{"id":2575,"date":"2014-04-16T08:04:56","date_gmt":"2014-04-16T08:04:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=2575"},"modified":"2014-04-16T08:04:56","modified_gmt":"2014-04-16T08:04:56","slug":"homilia-en-la-misa-crismal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/homilia-en-la-misa-crismal\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda en la Misa Crismal"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #3366ff; font-size: 18px;\"><b>Ra\u00fal Berzosa: \u00abEl pueblo santo de Dios sigue necesitando pastores que lo custodien &#8216;desde lo alto'\u00bb<\/b><\/span><\/p>\n<p><b>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>Querido hermano obispo, D. Jos\u00e9; muy queridos hermanos de este presbiterio civitatense; queridas religiosas; queridos seminaristas y Di\u00e1cono; queridos todos.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s, nos reunimos para celebrar la Eucarist\u00eda y para renovar nuestras promesas: es la Misa Crismal. D\u00eda para dar gracias a Dios por nuestra vida sacerdotal y para recordar nuestra verdadera identidad y misi\u00f3n. Permitidme que, en esta ocasi\u00f3n, me haga eco de algunas de las palabras del Papa Francisco, pronunciadas en la Congregaci\u00f3n para los Obispos, el d\u00eda 27-3-2014, coincidiendo con la reciente Visita Ad Limina de los obispos espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>El Papa comienza destacando \u201clo esencial\u201d de nuestra vocaci\u00f3n: <i>\u00abLlam\u00f3 a los Doce y los fue enviando de dos en dos&#8230;\u00bb (Mc<\/i> 6, 7). El pueblo santo de Dios sigue necesitando pastores que lo custodien \u201cdesde lo alto\u201d; necesita quien los mire con la amplitud del coraz\u00f3n de Dios; no necesita un <i>manager<\/i>, un administrador o delegado de una empresa, ni tampoco uno que est\u00e9 al nivel de nuestras peque\u00f1as pretensiones. Necesita pastores que sepan elevarse a la altura de la mirada de Dios para guiarnos hacia \u00c9l. La gente recorre con fatiga la llanura de la cotidianidad, y necesita ser guiada por quien es capaz de ver las cosas desde lo alto. Nuestro desaf\u00edo es entrar en la perspectiva de Cristo, mirar con su luz. \u00bfD\u00f3nde encontrar esta luz? \u2013 El Papa Francisco nos invita a ir a los cimientos, a \u00abvisitar\u00bb la Iglesia apost\u00f3lica para buscar all\u00ed algunos criterios para ser un buen pastor. Desde esa mirada apost\u00f3lica comienza a se\u00f1alarnos algunas notas: ante todo, tenemos que ser, como los Ap\u00f3stoles, testigos del Resucitado. Nuestra vida y ministerio deben hacer cre\u00edble la Resurrecci\u00f3n, que pasa por la entrega y la cruz y que debe ir en b\u00fasqueda de aquellos a los que el mundo \u201cdescarta\u201d. Por lo tanto, para reconocer a un verdadero pastor, no sirven solo las cualidades humanas, intelectuales o culturales y ni siquiera pastorales. El perfil de un pastor no es la suma algebraica de sus virtudes. Es el Esp\u00edritu del Resucitado quien forma a sus testigos, quien integra y eleva las cualidades y los valores del pastor.<!--more--><\/p>\n<p>Segundo criterio para ser un buen pastor al estilo apost\u00f3lico, es decir, <i>la supremac\u00eda de Dios, autor de nuestra elecci\u00f3n. <\/i>Esta visi\u00f3n fundamental nos impulsa a abandonar nuestras peque\u00f1as barcas para seguir la ruta de la gran nave de la Iglesia de Dios, su horizonte universal de salvaci\u00f3n, su br\u00fajula firme en la Palabra y en el ministerio, la certeza del soplo del Esp\u00edritu que la impulsa y le da la seguridad del puerto que la espera. La Iglesia, y sus misterios, no son nuestros: son de Dios. S\u00f3lo somos administradores. \u00c9l, el Se\u00f1or, tiene m\u00e1s inter\u00e9s que nadie, en su Iglesia. Y la gu\u00eda y conduce, a pesar de nuestra peque\u00f1ez y de nuestras debilidades.