{"id":2919,"date":"2014-12-28T00:08:21","date_gmt":"2014-12-28T00:08:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=2919"},"modified":"2014-12-28T00:08:21","modified_gmt":"2014-12-28T00:08:21","slug":"convivencia-navidena-de-sacerdotes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/convivencia-navidena-de-sacerdotes\/","title":{"rendered":"Convivencia navide\u00f1a de sacerdotes"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #3366ff; font-size: 18px;\"><b>Ra\u00fal Berzosa: \u00ab\u00a1Que no nos roben esta santa y sana alegr\u00eda y ni la esperanza ni el Evangelio, como nos repite el Papa Francisco!\u00bb<\/b><\/span><b><\/b><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/DSC_0277.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-2920 alignleft\" alt=\"DSC_0277\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/DSC_0277-800x533.jpg\" width=\"336\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/DSC_0277-800x533.jpg 800w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/DSC_0277-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 336px) 100vw, 336px\" \/><\/a>Querido D. Jos\u00e9, muy queridos hermanos sacerdotes:<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda poder compartir con vosotros esta Jornada de convivencia sacerdotal en los d\u00edas alegres de la Octava de Navidad, en la fiesta del Ap\u00f3stol San Juan, el disc\u00edpulo amado de Jes\u00fas! La primera lectura, precisamente tomada del Ap\u00f3stol San Juan nos invitaba a anunciar, sin miedo y sin complejos, \u201clo que hemos visto y o\u00eddo\u201d. Curiosamente, el anuncio del que nos hablaba el evangelio, no era el de un Ni\u00f1o reci\u00e9n nacido sino el de Jesucristo resucitado. Nacimiento y resurrecci\u00f3n se complementan necesariamente en el \u00fanico misterio de Jesucristo. De cualquier forma, con el Salmo 96, hemos cantado que estamos \u201calegres\u201d. \u00a1Que no nos roben esta santa y sana alegr\u00eda y ni la esperanza ni el Evangelio, como nos repite el Papa Francisco!<\/p>\n<p>Dejando las lecturas del d\u00eda, y aplic\u00e1ndolo a nosotros, presb\u00edteros y como presbiterio, deseo recordaros lo que el Papa Francisco, el d\u00eda 22-12-2014, dijo a los dirigentes y miembros de los diversos dicasterios, consejos, oficinas, tribunales y comisiones que componen la Curia Romana. Pueden servirnos, como examen de conciencia para nuestro presbiterio diocesano. Los invit\u00f3 <i>\u00aba ser un cuerpo que intenta d\u00eda tras d\u00eda ser m\u00e1s vivo, m\u00e1s sano y armonioso, y m\u00e1s unido entre s\u00ed y con Cristo\u00bb<\/i>. Y para ello el Santo Padre, con franqueza paternal se\u00f1al\u00f3 algunas de las tentaciones que es necesario combatir porque estamos llamados a mejorar y crecer en comuni\u00f3n, santidad y sabidur\u00eda para realizar plenamente nuestra misi\u00f3n. Y sin embargo, como cada cuerpo, tambi\u00e9n estamos expuestos a enfermedades y debilidades. El Santo Padre mencion\u00f3 algunas de las m\u00e1s frecuentes. Son tentaciones que debilitan nuestra vocaci\u00f3n de servidores.<\/p>\n<p><strong>1 &#8211; La enfermedad de sentirse \u201cinmortal\u201d<\/strong>, o inmune o incluso indispensable, dejando de lado los controles necesarios y normales. Una Curia (o un presbiterio) que no es autocr\u00edtico, que no se actualiza, que no intenta mejorarse es un cuerpo enfermo&#8230; Es la enfermedad del rico insensato que pensaba vivir eternamente y tambi\u00e9n de aquellos que se convierten en amos y se\u00f1ores de lo suyo y se sienten superiores a todos y no al servicio de todos. Se \u201csirven de\u201d, en lugar de \u201cservir a\u201d\u2026<!