{"id":4158,"date":"2015-12-13T17:19:44","date_gmt":"2015-12-13T17:19:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=4158"},"modified":"2015-12-13T17:26:24","modified_gmt":"2015-12-13T17:26:24","slug":"ano-jubilar-de-la-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/ano-jubilar-de-la-misericordia\/","title":{"rendered":"A\u00f1o Jubilar de la Misericordia"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #3366ff; font-size: 14pt;\"><strong><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?attachment_id=4159\" rel=\"attachment wp-att-4159\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-4159\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0061-800x533.jpg\" alt=\"DSC_0061\" width=\"467\" height=\"311\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0061-800x533.jpg 800w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0061-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 467px) 100vw, 467px\" \/><\/a>Ra\u00fal Berzosa: \u00bb\u00a0M\u00e1s all\u00e1 de cansancios, de tristezas, de lamentos o mediocridades, estamos llamados, cuando se celebra un A\u00f1o Santo Jubilar, a renovarnos profundamente todos los hijos de la Iglesia en nuestro deseo de \u201csantidad\u201d<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Muy querido hermano obispo, D. Jos\u00e9, queridos hermanos sacerdotes, queridas religiosas, queridos todos los presentes, y un recuerdo para nuestras hermanas, las monjas de clausura, y para nuestros misioneros, extendidos por los cinco continentes:<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Se atribuye a nuestro querido Papa Francisco, al inicio de su pontificado, esta frase: \u201c<em>Me he encontrado una Iglesia (y, se puede a\u00f1adir, una sociedad) como un hospital de campa\u00f1a: llena de heridos\u201d. <\/em>Y, tomando pie en estas palabras, todo lo que estamos celebrando hoy, se puede resumir tambi\u00e9n con lo escrito por el Papa Francisco: <em>\u201cTenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegr\u00eda, de serenidad y de paz. Es condici\u00f3n para nuestra salvaci\u00f3n. Es la palabra que revela el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad. Es el acto \u00faltimo y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Es la ley fundamental que habita en el coraz\u00f3n de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. La Misericordia en resumen es la v\u00eda que une Dios y el hombre, porque abre el coraz\u00f3n a la esperanza de ser amados para siempre a pesar del l\u00edmite de nuestros pecados\u201d.<\/em> Por todo ello, hay momentos en la historia de la Iglesia en los que necesitamos volver a recordar, de un modo m\u00e1s intenso, qui\u00e9nes somos y qu\u00e9 misi\u00f3n tenemos; y, as\u00ed, volver a fijar la mirada en el Dios del Amor y de la Misericordia entra\u00f1ables para ser signo de ese mismo Amor y Misericordia. Y no s\u00f3lo con palabras o con gestos de rutina. M\u00e1s all\u00e1 de cansancios, de tristezas, de lamentos o mediocridades, estamos llamados, cuando se celebra un A\u00f1o Santo Jubilar, a renovarnos profundamente todos los hijos de la Iglesia en nuestro deseo de \u201csantidad\u201d, y a renovar nuestro compromiso de anuncio gozoso del Reino con los hombres y mujeres de hoy, hijos de Dios y nuestros hermanos.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 precioso simbolismo estamos celebrando!: primero, una procesi\u00f3n en camino hacia el Padre de la Misericordia, como si fu\u00e9semos los hijos menores de la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, que deseamos volver a casa; en segundo lugar, la apertura de la puerta catedralicia del perd\u00f3n y de la misericordia para entrar en el templo, que es verdadera casa de misericordia; en un tercer momento, la renovaci\u00f3n de la memoria viva de nuestro bautismo, con el que unidos a Jesucristo, Dios se mostr\u00f3 misericordioso para siempre con nosotros; y, finalmente, la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, memoria, fuente y eficacia de la misericordia de Dios Padre, en Jesucristo, por el Esp\u00edritu.