{"id":1820,"date":"2013-04-22T19:34:02","date_gmt":"2013-04-22T19:34:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=1820"},"modified":"2013-04-22T19:42:27","modified_gmt":"2013-04-22T19:42:27","slug":"homilias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/homilias\/","title":{"rendered":"Homil\u00edas"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"color: #0000ff;\"><strong>Homil\u00eda en el funeral de Dar\u00edo Toribio Sastre<\/strong><\/span><\/h3>\n<p>(Parroquia el Sagrario, 22-4-2013)<\/p>\n<p>Muy querido Sr. P\u00e1rroco del Sagrario, D.\u00a0\u00c1ngel\u00a0 queridos D. Fernando y D. Jos\u00e9 Mar\u00eda, p\u00e1rrocos de El Salvador; queridos hermanos sacerdotes; queridos Manuel y Lary, padres de Dar\u00edo; querida Noelia, hermana; querida Mar\u00eda, su novia; queridos abuelos, t\u00edos, primos y familia; queridas autoridades locales y provinciales; queridos amigos y gentes cercanas al difunto; queridos todos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Pocas veces, en Ciudad Rodrigo, hemos visto una asistencia tan masiva a un funeral. Es una muestra patente del cari\u00f1o y reconocimiento sincero hacia el difunto. En este caso, a nuestro querido Dar\u00edo. Aunque no es determinante ya, las docenas de ramos de flores dedicados que acompa\u00f1aban sus restos en el tanatorio, hablaban con la misma elocuencia y afecto que nuestra presencia, hoy y aqu\u00ed, en este hermoso templo.<\/p>\n<p>Desde hac\u00eda 17 d\u00edas, esper\u00e1bamos la triste noticia. Hoy, como han expresado algunos de sus familiares m\u00e1s cercanos, \u201cpodemos descansar todos, porque \u00e9l ya ha encontrado tambi\u00e9n el descanso eterno\u201d.<\/p>\n<p>Es muy natural que, en este d\u00eda y en estos momentos, como en tantos d\u00edas y momentos anteriores, afloren las l\u00e1grimas en nuestros ojos, reflejo de lo que el coraz\u00f3n siente de verdad. Pero os pido, por favor, que no lloremos como hombres y mujeres sin fe ni esperanza. No estamos celebrando el final de alguien, sino el adi\u00f3s de un ser tan amado que hasta en nuestro interior algo muy profundo se revela y nos da la certeza de que precisamente ese amor es m\u00e1s fuerte que la misma muerte.<\/p>\n<p>A pesar de ello, nos invade y compartimos el\u00a0dolor; porque si la muerte, humanamente, siempre es una experiencia dura y dolorosa, lo es mucho m\u00e1s cuando siega una vida en plena juventud. En este caso, con tan solo 24 a\u00f1os, y cuando nadie lo esperaba; en circunstancias tan dram\u00e1ticas como, en cierta manera, absurdas.<\/p>\n<p>En algunos, sobre todo en sus amigos m\u00e1s j\u00f3venes, tal vez la reacci\u00f3n m\u00e1s espont\u00e1nea haya sido la de la protesta. En el fallecimiento de un brillante abogado, de 29 a\u00f1os, alguien dej\u00f3 escrito: \u00abLa muerte se nos ha llevado un compa\u00f1ero y un amigo entra\u00f1able. S\u00f3lo nos queda el dolor inmenso y la rabia impotente ante una terrible injusticia sin culpable\u201d. Estas palabras expresan certeramente el sentimiento de impotencia del hombre ante la muerte. Pero los cristianos, los que tenemos fe en Jesucristo resucitado, y sin que suene a ventaja o a falsa utop\u00eda, podemos ir m\u00e1s all\u00e1. Nuestra fe nos dice que hay algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>A nosotros no nos puede invadir la rabia o la impotencia; a nosotros siempre nos acompa\u00f1a la\u00a0esperanza; esperanza que no es ilusi\u00f3n; esperanza que los creyentes fundamentamos en la certeza de una vida que no tendr\u00e1 fin: la vida eterna. Y, entonces, la pregunta nace con toda su crudeza y con toda su fuerza: Dar\u00edo, \u00bfha tenido peor suerte que nosotros?&#8230; La respuesta realista no puede ser m\u00e1s que \u00e9sta: &#8211; \u00bfQu\u00e9 sabemos lo que nos espera a cada uno de los presentes?