en ella, consagrar el crisma y los \u00f3leos sacramentales y, as\u00ed, renovar nuestro compromiso personal y ministerial, todos juntos, como presbiterio diocesano, en torno al Buen Pastor, Jesucristo, nuestro Se\u00f1or y \u00fanico Sacerdote. El pueblo aqu\u00ed, presente, adem\u00e1s de orar conjuntamente, ser\u00e1 testigo cualificado de la sinceridad y autenticidad de lo que haremos.<\/p>\n<p>Estamos caminando en un curso pastoral empapado y pre\u00f1ado por la dimensi\u00f3n del Anuncio, fruto de la Asamblea Diocesana, y, complementariamente por la celebraci\u00f3n del A\u00f1o Jubilar de la Misericordia. Ha escrito el papa en el final de <em>Misericordiae Vultus: \u201cQue en este a\u00f1o jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios, que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perd\u00f3n, de misericordia, de ayuda y de amor\u201d.<\/em> Me centrar\u00e9 en las dos caras de una misma moneda: <em>sinodalidad<\/em> y <em>obras de misericordia,<\/em> con protagonista de los presb\u00edteros.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n al tema de la Asamblea, quiero volver a subrayar la gozosa realidad de la sinodalidad en nuestra Iglesia. \u00bfPor qu\u00e9?&#8230; Porque, con Palabras del Papa Francisco, es <em>\u201cel camino que Dios espera de su Iglesia en el tercer milenio\u201d.<\/em> Lo expres\u00f3 con claridad en la celebraci\u00f3n\u00a0conmemorativa\u00a0del 50 aniversario del S\u00ednodo de los Obispos, el d\u00eda 17 de octubre de 2015. Lo que el Se\u00f1or nos pide, en este momento hist\u00f3rico eclesial y mundial, est\u00e1 concentrado en la palabra \u201cS\u00ednodo\u201d: caminar juntos laicos, consagrados y pastores, a todos los niveles de Iglesia. Fue la experiencia profunda de nuestra Asamblea Diocesana. Es relativamente f\u00e1cil expresarlo con palabras, pero no tan f\u00e1cil el ponerlo en pr\u00e1ctica.<!--more--><\/p>\n<p>El Papa subraya que una Iglesia sinodal <em>\u201ces una Iglesia de la escucha; y que escuchar \u2018es m\u00e1s que o\u00edr\u2019<\/em>\u201d. El camino sinodal <em>\u201cempieza escuchando al Pueblo. Por eso, <\/em>el primer nivel del ejercicio de la \u201csinodalidad\u201d se realiza en las Iglesias particulares, ya que solamente en la medida en la que estamos inter-conectados, en comuni\u00f3n en \u201cla base\u201d, y partimos de la gente y de los problemas de cada d\u00eda del Pueblo de Dios, tomar\u00e1 forma una Iglesia sinodal, con personalidad, con identidad y con misi\u00f3n claras.<\/p>\n<p>Avanzo y afirmo, con el Papa Francisco, que la Sinodalidad no es s\u00f3lo importante para la Iglesia de hoy, sino para el mundo de hoy\u2026 El mundo en el que vivimos y al que estamos llamados a amar y a servir, tambi\u00e9n en sus contradicciones, <em>\u201cexige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los \u00e1mbitos de su misi\u00f3n\u201d. <\/em>Por eso, la mirada sinodal se extiende tambi\u00e9n a la humanidad: <em>\u201cUna Iglesia sinodal es como un estandarte alzado entre las naciones para ser ejemplo de solidaridad y de compromiso con los m\u00e1s necesitados\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Como Iglesia diocesana que \u201ccamina junto\u201d a los hombres y mujeres en esta tierra y en este Pueblo, es part\u00edcipe de las tribulaciones de la historia, cultivamos el sue\u00f1o de que la sinodalidad har\u00e1 posible la justicia y la fraternidad, generando un mundo m\u00e1s bello y m\u00e1s digno del hombre para las futuras generaciones. Por eso la Iglesia es sacramento de comuni\u00f3n de los hombres con Dios y de los hombres entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Pero la sinodalidad, no nos viene llovida o regalada del cielo sin m\u00e1s. Este don exige respuesta y esfuerzo por nuestra parte. \u00bfQu\u00e9 se nos pide, como presb\u00edteros, para fortalecer la sinodalidad?&#8230; Me atrevo a subrayar dos realidades: la experiencia reciente de Villagarc\u00eda y las obras de misericordia aplicadas a nuestro presbiterio.<\/p>\n<p>En el encuentro cuaresmal de Villagarc\u00eda, el te\u00f3logo argentino Carlo Mar\u00eda Galli, nos record\u00f3 que ante todo, tenemos que ser disc\u00edpulos-misioneros y servidores del Pueblo de Dios; pastores con olor al Pastor y a ovejas, con sonrisa de padres y ternura y misericordia de madres; verdaderos pastores comprometidos, con \u201cgusto espiritual por ser pueblo\u201d y no s\u00f3lo \u201cpeinadores de ovejas o compromiso superficial-est\u00e9tico\u201d; conscientes de haber recibido la unci\u00f3n sacramental no s\u00f3lo para perfumarnos nosotros mismos, sino para ungir a los dem\u00e1s, al Pueblo de Dios; nuestra misi\u00f3n y nuestra oraci\u00f3n siempre deben tener el calificativo de \u201capost\u00f3lica\u201d, de m\u00edstica comunitaria; debemos