{"id":4276,"date":"2016-02-02T18:22:05","date_gmt":"2016-02-02T18:22:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=4276"},"modified":"2016-02-02T18:22:05","modified_gmt":"2016-02-02T18:22:05","slug":"en-el-jubileo-de-la-vida-consagrada-y-profesion-solemne-de-sor-sara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/en-el-jubileo-de-la-vida-consagrada-y-profesion-solemne-de-sor-sara\/","title":{"rendered":"En el Jubileo de la Vida Consagrada y profesi\u00f3n solemne de sor Sara"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #3366ff; font-size: 14pt;\"><strong><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?attachment_id=4277\" rel=\"attachment wp-att-4277\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4277\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/DSC_0580-300x200.jpg\" alt=\"DSC_0580\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/DSC_0580-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/DSC_0580-800x533.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Ra\u00fal Berzosa: \u00abEl consagrado busca, ante todo y sobre todo, amar a Cristo, y hacerlo amar\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Queridos hermanos sacerdotes, especialmente D. Angel, Delegado de la Vida Consagrada; querida comunidad de clarisas y querida hermana sor Sara; queridas consagradas de toda la Di\u00f3cesis; queridos todos:<\/p>\n<p>Estamos celebrando la Eucarist\u00eda y, en ella, la profesi\u00f3n solemne de Sor Sara y el Jubileo de la Vida Consagrada en el A\u00f1o de la Misericordia. No deseo alargarme con muchas palabras porque los signos lit\u00fargicos hablan por s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Hoy, de Jesucristo, emerge una dimensi\u00f3n: la de ser Luz de los pueblos, cuando estamos celebrando precisamente los 50 a\u00f1os del Concilio Vaticano II, y recordamos que la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia, comenzaba as\u00ed: <em>\u201cLumen Gentium<\/em>\u201d. <em>\u201cLuz de las naciones\u201d<\/em> no se refiere a la Iglesia, como a veces se ha dado a entender, sino a Cristo mismo. Como hemos escuchado en el Evangelio de hoy, es el t\u00edtulo con el cual el anciano Sime\u00f3n salud\u00f3 al ni\u00f1o Mes\u00edas: <em>\u201cLuz para los gentiles y gloria de tu pueblo Israel\u201d<\/em> (Lc 2, 32). Y es la clave para vivir una sana espiritualidad de la vida de especial consagraci\u00f3n. En ella, <em>\u201cno se acepta a Cristo por amor a la Iglesia, sino que se acepta a la Iglesia por amor a Cristo\u201d. <\/em>Incluso una Iglesia desfigurada por el pecado de sus hijos e hijas. La <em>\u201cIglesia es cuerpo y esposa de Cristo a la que \u2018ha amado&#8230; y por la que se ha entregado a s\u00ed mismo, para santificarla (Ef 5,26)\u2026. Jesucristo incesantemente la \u201cnutre y cura\u201d (Ef 5,29)\u201d (LG, 6).<\/em><\/p>\n<p>Los Padres de la Iglesia hablan tambi\u00e9n, y como aspecto complementario, de <em>\u201cEcclesia vel anima\u201d ( <\/em>la Iglesia o tambi\u00e9n el alma), as\u00ed Or\u00edgenes o S. Ambrosio). De san Ambrosio es la afirmaci\u00f3n: <em>\u201cLa Iglesia es bella en las almas\u201d<\/em><em>. <\/em>Y, a\u00f1ado, sobre todo en las almas de especial consagraci\u00f3n.\u00a0<!--more--><\/p>\n<p>Porque <em>s<\/em>i la Iglesia es el cuerpo m\u00edstico de Cristo, el consagrado es un <em>\u201cser eclesial\u201d<\/em>, en cuanto <em>\u201clo relevante en \u00e9l no es tanto el lugar que ocupa en la Iglesia, sino el lugar que Cristo ocupa en su coraz\u00f3n\u201d. <\/em><\/p>\n<p>En el consagrado, dos existencias, la suya y la de Cristo, se vuelven una sola, <em>\u201csin confusi\u00f3n y sin divisi\u00f3n\u201d. <\/em> De dos \u201cyos\u201d resulta uno solo: no el peque\u00f1o yo de \u201ccriatura\u201d, sino el de Cristo, pudiendo decir con Pablo: <em>\u201cNo soy ya quien vive; es Cristo que vive en m\u00ed\u201d. (<\/em>Gal 2,20).<\/p>\n<p>Por eso el consagrado, como esta tarde har\u00e1 sor Sara, puede exclamar con total propiedad: <em>\u201c\u00a1Jes\u00fas es mi Se\u00f1or!\u201d,<\/em> como lo pronunciaban Pablo y los primeros cristianos, comprometiendo con ello toda su vida.<\/p>\n<p>Para el consagrado, Jes\u00fas no es un personaje m\u00e1s en su vida, sino la persona m\u00e1s importante de su existencia; no alguien del que se habla, sino alguien a quien y con quien se habla; no es solamente una memoria sino una presencia resucitada y viva. No puede tomar ninguna decisi\u00f3n importante en su vida, sin antes haberla sometido a Cristo.