{"id":2992,"date":"2015-01-20T13:54:07","date_gmt":"2015-01-20T13:54:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=2992"},"modified":"2015-01-20T13:55:05","modified_gmt":"2015-01-20T13:55:05","slug":"festividad-de-san-sebastian","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/festividad-de-san-sebastian\/","title":{"rendered":"Festividad de San Sebasti\u00e1n"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_2994\" aria-describedby=\"caption-attachment-2994\" style=\"width: 326px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?attachment_id=2994\" rel=\"attachment wp-att-2994\"><img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-2994  \" alt=\"Los mayordomos de San Sebasti\u00e1n a la salida de la Catedral\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/DSC_0735-800x533.jpg\" width=\"336\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/DSC_0735-800x533.jpg 800w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/DSC_0735-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 336px) 100vw, 336px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2994\" class=\"wp-caption-text\">Los mayordomos de San Sebasti\u00e1n a la salida de la Catedral<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"color: #3366ff; font-size: 18px;\"><strong>Ra\u00fal Berzosa: \u00abPido por vosotros, cofrades y Mayordomos, para que sig\u00e1is manteniendo esta tradici\u00f3n, con el mismo entusiasmo y generosidad con las que ven\u00eds haci\u00e9ndolo a\u00f1o tras a\u00f1o\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Queridos hermanos sacerdotes, queridas autoridades, queridos Mayordomos, queridos cofrades, queridos todos:<\/p>\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s, nos re\u00fane la celebraci\u00f3n en este templo catedralicio, de la memoria de San Sebasti\u00e1n. Y, un a\u00f1o m\u00e1s, como viene siendo tradicional, quien os habla, quiere iluminar desde la fe el momento social \u00a0y eclesial que estamos viviendo. No lo har\u00e9 con mis palabras. Resumir\u00e9 y acomodar\u00e9 el notable discurso que el Papa Francisco pronunci\u00f3 en Estrasburgo, el 25 de noviembre del 2014. Podemos calificarle de \u201cprogram\u00e1tico\u201d, no s\u00f3lo para Europa, sino para el momento hist\u00f3rico que estamos viviendo en este pueblo y en esta tierra mirobrigense.<\/p>\n<p>El Papa comenz\u00f3 destacando que, hoy, Europa, y podemos a\u00f1adir nuestra querida Di\u00f3cesis, se muestran envejecidas y m\u00e1s empobrecidas. Por eso el Papa desea enviar un mensaje de esperanza y de aliento. Un mensaje de esperanza basado en la confianza de que las dificultades puedan convertirse en oportunidades para vencer todos los miedos. Y un mensaje de aliento para volver a las firmes convicciones de los <strong>padres fundadores de la Uni\u00f3n Europea<\/strong><b>, <\/b>que deseaban un futuro cimentado en la capacidad de trabajar juntos, superar las divisiones, y as\u00ed favorecer la paz y la comuni\u00f3n entre todos los pueblos. En el centro de este ambicioso proyecto pol\u00edtico se encontraba la confianza en el hombre, no s\u00f3lo como ciudadano o como sujeto econ\u00f3mico, sino como \u201cpersona\u201d dotada de una <em>dignidad trascendente<\/em>, \u00fanica e irrepetible.<\/p>\n<p>Insisti\u00f3 el Papa Francisco en mirar a cada ciudadano no s\u00f3lo como alguien aislado, sino como un <em>ser relacional<\/em>. Una de las enfermedades m\u00e1s extendidas hoy en Europa, y a\u00f1adimos en nuestra tierra charra, es la <em>soledad<\/em>.<\/p>\n<p>Se ve particularmente en los ancianos, a menudo abandonados, as\u00ed como tambi\u00e9n en los j\u00f3venes sin puntos de referencia ni oportunidades para el futuro; se ve igualmente en los numerosos pobres que pueblan nuestras ciudades, y en los ojos perdidos de los inmigrantes que han venido aqu\u00ed en busca de un futuro mejor.<!