{"id":2617,"date":"2014-05-30T20:30:08","date_gmt":"2014-05-30T20:30:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=2617"},"modified":"2014-05-30T20:32:20","modified_gmt":"2014-05-30T20:32:20","slug":"asamblea-diocesana-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/asamblea-diocesana-8\/","title":{"rendered":"Asamblea Diocesana"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?attachment_id=2618\" rel=\"attachment wp-att-2618\"><img class=\" wp-image-2618 aligncenter\" alt=\"DSC_0688\" src=\"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/DSC_0688-800x533.jpg\" width=\"400\" srcset=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/DSC_0688-800x533.jpg 800w, https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/DSC_0688-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #3366ff; font-size: 18px;\">Inaugurada la fase final de la Asamblea Diocesana<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">El obispo de la di\u00f3cesis de Ciudad Rodrigo, Mons. Ra\u00fal Bezosa, fue el encargado de inaugurar la tercera y \u00faltima fase de la Asamblea Diocesana que, en este mes de junio, llega a su fin. A continuaci\u00f3n, el psic\u00f3logo Javier Barbero, pronunci\u00f3 la ponencia titulada &#8216;Creer, vivir evang\u00e9licamente y celebrar&#8217;. Al t\u00e9rmino de la misma, los participantes se reunieron por grupos para seguir debatiendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Estas son las palabras que D. Ra\u00fal pronunci\u00f3 en la tarde del viernes 30 de mayo:<\/p>\n<div>\n<p>Queridos todos:<\/p>\n<p>Doy gracias al Se\u00f1or de todos los dones por habernos permitido llegar a este d\u00eda. Cuando nos pusimos en camino hacia la Asamblea Diocesana, en los \u00faltimos meses del a\u00f1o 2013, coincid\u00edamos con los primeros meses del Papa Francisco. Entonces, como ahora, est\u00e1bamos inmersos en una profunda crisis econ\u00f3mica y en un preocupante debilitamiento del tejido social y eclesial. Pero, en el fondo, lo que m\u00e1s me preocupa, culturalmente hablando, es la denominada \u201cantropolog\u00eda individualista\u201d imperante, fruto de la globalizaci\u00f3n mal entendida que, como denuncia Luigi Zoja supone \u201cla muerte del pr\u00f3jimo\u201d. Todorov habla \u201cde un hombre desorientado\u201d. Y Alain Touraine ha subrayado que \u201cestamos solos en el teatro de la vida\u201d porque \u201clos sujetos sociales se han licuado\u201d, es decir, se han vuelto en muchos casos irrelevantes la familia, los partidos pol\u00edticos, las asociaciones, etc). <!--more--><\/p>\n<p>Se habla del \u201cfin de las sociedades\u201d. Pero, sin ser pesimistas ni cargar las tintas, en este mismo panorama, a juicio de muchos autores, se situaba tambi\u00e9n la Iglesia: se estaba \u201clicuando\u201d por los casos de pedofilia del clero, por el Vatileaks, las luchas curiales, el IOR (banco vaticano) y hasta por la dimisi\u00f3n inesperada del Papa Benedicto XVI. Y, ya en nuestra Di\u00f3cesis, es preocupante el envejecimiento de nuestras gentes (incluidos los sacerdotes), la despoblaci\u00f3n rural, las bolsas de pobreza y el azote del paro\u2026. A pesar de todo, nos pusimos en camino de sinodalidad, con tres preguntas: <i>\u201c\u00bfD\u00f3nde estamos?&#8230; \u00bfQu\u00e9 camino queremos recorrer?&#8230; Y \u00bfqu\u00e9 llevar en la mochila o maleta de viaje\u201d?&#8230;<\/i> O, si lo prefer\u00eds, de forma mucho m\u00e1s resumida, <i>\u201c\u00bfQu\u00e9 podemos aportar como Iglesia, hoy, en este mundo globalizado?\u201d&#8230;<\/i> No nos bastan los documentos diocesanos \u201cautoreferenciales\u201d, narcisistas y localistas; ni tampoco sirve la resignaci\u00f3n de convertirnos en \u201cminoritarios o en minor\u00edas creativas\u201d, como afirma Arnold Toymbee; ni siquiera nos consuela aceptar que \u201csomos peque\u00f1os y grises\u201d, y no s\u00f3lo por el color del cabello de muchos de nuestros fieles practicantes, sino por la incapacidad de atracci\u00f3n y de empat\u00eda con el mundo de hoy. Hemos tomado conciencia de estar en \u201cuna sociedad distinta\u201d y que, a la vez, deseamos, como Iglesia, seguir siendo lazo y comunidad, pueblo y red, familia y pr\u00f3jimo. Y a ello nos ha est\u00e1 ayudando, y mucho, el Papa Francisco. \u00bfPor qu\u00e9? \u2013 Sin simplificaciones, tal vez hay que remontarse a lo ya acaecido con el Papa San Juan XXIII, cuando su secretario Mons. Capovilla se atrevi\u00f3 a exclamar: <i>\u201cCon este Papa se ha vuelto a poner en circulaci\u00f3n el lenguaje de Cristo\u201d. <\/i>En nuestro caso, con el Papa Francisco, se ha establecido como una alianza nueva \u201centre el lenguaje y los gestos de un papa y su pueblo\u201d. Y no es s\u00f3lo un fen\u00f3meno medi\u00e1tico. Se ha producido lo que Abraham Heschel denominaba \u201creligi\u00f3n de la simpat\u00eda\u201do de la empat\u00eda entre el Papa y