<\/p>\n<p>El consagrado busca, ante todo y sobre todo, amar a Cristo, y hacerlo amar. La fecundidad de la vida consagrada depende de su amor por Cristo. El m\u00e1s bello servicio que un consagrado puede hacer a la Iglesia es el de amar de vedad a Jes\u00fas y crecer en intimidad con \u00e9l. Es la llamada a la santidad de vida. Recordamos que todos, como afirm\u00f3 tambi\u00e9n el Vaticano II, estamos llamados a la santidad.<\/p>\n<p>A veces, en ciertas familias religiosas, se ha puesto m\u00e1s empe\u00f1o en \u201chacer santos\u201d que en \u201chacerse santos\u201d; m\u00e1s esfuerzo por elevar a los altares a los propios fundadores o hermanos, que imitar sus ejemplos de vida. En el Nuevo Testamento, los bautizados son <em>\u201csantos por vocaci\u00f3n\u201d<\/em> y est\u00e1n <em>\u201cllamados a ser santos\u201d (<\/em>Cf. Rom 1, 7 e 1 Cor 1, 2). Los creyentes son <em>\u201celegidos para ser santos e inmaculados en su presencia por el amor\u201d<\/em> (Ef 1, 4).<\/p>\n<p>Para la Sagrada Escritura, el hombre no es principalmente, como para la filosof\u00eda griega, lo que est\u00e1 \u201ccondenado\u201d a ser desde su nacimiento (la <em>physis<\/em>), sino lo que est\u00e1 llamado a \u201cconvertirse\u201d, con el ejercicio de su libertad, en obediencia a Dios. El hombre no es tanto <em>naturaleza,<\/em> ni siquiera \u201ccultura\u201d como se dir\u00e1 siglos m\u00e1s tarde, sino<em> vocaci\u00f3n, llamada amorosa de Dios. <\/em>Por eso, lo contrario de santo no es pecador, \u00a1sino fracasado! Ten\u00eda raz\u00f3n la Madre Teresa cuando un periodista le pregunt\u00f3 qu\u00e9 se sent\u00eda al ser aclamada santa por todo el mundo y ella respondi\u00f3: <em>\u201cLa santidad no es un lujo, es una necesidad\u201d. <\/em><\/p>\n<p>A pesar de toda la belleza expresada anteriormente, el consagrado es consciente de que nuestro caminar hacia la santidad se parece al camino del pueblo elegido en el desierto: un camino hecho de continuas paradas y comienzos de nuevo. De vez en cuando el pueblo se paraba y montaba las tiendas; o porque estaba cansado, o porque hab\u00eda encontrado agua y comida, o simplemente porque estaba cansado de caminar siempre. Y, de repente, llegaba la orden del Se\u00f1or a Mois\u00e9s de levantar las tiendas y retomar el camino: <em>\u201cLev\u00e1ntate, sal de aqu\u00ed, t\u00fa y tu pueblo, hacia la tierra prometida\u201d <\/em>(Es 33:1; 17:1).<\/p>\n<p>En la vida de la Iglesia, estas invitaciones a retomar el camino. Los consagrados \u2013 y todos los dem\u00e1s fieles- las escuchan, sobre todo, en ocasiones particulares de gracia y kair\u00f3s, como es el Jubileo de la Misericordia divina. Surgen las grandes preguntas: <em>\u201c\u00bfQui\u00e9n soy? \u2026 \u00bfQu\u00e9 quiero? \u2026 \u00bfQu\u00e9 estoy haciendo con mi vida?\u201d\u2026 S<\/em>an Bernardo, modelo de consagrados, tuvo una vida muy agitada y, de vez en cuando se paraba y se preguntaba: \u201c<em>Bernardo, \u00bfa qu\u00e9 has venido?\u201d<\/em> (<em>Bernarde, ad quid venisti<\/em>?)\u2026 <em>\u201c\u00bfPara qu\u00e9 has dejado el mundo y has entrado en el monasterio?&#8230; \u00bfPara qu\u00e9 te has consagrado?\u201d\u2026<\/em><\/p>\n<p>San Agust\u00edn, nos invitaba a despertar en nosotros un deseo de santidad: <em>\u201cToda la vida del buen cristiano consiste en un santo deseo de santidad\u201d. <\/em>En este d\u00eda La pregunta es inevitable para todos los consagrados y, especialmente, para ti, querida Sor Sara: <em>\u201c\u00bfSigo teniendo hambre y sed de santidad, o me estoy resignando a la mediocridad de vida?\u201d\u2026<\/em><\/p>\n<p>Gracias, hermana Sara por tu ejemplo. Felicidades a tu comunidad por el acompa\u00f1amiento realizado, con amor-dedicaci\u00f3n y paciencia, hasta el d\u00eda de hoy. Que el Se\u00f1or les page lo que ni sabemos ni podemos hacer.<\/p>\n<p>Gracias a tu familia de sangre, aunque est\u00e9n lejos, por el don que hacen a esta Iglesia de Ciudad Rodrigo.<\/p>\n<p>Gracias a todos las consagradas, de las diversas \u00f3rdenes e institutos, por el ejemplo y entrega de vuestra vida.<\/p>\n<p>Gracias a los hermanos sacerdotes, y fieles todos, por el amor, por la ayuda y el acompa\u00f1amiento a las consagradas.<\/p>\n<p>Que Mar\u00eda, Madre Buena de los consagrados, y tantas y tantos santos religiosos, nos sigan bendiciiendo en este peregrinar hacia la Jerusal\u00e9n celestial. Am\u00e9n<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u00abEl consagrado busca, ante todo y sobre todo, amar a Cristo, y hacerlo amar\u00bb Queridos hermanos sacerdotes, especialmente D. 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