<!--more--><\/p>\n<p>Por eso, con el Salmo de hoy, inspirado en el profeta Isa\u00edas, hemos podido exclamar: \u201c<em>Gritad jubilosos qu\u00e9 grande es en Ti el Santo de Israel.<\/em> La segunda Carta a los Filipenses nos ha recodado \u201c<em>que el Se\u00f1or est\u00e1 cerca\u201d.<\/em> M\u00e1s a\u00fan: como expresaba la primera lectura del profeta Sofon\u00edas, <em>\u201cEl Se\u00f1or se alegra con j\u00fabilo aqu\u00ed y ahora en nosotros y con nosotros\u201d<\/em>, porque le hemos dejado ser nuestro Dios. Por todo ello, la pregunta de los disc\u00edpulos de Juan, en el Evangelio, es tambi\u00e9n la nuestra:<em> \u00bfQu\u00e9 hacemos nosotros?\u201d\u2026<\/em> La respuesta es clara: d\u00e9jate amar por Dios para que \u00c9l cambie la vida; de esta manera, <em>\u201cdejar\u00e1s \u2013 dejaremos \u2013 a Dios ser Dios en nosotros y en todo cuanto nos rodea\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Toda la teolog\u00eda profunda de la misericordia, se puede resumir en estas claves: El Dios de la revelaci\u00f3n B\u00edblica es Padre rico en misericordia; su Hijo, Jes\u00fas, es la misericordia de Dios hecha carne; el Esp\u00edritu Santo nos ayuda a vivir las obras de misericordia; la Iglesia es la comunidad de la misericordia que nos regala el Sacramento del Perd\u00f3n y de la misericordia; y Mar\u00eda, es la madre de la Misericordia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estas claves teol\u00f3gicas, tal vez, alguien se pregunte hoy qu\u00e9 motivos ha encontrado el Papa Francisco para convocar este A\u00f1o de la Misericordia. Respondo como si fuera una moneda con dos caras: existe un motivo objetivo y otro m\u00e1s personal o subjetivo. En cuanto al motivo objetivo, recordemos que estamos celebrando el 50 aniversario del Concilio Vaticano II. Dicho Concilio tiene mucho que ver con el tema de la misericordia. En el discurso de apertura, el 11 de octubre de 1962, san Juan XXIII se\u00f1al\u00f3 la misericordia como la novedad y el estilo del concilio: <em>\u201cSiempre la Iglesia \u2013escrib\u00eda\u2013 se opuso a los errores. Frecuentemente los conden\u00f3 con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia m\u00e1s que la de la severidad\u201d<\/em>. Esta perspectiva la ratific\u00f3 Pablo VI, cuando en el discurso final del Vaticano II (el 7-12-65) puso el ejemplo del buen samaritano (Lc 10,25) como el <em>\u201cmodelo de espiritualidad del Concilio\u201d:<\/em> la pregunta, <em>\u201c\u00bfqui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u201d,<\/em> no es \u201cdeductiva sino inductiva\u201d, ya que parte de la situaci\u00f3n humana concreta, de la persona que est\u00e1 a tu lado. Medio siglo despu\u00e9s, el Jubileo de la misericordia celebra la fidelidad de la Iglesia a aquella promesa. Pero, adem\u00e1s, existe un motivo subjetivo en el Papa Francisco: desde el inicio de su magisterio, la palabra \u201cmisericordia\u201d lo llena todo. El Papa nos ha redescubierto que el centro del mensaje evang\u00e9lico es la misericordia. Ya, ordenado obispo, como Beda el Venerable (en el S. VII), elige el lema: <em>\u201cMiserando atque eligendo\u201d (\u201cMe mir\u00f3 con misericordia y me eligi\u00f3\u201d).<\/em> Y, una y otra vez grita: <em>\u201cLa misericordia de Dios es infinita; Dios nunca se cansa de ser misericordioso. Nunca da por perdida a ninguna persona (EG, 3).<\/em> Est\u00e1 convencido de que un poco de misericordia puede cambiar el mundo. El Se\u00f1or, en su misericordia paciente, no deja <em>\u201ca nadie en la cuneta\u201d.<\/em> El Se\u00f1or siempre Justifica al pecador; no al pecado.