{"id":2594,"date":"2014-05-03T09:03:34","date_gmt":"2014-05-03T09:03:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=2594"},"modified":"2014-05-05T09:07:05","modified_gmt":"2014-05-05T09:07:05","slug":"fiesta-de-la-santa-cruz-san-felices-de-los-gallegos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/fiesta-de-la-santa-cruz-san-felices-de-los-gallegos\/","title":{"rendered":"Fiesta de la Santa Cruz, San Felices de los Gallegos"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #3366ff; font-size: 18px;\"><b>Ra\u00fal Berzosa: \u00abHay que estar con los crucificados de hoy para seguir curando las llagas, en ellos, de Jesucristo\u00bb<\/b><\/span><\/p>\n<p>Queridos hermanos sacerdotes, queridos cofrades y mayordomos, queridas consagradas y bienhechores, queridos todos:<\/p>\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s, el Se\u00f1or de la misericordia y de la Luz, ha permitido que nos reunamos en este templo para celebrar la fiesta de la cruz. Permitidme que os dirija las palabras que el Se\u00f1or me ha inspirado en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo primero, resaltar que, en este d\u00eda, tenemos que contemplar dos realidades: la cruz y el crucificado. Y, en esa cruz (con dos palos: vertical y horizontal), y en ese crucificado, a su vez, considerar dos dimensiones: el drama que se estaba viviendo dentro de la divinidad misma y el drama vivido en nuestra humanidad, que contin\u00faa hasta el d\u00eda de hoy.<!--more--><\/p>\n<p>Comenzamos por la cruz: nunca nos cansaremos de repetir que, lo que hoy vemos como algo normal y hasta est\u00e9tico, es algo aberrante: es un instrumento de tortura y de suplicio, como si vi\u00e9ramos la horca, la silla el\u00e9ctrica, una pistola o una bomba. Es m\u00e1s: era el instrumento de ejecuci\u00f3n inventado por los romanos para los m\u00e1s indeseables, para la basura de la sociedad, para los esclavos, para quienes no ten\u00edan ning\u00fan valor social. Este dato no puede pasar inadvertido: no era un instrumento de ejecuci\u00f3n jud\u00edo sino romano. El m\u00e1s cruel de los suplicios. Fue Pilatos, lav\u00e1ndose las manos, quien lo mand\u00f3 por ver en Jes\u00fas un revolucionario, un rebelde pol\u00edtico. Los jud\u00edos lo tacharon de blasfemo pero asintieron con Pilatos en esta ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde aqu\u00ed se entienden las palabras de San Pablo: la cruz, para los jud\u00edos, que piden signos de Dios, es un esc\u00e1ndalo y para los griegos, que piden sabidur\u00eda, una locura. \u00bfC\u00f3mo iba a ser, para los jud\u00edos, el Mes\u00edas salvador un cad\u00e1ver colgando de la cruz?&#8230; \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda ser, para los paganos, alguien importante aquel que hab\u00eda muerto como esclavo, como basura social?&#8230;<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed comienzan los dos dramas, ya mirando al crucificado: contemplado desde Dios, Trinidad y Amor, el Hijo crucificado supuso el m\u00e1ximo de amor y de misericordia por la humanidad. Nos am\u00f3 hasta el extremo de sufrir y morir por nosotros. Se ha llegado a escribir que la cruz, para Dios, supone el \u201cenfrentamiento y divisi\u00f3n\u201d dentro de Dios mismo y hasta la \u201cmuerte de Dios mismo\u201d. Pero este drama no se queda s\u00f3lo en la cruz: el mismo Dios Amor, el Dios Trinidad, resucit\u00f3 y devolvi\u00f3 la vida y el Amor al crucificado. M\u00e1s a\u00fan: el que se hizo esclavo, basura, nada, ahora es elevado y devuelto a su dignidad originaria. As\u00ed es nuestro Dios: amor, misericordia y ternura por encima de todo. \u00a1Cu\u00e1ntos santos y santas han derramado l\u00e1grimas sinceras al contemplar este gran misterio!<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hemos hablado de que la cruz y el crucificado suponen un drama para la humanidad: primero, porque fuimos todos, en la persona de los jud\u00edos y de los romanos, quienes llevamos a la cruz a Jesucristo. En este acontecimiento de hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os, en Jerusal\u00e9n, est\u00e1bamos todos y se jugaba la historia de la humanidad. Lo m\u00e1s decisivo: es un acontecimiento que sigue hoy vivo, que perdura en cada uno de nosotros y en la humanidad de hoy. \u00a1Qu\u00e9 bien lo expres\u00f3 el domingo pasado el papa Francisco, con motivo de la canonizaci\u00f3n de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II! Voy a recordaros sus propias palabras: El Evangelio del d\u00eda era el de Sato Tom\u00e1s necesitando meter los dedos en las llagas de Jes\u00fas crucificado para poder creer en \u00c9l. En el centro de este domingo, afirma el papa Francisco, est\u00e1n las llagas gloriosas de Cristo resucitado. \u00c9l ya las ense\u00f1\u00f3 la primera vez que se apareci\u00f3 a los ap\u00f3stoles la misma tarde del primer d\u00eda de la semana, el d\u00eda de la resurrecci\u00f3n. Pero Tom\u00e1s aquella tarde no estaba; y, cuando los dem\u00e1s le dijeron que hab\u00edan visto al Se\u00f1or, respondi\u00f3 que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creer\u00eda. Ocho d\u00edas despu\u00e9s, Jes\u00fas se apareci\u00f3 de nuevo en el cen\u00e1culo, en medio de los disc\u00edpulos, y Tom\u00e1s tambi\u00e9n estaba; se dirigi\u00f3 a \u00e9l y lo invit\u00f3 a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodill\u00f3 delante de Jes\u00fas y dijo: \u00abSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u00bb (Jn 20,28).