<\/p>\n<p>Tercer criterio, a la luz de los Ap\u00f3stoles, el Papa Francisco desea pastores \u201c<i>kerigm\u00e1ticos\u201d<\/i> y custodios de la verdadera doctrina no para echar en cara al mundo que vive muy distante de la verdad sino para fascinarlo, para cautivarlo con la belleza del amor y para seducirlo con la libertad que da el Evangelio. La Iglesia no necesita apologetas de las propias causas, ni cruzados de las propias batallas, sino sembradores humildes y confiados de la verdad. La verdad que brilla por s\u00ed misma. Pastores conscientes de que, incluso cuando llegue noche y la fatiga o el cansancio, tenemos la certeza de que en el campo estar\u00e1n germinando las semillas. Hombres pacientes porque saben que la ciza\u00f1a no ser\u00e1 jam\u00e1s lo m\u00e1s abundante, ya que el coraz\u00f3n humano est\u00e1 hecho para el trigo. El Papa insiste en ser \u00a1hombres pacientes! Dicen que el cardenal Siri sol\u00eda repetir: \u00ab<i>Cinco son las virtudes de un obispo (y lo alargamos a un presb\u00edtero): primero la paciencia, segundo la paciencia, tercero la paciencia, cuarto la paciencia y \u00faltima la paciencia con aquellos que nos invitan a tener paciencia\u00bb.<\/i> Es necesario, por lo tanto, como venimos repitiendo en la Asamblea Diocesana, ser m\u00e1s \u201csembradores que cosecheros\u201d.<\/p>\n<p>Cuarta clave apost\u00f3lica: ser<i> pastores orantes<\/i>. Con una actitud muy llamativa: la misma <i>parresia <\/i>o valent\u00eda que debe tener el pastor en el anuncio de la Palabra, debe tenerla en la oraci\u00f3n, tratando con Dios nuestro Se\u00f1or del bien de su pueblo. Tenemos que ser valientes en la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, como Abrah\u00e1n, que negociaba con Dios la salvaci\u00f3n de aquella gente (cf. <i>Gn<\/i> 18, 22-33); o como Mois\u00e9s cuando se sent\u00eda impotente para guiar al pueblo (<i>Nm<\/i> 11, 10-15), o cuando el Se\u00f1or estaba harto de su pueblo (cf. <i>Nm<\/i> 14, 10-19), o cuando le dice que est\u00e1 a punto de destruirlo y le promete hacerlo jefe de otro pueblo. Es la valent\u00eda de decir \u201cno\u201d, incluso ante Dios: \u201cno negocio a mi pueblo\u201d (cf. <i>Ex<\/i> 32, 11-14.30-32). Un pastor que no tiene el valor de discutir con Dios en favor de su pueblo no puede ser pastor porque no ser\u00e1 capaz de asumir la misi\u00f3n de llevar al pueblo de Dios hasta el sitio que el Se\u00f1or, le indica (cf. <i>Ex<\/i> 32, 33-34). Esta forma de orar implica paciencia orante. El pastor debe ser capaz de mirar y dejarse mirar por Dios; buscar y dejarse buscar; encontrar y dejarse encontrar pacientemente ante el Se\u00f1or. Esto implica, como se\u00f1ala el Papa Francisco con humor, hasta muchas veces adormecerse en ratos de oraci\u00f3n ante el Se\u00f1or; pero esto es bueno y hace bien.<\/p>\n<p>Y quinta clave, como si fuera un <i>elenco o florilegio de bellas virtudes que florecen juntas,<\/i> el Papa Francisco, a la luz del ministerio apost\u00f3lico, nos pide que seamos cercanos a la gente; \u00abpadres y hermanos\u201d; mansos y misericordiosos; que amemos la pobreza interior (como libertad para el Se\u00f1or) y tambi\u00e9n la pobreza exterior (como ejemplo de sencillez y austeridad de vida); que no tengamos una psicolog\u00eda de \u201cpr\u00edncipes\u201d; que no seamos ambiciosos; que seamos esposos de nuestras comunidades y que tengamos solicitud por todo lo que siempre une y fomenta la comuni\u00f3n y la fraternidad.