--more--><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se puede constatar que, en el curso de los \u00faltimos a\u00f1os, ha ido creciendo en Europa la desconfianza de los ciudadanos en relaci\u00f3n a las instituciones, consideradas distantes y lejanas de la sensibilidad del pueblo, e incluso da\u00f1inas.<\/p>\n<p>Se percibe una impresi\u00f3n general de cansancio; de una Europa anciana que ya no es f\u00e9rtil ni vivaz. A todo lo anterior se unen algunos estilos de vida ego\u00edstas y, a menudo, indiferentes para con los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Se constata igualmente el predominio de las cuestiones t\u00e9cnicas y econ\u00f3micas en el centro del debate pol\u00edtico, en detrimento de una orientaci\u00f3n humanista y social aut\u00e9nticas. El ser humano corre el riesgo de ser reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como un simple bien de consumo; de modo que, lamentablemente, cuando la vida ya no sirve a dicho mecanismo se la descarta, como en el caso de los enfermos terminales, de los ancianos abandonados y sin atenciones, o de los ni\u00f1os asesinados antes de nacer. Es el resultado inevitable de la \u00ab<em>cultura del descarte<\/em>\u00bb y del \u00ab<em>consumismo exasperado<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Realiz\u00f3 el Papa una llamada a los pol\u00edticos europeos para una gran misi\u00f3n: la de preocuparse de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir unir fuerza y ternura, lucha y fecundidad. Cuidar de la fragilidad de las personas y de los pueblos significa proteger la memoria y la esperanza; significa hacerse cargo del presente en su situaci\u00f3n m\u00e1s marginal y angustiante, y ser capaces de dotarla de dignidad.<\/p>\n<p>Llegados a este punto, el papa se pregunt\u00f3: \u201c<em>\u00bfC\u00f3mo devolver la esperanza a las j\u00f3venes generaciones de europeos?\u201d\u2026 <\/em>&#8211; Para responder a esta pregunta, recurri\u00f3 a una imagen: a uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres frescos de Rafael que se encuentra en el Vaticano y que representa la <em>Escuela de Atenas. <\/em>En el centro est\u00e1n Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles. El primero con el dedo apunta hacia lo alto, hacia el mundo de las ideas, hacia el cielo; mientras que, el segundo, tiende la mano hacia delante, hacia el observador, hacia la tierra,\u00a0 hacia la realidad concreta. Es una imagen que describe bien a Europa en su historia, hecha de un permanente encuentro entre el cielo y la tierra, donde el cielo indica la apertura a lo trascendente, a Dios, que ha caracterizado desde siempre al hombre europeo, y la tierra representa su capacidad pr\u00e1ctica y concreta de afrontar las situaciones y los problemas. El futuro de Europa depende del redescubrimiento del nexo vital e inseparable entre estos dos elementos: cielo y tierra. Una Europa que no sea capaz de abrirse a la dimensi\u00f3n trascendente de la vida es una Europa que corre el riesgo de perder lentamente su propia alma y tambi\u00e9n su \u00abesp\u00edritu humanista\u00bb que tanto ama y defiende. Lo aplicamos, sin comentarios, a nuestro suelo.<\/p>\n<p>Record\u00f3 el Papa que el lema de la Uni\u00f3n Europea es <em>Unidad en la diversidad, <\/em>porque la unidad no significa uniformidad pol\u00edtica, econ\u00f3mica, cultural, o de pensamiento. Toda aut\u00e9ntica unidad vive de la riqueza de la diversidad que la compone; como una familia, que est\u00e1 tanto m\u00e1s unida cuanto cada uno de sus miembros puede ser m\u00e1s plenamente \u00e9l mismo sin temor. En esta misma din\u00e1mica de unidad-particularidad, se plantea la exigencia de mantener viva la democracia de los pueblos y de apostar por la familia, c\u00e9lula fundamental y elemento precioso de toda sociedad. La familia unida, f\u00e9rtil e indisoluble trae consigo los elementos fundamentales para dar esperanza al futuro. Sin esta solidez se acaba construyendo sobre arena, con graves consecuencias sociales. Y, junto a la familia, est\u00e1n las instituciones educativas: las escuelas y universidades.