<\/p>\n<p>Las llagas de Jes\u00fas son un esc\u00e1ndalo para la fe, pero son tambi\u00e9n la comprobaci\u00f3n de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isa\u00edas, escribe a los cristianos: \u00abSus heridas nos han curado\u00bb (1 P 2,24; cf. Is 53,5). Juan XXIII y Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jes\u00fas, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de \u00e9l, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufr\u00eda ve\u00edan a Jes\u00fas. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Esp\u00edritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.<\/p>\n<p>Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue m\u00e1s fuerte; fue m\u00e1s fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Se\u00f1or de la historia; en ellos fue m\u00e1s fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; m\u00e1s fuerte la cercan\u00eda materna de Mar\u00eda. En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia hab\u00eda \u00abuna esperanza viva\u00bb, junto a un \u00abgozo inefable y radiante\u00bb (1 P 1,3.8). La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus disc\u00edpulos, y de los que nada ni nadie les podr\u00e1 privar. La esperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillaci\u00f3n, del vaciamiento, de la cercan\u00eda a los pecadores hasta el extremo, hasta la n\u00e1usea a causa de la amargura de aquel c\u00e1liz. \u00c9sta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Se\u00f1or resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de \u00e9l un reconocimiento eterno. Ambos Papas, en resumen, nos ense\u00f1en a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed las hermosas palabras del Papa Francisco. A\u00f1ado: desde ellas, se entiende que portar la cruz, como cristianos, no es tan s\u00f3lo hacer sacrificios o llevar nosotros la iniciativa en el sufrir, sino m\u00e1s bien dos realidades: recibir las cruces inesperadas que la vida nos va regalando y, sobre todo, estar con los crucificados de hoy para seguir curando las llagas, en ellos, de Jesucristo. Porque los m\u00e1s pobres, los excluidos, los sobrantes, los \u201cinvisibles\u201d socialmente, son la carne de Cristo hoy y aqu\u00ed. Como lo somos cada uno de nosotros: no s\u00f3lo criaturas de Dios e Hijos de Dios, sino la carne misma de Cristo. Es lo que se deduce de Mateo 25 y el juicio final: \u201clo que hicisteis con uno de estos, mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os e indefensos, conmigo lo hicisteis\u201d. No lo olvid\u00e9is nunca: \u00e9ste es el compromiso que el Se\u00f1or nos pide hoy: estar a los pies de los crucificados de hoy, mirando al Crucificado para no perder la alegr\u00eda, la fe, el amor y la esperanza.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s: pedimos a Mar\u00eda, La Virgen, la que supo estar al pie de la cruz del Hijo crucificado y, al mismo tiempo con los hermanos crucificados, que nos conceda gustar el misterio de la cruz que lleva a la resurrecci\u00f3n y al encuentro con el Resucitado; a Aquel que es la Vida y el sentido de nuestras existencias. Que as\u00ed sea, am\u00e9n.<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u00abHay que estar con los crucificados de hoy para seguir curando las llagas, en ellos, de Jesucristo\u00bb Queridos hermanos sacerdotes, queridos cofrades y mayordomos, queridas consagradas y bienhechores, queridos todos: Un a\u00f1o m\u00e1s, el Se\u00f1or de la misericordia y de la Luz, ha permitido que nos reunamos en este templo para celebrar la &#8230; <a title=\"Fiesta de la Santa Cruz, San Felices de los Gallegos\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/fiesta-de-la-santa-cruz-san-felices-de-los-gallegos\/\" aria-label=\"M\u00e1s en Fiesta de la Santa Cruz, San Felices de los Gallegos\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[63],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2594"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2594"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2594\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2595,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2594\/revisions\/2595"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}