su pueblo. El Papa Francisco ha dejado hablar al coraz\u00f3n, que es el que une e integra. Porque la raz\u00f3n, sin el sentir compasivo, tiende a dividir. \u00c9sta fue tambi\u00e9n la actitud que se quiso reflejar en los textos del Vaticano II: la forma del Buen Samaritano, como expres\u00f3 Pablo VI: <i>\u201cLa actitud de fondo hacia el mundo contempor\u00e1neo, afirmaba, es la de un sentimiento de simpat\u00eda sin l\u00edmites\u201d. <\/i><\/p>\n<p>El Papa Francisco ha denunciado el pesimismo postconciliar que hace in\u00fatil la misericordia o que, dando la espalda al mundo actual, refuerza s\u00f3lo los valores de la moral, queriendo marcar las \u201cdiferencias\u201d. Ya san Juan XXIII alertaba de \u201clos profetas de calamidades\u201d y subrayaba <i>\u201cque en el presente momento hist\u00f3rico, la Providencia nos est\u00e1 llevando a un nuevo orden de relaciones humanas\u201d. <\/i><\/p>\n<p>Seg\u00fan Andrea Ricardi, y otros analistas, \u201ccon el Papa Fracisco, se ha comenzado a volver a mirar el futuro de la Iglesia con m\u00e1s esperanza y al mundo con menos pesimismo. El papa est\u00e1 desarrollando una \u201ccultura del encuentro\u201d y de \u201cla centralidad de los pobres en la vida de la Iglesia\u201d (\u201c<i>iglesia de todos y particularmente de los pobres\u201d,<\/i> como ya expres\u00f3 Juan XXIII).<\/p>\n<p>\u00bfPero en qu\u00e9 insiste el papa Francisco, y que tiene validez para nuestra Iglesia en Asamblea Diocesana? \u2013 Se ha centrado en aspectos fundamentales y tal vez descuidados de la vida de la Iglesia: as\u00ed, la centralidad del Evangelio antes que la de las estructuras o la de la moral. Como expres\u00f3 en la entrevista al director de \u201cLa Civilt\u00e0 Cattolica\u201d, <i>\u201cdebemos encontrar un nuevo equilibrio, de otro modo tambi\u00e9n el edificio moral de la Iglesia corre el riesgo de caer como castillo de naipes, de perder la frescura y el perfume del Evangelio. La propuesta evang\u00e9lica debe ser m\u00e1s sencilla, profunda, irradiante. Y de aqu\u00ed, luego, vienen las consecuencias morales\u201d.<\/i> Este quiere tambi\u00e9n ser el mensaje de nuestra Asamblea. Pero no nos enga\u00f1emos. Tanto el Papa, como en algunos sectores de nuestra Di\u00f3cesis, hay resistencias. Las m\u00e1s significativas, las de los \u201chijos mayores\u201d, como las de la Par\u00e1bola del Evangelio, que se sienten interpelados por la insistencia del papa de <i>\u201ctener que salir a acoger a los alejados y de ser misericordiosos con los hijos menores que se han ido de casa\u201d.<\/i> El Papa grita una y otra vez: <i>\u201cDios est\u00e1 en la vida de cada uno, aunque la vida de una persona haya sido un desastre\u201d. <\/i><\/p>\n<p>Volviendo a nuestra Asamblea Diocesana, en su fase final, y en la m\u00e1s pura l\u00ednea conciliar y con el Papa Francisco, pedimos a nuestra Di\u00f3cesis que el pueblo de Dios \u201cse involucre y se sienta, de verdad, \u00a0como pueblo\u201d. Frente al individualismo, o a la soledad de un hombre desorientado, es necesario recrear un pueblo (\u201cun nosotros eclesial\u201d) a partir de la Palabra de Dios y de su presencia entre nosotros; capaz de hacer posible una nueva primavera. Primavera que no es sin\u00f3nimo de solucionar todos los problemas, que no llegar\u00e1 nunca, sino de reconocer el valor y la fuerza de la existencia cristiana. Primavera quiere decir, que la vida de nuestra Iglesia se vuelva atractiva y no se quede en \u201cun grupo de personas selectas o envejecidas o en un nido protector\u201d. Primavera quiere decir un cristianismo vivo, m\u00e1s all\u00e1 de nuestros muros protectores, hablando al coraz\u00f3n de la gente y suscitando el deseo de Dios, especialmente en los j\u00f3venes, y la esperanza, en los m\u00e1s desheredaos, invisibles o sobrantes de nuestra sociedad.<\/p>\n<p>Con estos deseos sinceros, invocando al Esp\u00edritu, damos comienzo a esta fase final de la Asamblea. Muchas gracias a los ponentes tan cualificados de este fin de semana. Por cierto, D. Jes\u00fas Sastre se encuentra hospitalizado, seg\u00fan nos ha comunicado esta ma\u00f1ana. Le deseamos una pronta y total mejor\u00eda. Muchas gracias a todos por vuestra generosidad y por el esfuerzo continuado de todo un curso y que Dios os pague lo que, de otra manera, ni sabemos ni podemos hacer. Pidiendo la intercesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y de Mar\u00eda, nuestra Madre y estrella de la Nueva Evangelizaci\u00f3n. Queda inaugurada esta fase final de la Asamblea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inaugurada la fase final de la Asamblea Diocesana El obispo de la di\u00f3cesis de Ciudad Rodrigo, Mons. Ra\u00fal Bezosa, fue el encargado de inaugurar la tercera y \u00faltima fase de la Asamblea Diocesana que, en este mes de junio, llega a su fin. 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