--more--><\/p>\n<p><strong>2- La enfermedad de \u00abmartalismo\u00bb (Santa Marta)<\/strong>, de la excesiva \u201coperosidad\u201d (o activismo): es decir, de aquellos que est\u00e1n tan inmersos en el trabajo que dejan de lado, inevitablemente, \u00bbla mejor parte\u00bb: el \u00a0sentarse a los pies de Jes\u00fas. Por eso, Jes\u00fas invit\u00f3 a sus disc\u00edpulos a \u00abdescansar\u00bb, porque descuidar el necesario reposo conduce al estr\u00e9s y a la agitaci\u00f3n. El tiempo del reposo para aquellos que han completado su misi\u00f3n, es necesario, es debido y debe tomarse en serio: hay pasar un \u00abtiempo de calidad\u201d, en la oraci\u00f3n, con la familia o respetar las vacaciones como un tiempo para recargarse espiritual y f\u00edsicamente. Hay que aprender lo que ense\u00f1a el libro del Eclesiast\u00e9s que <i>\u201chay un tiempo para todo\u201d.<\/i><\/p>\n<p><strong>3- La enfermedad del endurecimiento mental y espiritual<\/strong>: Es la de los que, a lo largo del camino, pierden la serenidad interior, la vivacidad y la audacia y se esconden bajo los papeles o roles convirti\u00e9ndose en &#8216;m\u00e1quinas de trabajo&#8217; y no en \u00abhombres de Dios\u00bb&#8230; Es peligroso perder la sensibilidad humana necesaria para hacernos llorar con los que lloran y regocijarnos con los que gozan. Es la enfermedad de los que pierden \u201clos sentimientos de Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>4 &#8211; Planificar como \u201ccontadores o controladores\u201d: es<\/strong> La enfermedad de la planificaci\u00f3n excesiva y del funcionalismo. Se planifica todo minuciosamente y se cree que haciendolo as\u00ed, las cosas efectivamente progresan, convirti\u00e9ndose en un contador o contable&#8230;Se cae en esta enfermedad porque siempre es m\u00e1s f\u00e1cil y c\u00f3modo quedarse en la propia posici\u00f3n est\u00e1tica e inmutable. Pero la Iglesia se muestra fiel al Esp\u00edritu Santo en la medida en que no pretende regularlo ni domesticarlo todo &#8230; Cristo es la frescura, la fantas\u00eda, la innovaci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p><strong>5 &#8211; La no cooperaci\u00f3n.<\/strong> La enfermedad de la mala coordinaci\u00f3n: Sucede cuando los miembros pierden la comuni\u00f3n entre s\u00ed y el cuerpo pierde la funcionalidad armoniosa y la templanza, convirti\u00e9ndose en una orquesta que s\u00f3lo hace mucho ruido porque sus miembros no cooperan y no viven el esp\u00edritu de comuni\u00f3n y de equipo.<\/p>\n<p><strong>6 &#8211; La enfermedad de \u201cAlzheimer espiritual\u201d<\/strong>: Es decir, la de olvidar la &#8216;historia de la salvaci\u00f3n&#8217;, la historia personal con el Se\u00f1or, el &#8216;primer amor&#8217;. Es una disminuci\u00f3n progresiva de las facultades espirituales&#8230; Lo vemos en los que han perdido el recuerdo de su encuentro con el Se\u00f1or&#8230;en los que construyen muros alrededor de s\u00ed mismos y se convierten cada vez m\u00e1s en esclavos de las costumbres y de los \u00eddolos que han esculpido con sus propias manos\u00bb.<\/p>\n<p><strong>7 &#8211; La enfermedad de la rivalidad y de la vanagloria<\/strong>: Se da cuando la apariencia, los colores o las formas de las ropas y las insignias de honor se convierten en el principal objetivo de la vida&#8230; Es la enfermedad que nos lleva a ser hombres y mujeres falsos y a vivir una m\u00edstica falsa y superficial, y hasta un falso quietismo.<\/p>\n<p><strong>8 &#8211; La enfermedad de la esquizofrenia existencial:<\/strong> Es la enfermedad de los que viven una doble vida, fruto de la hipocres\u00eda, t\u00edpica de los mediocres, y del progresivo vac\u00edo espiritual que ni grados ni t\u00edtulos acad\u00e9micos pueden llenar. Se crean as\u00ed su propio mundo paralelo, donde dejan a un lado todo lo que ense\u00f1an con severidad a los dem\u00e1s y empiezan a vivir una vida oculta y, a menudo, disoluta.<\/p>\n<p><strong>9- La enfermedad de las habladur\u00edas<\/strong>, de la murmuraci\u00f3n, del cotilleo: Es una enfermedad grave que comienza con facilidad, tal vez s\u00f3lo para charlar, pero que se apodera de la persona convirti\u00e9ndola en sembradora de ciza\u00f1a (como Satan\u00e1s), y en muchos casos en asesino a sangre fr\u00eda de la fama de sus colegas y hermanos. Es la enfermedad de las personas cobardes que, por no tener valor de hablar a la cara, hablan s\u00f3lo a las espaldas. O la enfermedad de falta de caridad.