<\/p>\n<p>Naturalmente, la misericordia no es \u201cun invento del Papa\u201d. En el Antiguo Testamento ya se habla de misericordia: <em>\u201cYahv\u00e9 es compasivo y misericordioso\u201d<\/em> (Ex 34,6). Tambi\u00e9n en los Profetas y salmos: <em>\u201cEl Se\u00f1or es clemente, paciente y misericordioso\u201d <\/em>(Salmo 103, 8; 111, 4); <em>\u201cYo soy Dios misericordioso, y no hombre\u201d<\/em> (Os 11,8); <em>\u201cMisericordia quiero y no sacrificios\u201d<\/em> (Os 6,6). En el Nuevo Testamento, el mismo Jes\u00fas proclama una bienaventuranza: <em>\u201cDichosos los misericordiosos\u201d <\/em>(Mt 5,7). Ah\u00ed est\u00e1n las conocidas par\u00e1bolas de la misericordia de San Lucas: el hijo prodigo-padre misericordioso (Lc 15); o el buen samaritano (Lc 10). Pero, sobre todo, se nos recuerda que seremos examinados por las obras de misericordia (Mt 25) y que siempre \u201c<em>Dios es rico en misericordia\u201d<\/em> (Ef 2,4).<\/p>\n<p>El Papa Francisco es consciente de que siempre, en la tradici\u00f3n cristiana, ha existido una lucha entre \u201cel Dios justo y el Dios misericordioso\u201d. Santo Tom\u00e1s de Aquino escribi\u00f3 magistralmente que la misericordia es la fidelidad de Dios a s\u00ed mismo, y expresi\u00f3n de su absoluta soberan\u00eda de amor (S. Th, 1, q.21, a.3; q.23, a 3). La misericordia es el lado de la esencia divina del amor volcado \u201cad extra\u201d, hacia nosotros.<\/p>\n<p>El Papa Francisco se sit\u00faa en la gran tradici\u00f3n de los santos de la misericordia: as\u00ed, Santa Catalina de Siena, Faustina Kowalska, Teresa de Liseiux\u2026 Y, tambi\u00e9n, en la gran tradici\u00f3n de los Papas de la misericordia. Recordamos los \u00faltimos: San Juan XXIII, quien afirm\u00f3:<em>\u201cla misericordia es el m\u00e1s bello de los atributos divinos\u201d\u2026<\/em>San Juan Pablo II, quien escribi\u00f3 la Enc\u00edclica <em>\u201cDives in misericordia\u201d<\/em>, en 1980, y decret\u00f3 la \u201cFiesta de la Misericordia\u201d, el segundo domingo de Pascua. Y Benedicto XVI, que profundiz\u00f3 en el tema de la misericordia en su Enc\u00edclica <em>\u201cDeus Caritas est\u201d, <\/em>en el a\u00f1o 2005.<\/p>\n<p>El Papa Francisco, que es tan pr\u00e1ctico, contempla la misericordia como un verdadero \u201cprograma de vida cotidiano\u201d, que se traduce en las obras de misericordia espirituales y materiales. Las obras de misericordia nos descubren c\u00f3mo era Jes\u00fas, cu\u00e1l es la novedad y la alegr\u00eda del Evangelio (la Buena Nueva) y, sobre todo, de qu\u00e9 nos van a examinar al final de nuestras vidas (Mt 25). Ser\u00e1 un examen sin sorpresas: <em>\u201cLo que hicisteis con estos, mis hermanos, lo hicisteis conmigo\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Quisiera lanzar dos advertencias: la primera, el no tener miedo a la misericordia ni a ser misericordiosos. Pero no confundir la misericordia con \u201cel todo vale\u201d, o con una pastoral y un cristianismo a precio de saldo y de rebajas; un cristianismo mediocre. En segundo lugar, os recuerdo que la misericordia, y el ser misericordiosos, comportan \u201csufrimiento, cruz y malentendidos\u201d: a los fariseos, la misericordia de Jes\u00fas los \u201csacaba de quicio\u201d y por eso deciden matarlo (Mt 12, 1-14). Los buenos y misericordiosos siempre ser\u00e1n perseguidos, porque molestan, ya que son \u201cespejo\u201d de lo que es Dios y de lo mucho que nos falta por ser as\u00ed.