seguir fortaleciendo los equipos apost\u00f3licos de evangelizaci\u00f3n en nuestros arciprestazgos, que son expresi\u00f3n de sinodalidad, como unidades pastorales; tenemos que fomentar los \u00f3rganos ordinarios de sinodalidad y comuni\u00f3n, especialmente los consejos, a todos los niveles (parroquia, arciprestazgo, di\u00f3cesis); tendremos, como pastores, que ir, a veces, por delante, otras en medio e, incluso, detr\u00e1s del reba\u00f1o, en aras de la comuni\u00f3n y de la sinodalidad; y siempre, hacer realidad una sinodalidad en camino misionero-evangelizador, con esperanza y con compromiso en lo cotidiano y en lo peque\u00f1o y en lo m\u00e1s grande; sembrando m\u00e1s que cosechando; uniendo palabra y gestos prof\u00e9ticos; y fomentando la fraternidad sacerdotal, porque nadie da lo que no tiene. Todo lo anterior, sin olvidar que la sinodalidad debe hacernos creativos para llegar a los alejados y ausentes de nuestras comunidades y para fortalecer los lazos con nuestros misioneros, laicos-consagrados-presb\u00edteros, repartidos por los cinco continentes.<\/p>\n<p>Pero la sinodalidad se teje tambi\u00e9n desde la pr\u00e1ctica de las obras de misericordia, vividas en nuestro presbiterio. Es el segundo punto de la homil\u00eda de hoy. Nos urge a ello el a\u00f1o de la misericordia.<\/p>\n<p>Siendo breve, pero apuntando a lo esencial, me atrevo a manifestar: as\u00ed, entre nosotros, con caridad, con sentido del humor y con humildad, tenemos que recordarnos lo esencial, cuando perdemos el norte de nuestro ser y de nuestra misi\u00f3n y hasta tenemos que poner en pr\u00e1ctica la correcci\u00f3n fraterna y saber darnos buenos consejos. Tenemos que saber perdonarnos de coraz\u00f3n, por las ofensas reales y por las que anidan en lo oculto de nuestro coraz\u00f3n. Tenemos que saber consolarnos y animarnos en tiempos de tristeza, desilusi\u00f3n y desesperanza. Tenemos que sufrir con paciencia los reveses de nuestro ministerio y a quienes nos puedan molestar. Tenemos que mejorar en la cantidad (tiempos) y calidad de nuestra oraci\u00f3n personal y lit\u00fargica, haciendo realidad la oraci\u00f3n apost\u00f3lica o de intercesi\u00f3n. Tenemos que estar atentos a las necesidades f\u00edsicas y materiales, y de salud, de nuestros hermanos presb\u00edteros y ser muy generosos. Tenemos que saber acogernos, y trabajar juntos, en la unidad parroquial arciprestal, rural o semi-urbana. Cuidaremos con esmero de nuestros hermanos sacerdotes mayores y enfermos. Visitaremos a los que se \u201csienten encarcelados\u201d por motivos de falta de salud o de movilidad, tanto en sus domicilios como en las residencias. Y, tendremos que reza por nuestros hermanos difuntos. Llega un momento que, de los sacerdotes, casi nadie se acuerda, aunque nosotros, como tuve oportunidad de recordar en el funeral de D. Floro, ni siquiera con la muerte descansamos: seguimos amando a quienes amamos mientras peregrin\u00e1bamos y seguimos siendo intercesores. \u00a1C\u00f3mo cambiar\u00eda nuestro presbiterio si practic\u00e1semos de verdad, entre nosotros, las obras de misericordia!<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s. No olvido que la sinodalidad y la comuni\u00f3n, as\u00ed como el ejercicio de las obras de msiericordia, son frutos del Esp\u00edritu Santo. A este mismo Esp\u00edritu pido hoy por nuestros sacerdotes m\u00e1s enfermos y por los hermanos difuntos que en a\u00f1os anteriores han concelebrado con nosotros.<\/p>\n<p>Como pastor de este presbiterio tan querido os pido que os alegr\u00e9is por los pasos dados por nuestros seminaristas mayores, Jos\u00e9 Efr\u00e1in y Miguel Angel, en orden al ministerio ordenado. Seguiremos orando por ellos.<\/p>\n<p>Gracias a todos, hermanos, por vuestra entrega generosa y por vuestra fidelidad; os pido perd\u00f3n sincero por mis muchas deficiencias y pecados y, a todos los presentes, incluido el Pueblo de Dios, reitero mi deseo de que os sig\u00e1is aprovechando, sanamante, de las gracias que en este a\u00f1o Jubilar de la Misericordia la Iglesia nos concede. \u00a1Participad en los actos jubilares! Hoy, para nosotros sacerdotes, esta Eucarist\u00eda lo est\u00e1 siendo de forma especial.<\/p>\n<p>Damos gracias al Buen Pastor, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y pedimos la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, Madre de Misericordia, y de tantas y tantos santos de la Misericordia divina. \u00a1Feliz semana santa! \u00a1Feliz experiencia de muerte y resurrecci\u00f3n en Cristo! Llevad mi bendici\u00f3n a todas las comunidades diocesanas.<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u00abTenemos que saber consolarnos y animarnos en tiempos de tristeza, desilusi\u00f3n y desesperanza\u00bb Querido hermano obispo, D. 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