<\/p>\n<p>Finalmente, recuerda el papa Francisco que el Concilio Vaticano II afirm\u00f3 que a los ministros <i>\u00abse les conf\u00eda plenamente el oficio pastoral, o sea el cuidado habitual y cotidiano de sus ovejas\u00bb<\/i> (<i>L.G., n. <\/i>27). El Papa subraya lo de <i>habitual y cotidiano, que no es sin\u00f3nimo <\/i>de <i>rutina <\/i>y de aburrimiento. Una tentaci\u00f3n de los pastores (presb\u00edteros y obispos) es la de desear \u201chuir a otro lugar\u201d. La misi\u00f3n del pastor exige asiduidad y cotidianidad. El reba\u00f1o necesita encontrar espacio en el coraz\u00f3n del pastor. Si \u00e9l no est\u00e1 firmemente anclado en s\u00ed mismo, en Cristo y en su Iglesia, estar\u00e1 continuamente sacudido por otras olas en busca de ef\u00edmeras compensaciones o de otros lugares, afirma el Papa.<\/p>\n<p>En resumen, la Iglesia necesita pastores aut\u00e9nticos, con vocaci\u00f3n a la santidad. Un pastor no podr\u00e1 jam\u00e1s renunciar a una vida santa en el Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>\u00a1Gracias hermanos presb\u00edteros por vuestro ejemplo y generosidad! Recordamos hoy tambi\u00e9n, y especialmente a los sacerdotes misioneros y a los sacerdotes enfermos. Y aplicaremos nuestro sufragio por los hermanos difuntos, especialmente por los que m\u00e1s recientemente han ido a la casa del Padre. Y que hoy son intercesores. Ojal\u00e1 nos ayuden a suscitar nuevas y santas vocaciones.<\/p>\n<p>Queridas hermanas religiosas y laicos aqu\u00ed presentes: gracias por haber hecho de esfuerzo de participar en esta Eucarist\u00eda. Rezad mucho por este obispo y por vuestros sacerdotes. Repercutir\u00e1 en vuestro beneficio.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s. Que el Esp\u00edritu, que har\u00e1 posible el gran don de convertir el pan y el vino en el Cuerpo y Sangre del Se\u00f1or, nos conceda concluir con fruto la Asamblea Diocesana en la que todos estamos comprometidos, especialmente los sacerdotes. Ponemos por intercesores especialmente a San Francisco, en este a\u00f1o franciscano civitatense, a Santa Mar\u00eda, Madre buena de los pastores, y a los futuros santos, Juan XXIII y Juan Pablo II, verdaderos maestros y modelos de sacerdotes. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Berzosa: \u00abEl pueblo santo de Dios sigue necesitando pastores que lo custodien &#8216;desde lo alto&#8217;\u00bb \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Querido hermano obispo, D. Jos\u00e9; muy queridos hermanos de este presbiterio civitatense; queridas religiosas; queridos seminaristas y Di\u00e1cono; queridos todos. Un a\u00f1o m\u00e1s, nos reunimos para celebrar la Eucarist\u00eda y para renovar nuestras promesas: es la Misa Crismal. &#8230; <a title=\"Homil\u00eda en la Misa Crismal\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/homilia-en-la-misa-crismal\/\" aria-label=\"M\u00e1s en Homil\u00eda en la Misa Crismal\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[63],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2575"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2575"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2575\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2576,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2575\/revisions\/2576"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2575"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2575"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2575"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}