<\/p>\n<p>La misericordia revela qui\u00e9n es nuestro Dios y c\u00f3mo tiene que ser toda nuestra actividad pastoral:<em> \u201ctenemos que ser misericordiosos como nuestro Padre Dios es misericordioso\u201d<\/em> (Lc 6,36). En resumen, la misericordia nos \u201caguijonea\u201d y motiva a un triple nivel: personal, eclesial y social: <em>Personalmente,<\/em> porque quiere que abramos nuestra cabeza, nuestro coraz\u00f3n y nuestras manos hacia los m\u00e1s pobres y necesitados. <em>Eclesialmente,<\/em> porque nos hace redescubrir una Iglesia como instrumento y sacramento de amor y de misericordia divinas. Una Iglesia pobre y para los pobres, donde Mar\u00eda, la Virgen, es el modelo y madre de Misericordia. <em>Socialmente,<\/em> porque nos obliga a compromisos \u00e9ticos: el estar al lado de los pobres, para luchar y denunciar la pobreza y las causas de la pobreza, y a defender \u201cla cultura de la misericordia\u201d, que conlleva, incluso, la \u201cecolog\u00eda integral\u201d, de la que nos viene hablando el Papa Francisco: la defensa del medio ambiente y de los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>No me alargo m\u00e1s. Durante los pr\u00f3ximos meses, especialmente en el tiempo de la Cuaresma, D. Jos\u00e9 Manuel y D. Vidal, coordinadores de este a\u00f1o jubilar, nos ir\u00e1n se\u00f1alando los mojones o momentos fuertes que viviremos. Hemos elaborado un calendario-2016, con el compromiso de vivir una obra de misericordia cada mes. Y, os regalaremos, en esta Eucarist\u00eda, la oraci\u00f3n del A\u00f1o Jubilar. Rezadla.<\/p>\n<p>Por mi parte, tan s\u00f3lo una invitaci\u00f3n final: <em>\u201c\u00a1Dejaos, de verdad, reconciliar por el Dios de la Misericordia para poder ser y vivir la misericordia!\u201d<\/em>. Acercaros al Sacramento de la Penitencia y de la Reconciliaci\u00f3n y ganad las Indulgencias que nos regala nuestra Madre Iglesia. A Dios no le asusta ning\u00fan pecado, por grande que sea, sino la tonter\u00eda o imbecilidad de no dejarnos perdonar por \u00c9l.<\/p>\n<p>Que Santa Mar\u00eda, madre de la Misericordia, y nuestros hermanos mayores los santos, nos acompa\u00f1en en este a\u00f1o santo y fecundo del Jubileo de la Misericordia: a\u00f1o que complementa, y no anula ni oculta, el objetivo de nuestro Plan Diocesano de Pastoral: el Anuncio. \u00a1No hay mejor anuncio del Evangelio que experimentar a Dios como Misericordia y vivir las obras de Misericordia!<\/p>\n<p>Gracias a todos por vuestra participaci\u00f3n en esta Eucarist\u00eda, y por vuestro compromiso durante todo este A\u00f1o Santo.<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?attachment_id=4160\" rel=\"attachment wp-att-4160\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4160\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0068-300x200.jpg\" alt=\"DSC_0068\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0068-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0068-800x533.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?attachment_id=4161\" rel=\"attachment wp-att-4161\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4161\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0058-300x200.jpg\" alt=\"DSC_0058\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0058-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0058-800x533.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?attachment_id=4165\" rel=\"attachment wp-att-4165\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4165\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0048-300x200.jpg\" alt=\"DSC_0048\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0048-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0048-800x533.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?attachment_id=4166\" rel=\"attachment wp-att-4166\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4166\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0045-300x200.jpg\" alt=\"DSC_0045\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0045-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/DSC_0045-800x533.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u00bb\u00a0M\u00e1s all\u00e1 de cansancios, de tristezas, de lamentos o mediocridades, estamos llamados, cuando se celebra un A\u00f1o Santo Jubilar, a renovarnos profundamente todos los hijos de la Iglesia en nuestro deseo de \u201csantidad\u201d Muy querido hermano obispo, D. 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