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n no puede limitarse a ofrecer un conjunto de conocimientos t\u00e9cnicos, sino que debe favorecer un proceso m\u00e1s complejo de crecimiento de la persona humana en su totalidad.<\/p>\n<p>El Papa Francisco record\u00f3 tres prioridades para Europa: la ecolog\u00eda, el trabajo, y la migraci\u00f3n. En cuanto a la ecolog\u00eda y a la defensa del ambiente, destac\u00f3 que la naturaleza est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n pero no somos los due\u00f1os. Somos custodios; no due\u00f1os. Por eso la debemos amar y respetar<i>. <\/i>En cuanto al trabajo, hay que favorecer las pol\u00edticas de empleo, y es necesario volver a dar dignidad al trabajo, garantizando tambi\u00e9n las condiciones adecuadas para el desarrollo de la familia. En la cuesti\u00f3n migratoria, denunci\u00f3 que no se puede tolerar que el mar Mediterr\u00e1neo se convierta en un gran cementerio. La ausencia de un apoyo rec\u00edproco dentro de la Uni\u00f3n Europea corre el riesgo de incentivar soluciones particularistas del problema, que no tienen en cuenta la dignidad humana de los inmigrantes, favoreciendo el trabajo esclavo y las continuas tensiones sociales. Europa debe adoptar pol\u00edticas correctas, valientes y concretas. Es necesario actuar sobre las causas y no solamente sobre los efectos.<\/p>\n<p><em>Finaliz\u00f3 el Papa Francisco exhortando <\/em>a trabajar para que Europa redescubra su \u201calma buena cristiana\u201d. La historia de Europa, en gran parte, debe ser todav\u00eda escrita. Es nuestro presente y tambi\u00e9n nuestro futuro. Es nuestra identidad. Ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire s\u00f3lo en torno a la econom\u00eda, sino a la sacralidad de la persona humana y de sus valores inalienables. Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada y replegada sobre s\u00ed misma, para suscitar y promover una Europa protagonista, transmisora de ciencia, arte, m\u00fasica, valores humanos y tambi\u00e9n de fe.<\/p>\n<p>La Europa que contempla el cielo y, al mismo tiempo, camina sobre la tierra segura y firme, como precioso punto de referencia para toda la humanidad.<\/p>\n<p>Estos deseos del Papa los hacemos nuestros, para nuestra tierra y para nuestro pueblo; se lo pedimos al Se\u00f1or, por intercesi\u00f3n de San Sebasti\u00e1n, s\u00edmbolo de fortaleza y de tenacidad ante las adversidades y, tambi\u00e9n, de protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y, al Santo, pido por vosotros, cofrades y Mayordomos, para que sig\u00e1is manteniendo esta tradici\u00f3n, con el mismo entusiasmo y generosidad con las que ven\u00eds haci\u00e9ndolo a\u00f1o tras a\u00f1o. Dios os pague lo que, humanamente, ni sabemos ni podemos hacer. Que as\u00ed sea.<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u00abPido por vosotros, cofrades y Mayordomos, para que sig\u00e1is manteniendo esta tradici\u00f3n, con el mismo entusiasmo y generosidad con las que ven\u00eds haci\u00e9ndolo a\u00f1o tras a\u00f1o\u00bb Queridos hermanos sacerdotes, queridas autoridades, queridos Mayordomos, queridos cofrades, queridos todos: Un a\u00f1o m\u00e1s, nos re\u00fane la celebraci\u00f3n en este templo catedralicio, de la memoria de San &#8230; <a title=\"Festividad de San Sebasti\u00e1n\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/festividad-de-san-sebastian\/\" aria-label=\"M\u00e1s en Festividad de San Sebasti\u00e1n\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[63],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2992"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2992"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2992\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2996,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2992\/revisions\/2996"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}