<\/p>\n<p><strong>10- La enfermedad de divinizar a los jefes:<\/strong> Es la enfermedad de los que cortejan a los superiores, con la esperanza de conseguir su benevolencia. Son v\u00edctimas del arribismo y del oportunismo; honran a las personas y no a Dios. Viven pensando s\u00f3lo en lo que \u201ctienen que conseguir\u201d y no en lo que \u201ctienen que dar\u201d. Personas mezquinas, infelices e inspiradas s\u00f3lo por su ego\u00edsmo fatal.<\/p>\n<p><strong>11- La enfermedad de la indiferencia hacia los dem\u00e1s<\/strong>: Se produce cuando todo el mundo piensa s\u00f3lo en s\u00ed mismo y pierde la sinceridad y la calidez de las relaciones humanas. Cuando los m\u00e1s expertos no ponen sus conocimientos al servicio de los colegas con menos experiencia. Cuando, por celos, se siente alegr\u00eda al ver que otros caen en lugar de levantarlos y animarlos\u00bb.<\/p>\n<p><strong>12 -La enfermedad de la \u201ccara de funeral\u201d:<\/strong> la de las personas rudas y sombr\u00edas, que consideren que para ser serios hace falta pintarse la cara de melancol\u00eda, de severidad y tratar a los dem\u00e1s &#8211;especialmente a aquellos considerados inferiores&#8211; con rigidez, dureza y arrogancia. En realidad, la severidad teatral y el pesimismo est\u00e9ril son a menudo los s\u00edntomas del miedo y de la inseguridad en s\u00ed mismo.<strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>13 &#8211; La enfermedad de la acumulaci\u00f3n<\/strong>: se da cuando el ap\u00f3stol busca llenar un vac\u00edo existencial en su coraz\u00f3n, acumulando bienes materiales, no por necesidad, sino simplemente para sentirse seguro&#8230; La acumulaci\u00f3n solamente pesa y ralentiza el camino inexorablemente.<\/p>\n<p><strong>14 &#8211; La enfermedad de \u201clos c\u00edrculos cerrados\u201d<\/strong>: donde la pertenencia al grupo se vuelve m\u00e1s fuerte que la del Cuerpo y, en algunas situaciones, que la de a Cristo mismo. Tambi\u00e9n esta enfermedad comienza siempre con buenas intenciones, pero con el paso del tiempo esclaviza a los miembros convirti\u00e9ndose en \u00abun c\u00e1ncer\u00bb que amenaza la armon\u00eda del cuerpo y puede causar tanto da\u00f1o -esc\u00e1ndalos- especialmente a nuestros hermanos m\u00e1s peque\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>15 &#8211; La enfermedad de la ganancia mundana<\/strong>, del lucimiento: Cuando el ap\u00f3stol transforma su servicio en poder, y su poder en mercanc\u00eda para conseguir beneficios mundanos o m\u00e1s poderes. Es la enfermedad de la gente que busca insaciablemente multiplicar su poder y para ello son capaces de calumniar, difamar y desacreditar a los dem\u00e1s, incluso en peri\u00f3dicos y revistas. Naturalmente para lucirse y demostrarse m\u00e1s capaces que los otros.<\/p>\n<p>Estamos llamados &#8211; en este tiempo de Navidad y todo el tiempo de nuestro servicio y de nuestra existencia &#8211; a vivir seg\u00fan la verdad en el amor, intentando crecer en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado, mediante la colaboraci\u00f3n de todos, seg\u00fan la energ\u00eda propia de cada miembro, recibe fuerza para crecer de manera de edificarse a s\u00ed mismo en la caridad&#8217;.<\/p>\n<p><i>\u00bbUna vez le\u00ed \u2013concluy\u00f3 el Santo Padre- que \u00ablos sacerdotes son como los aviones, son noticia s\u00f3lo cuando se caen, pero hay tantos que vuelan. Muchos los critican y pocos rezan por ellos\u00bb.<\/i> Es una frase muy simp\u00e1tica, pero tambi\u00e9n muy cierta, ya que describe la importancia y la delicadeza de nuestro servicio sacerdotal y cuanto da\u00f1o puede causar un sacerdote que \u00abcae\u00bb a todo el cuerpo de la Iglesia.<\/p>\n<p>Que Mar\u00eda, la Madre de los sacerdotes, San Juan y nuestros santos patronos, con las ayuda del Esp\u00edritu Santo, nos ayuden a superar estas tentaciones y a llevar una vida santa.<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u00ab\u00a1Que no nos roben esta santa y sana alegr\u00eda y ni la esperanza ni el Evangelio, como nos repite el Papa Francisco!\u00bb Querido D. 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