&#8230; La edad biol\u00f3gica no es determinante ni garant\u00eda de felicidad y plenitud\u2026 Si vivimos como peregrinos, con la maleta siempre hecha, sin aferrarnos a seguridades materiales y humanas que no lo son tanto, nuestra mirada es otra; entonces, tal vez sea verdad que \u201chasta de los males\u201d se sacan otros bienes que no ve\u00edamos. Esto lo hemos experimentado tambi\u00e9n en nuestras vidas y en nuestras familias con la muerte de seres muy cercanos y muy queridos. Si bien lo de hoy, sea mucho m\u00e1s duro: es perder para unos padres a su hijo. Siempre se desea m\u00e1s lo contrario, por ley de vida.<\/p>\n<p>Queridos padres, hermana, novia, y familiares de sangre de nuestro querido Dar\u00edo: es verdad que un hombre y una mujer ya no son los mismos cuando regresan de una experiencia fuerte de amor o de dolor. Pero quisiera dejaros dos certezas, con humildad y atrevimiento: por un lado, a Dar\u00edo le seguir\u00e9is sintiendo muy cercano porque est\u00e1 vivo en el Dios de la vida. \u00c9l es ya un intercesor, un abogado, un puente entre los que peregrinamos en este primer mundo y los que, como \u00e9l, ya han llegado a la meta. Por otro lado, orad por \u00e9l, s\u00ed, porque necesitar\u00e1 de vuestra oraci\u00f3n. Pero, al mismo tiempo, encomendaros a \u00e9l.<\/p>\n<p>Queridos todos, vecinos de Ciudad Rodrigo, s\u00e9 que apreci\u00e1bais a Dar\u00edo y valor\u00e1bais de \u00e9l muchas cualidades: era, entre otras cosas, alegre, abierto, cari\u00f1oso, vitalista, y muy sociable. Seguid conservando esos recuerdos tan positivos. Y, una petici\u00f3n: que no se pierda la misma cercan\u00eda, solidaridad y afecto que hab\u00e9is mostrado a su familia, d\u00eda tras d\u00eda, en esta interminable espera hasta encontrar el cuerpo sin vida de Dar\u00edo. S\u00e9 que no es necesario insistir en ello. Me consta, porque as\u00ed lo he comprobado, la hermandad de la que hac\u00e9is gala los mirobrigenses, los farinatos, en situaciones dif\u00edciles. Gracias sinceras.<\/p>\n<p>Concluyo: hoy, como en d\u00edas pasados, nos hemos preguntado muchas cosas; muchas realidades que afectan a nuestra existencia. Como Dar\u00edo, estoy seguro de ello, se preguntaba el por qu\u00e9 de muchas cosas.<\/p>\n<p>Seguro que ya habr\u00e1 encontrado en Dios la luz\u00a0verdadera, el por qu\u00e9 a tantos misterios. Nosotros, tal vez, sigamos sin entender, a pesar de lo expresado anteriormente, el por qu\u00e9 de su muerte en la flor de la juventud.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas tampoco pod\u00edan entender c\u00f3mo Jes\u00fas, que pas\u00f3 haciendo el bien, que era un hombre bueno, que predicaba el amor y la justicia, que hablaba de un mundo nuevo y que no tiene fin, tuviese que morir tan joven y en una cruz. Por eso, Jes\u00fas se hizo el encontradizo con los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, que caminaban cansados y tristes, y les\u00a0dio a entender el sentido de su muerte; una muerte que deber\u00eda dar frutos para todos y para siempre.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hoy, Jes\u00fas nos puede ayudar a entender. En la Biblia, Dios nos promete un mundo nuevo, en el que El vivir\u00e1 con nosotros y secar\u00e1 todas las l\u00e1grimas y no existir\u00e1 ya ni el dolor ni la muerte. Dios nos ofrece lo que en el fondo todos anhelamos y deseamos. A nosotros, que tenemos sed de vida, Dios nos promete: \u00abLos sedientos beber\u00e1n de la fuente de agua viva\u00bb. Comenzamos a beber dicho agua en el Bautismo. Dar\u00edo, como cada uno de nosotros, ten\u00eda sed de vivir, de felicidad. Creemos que Dios le habr\u00e1 dado el agua de la vida, una vida que nada ni nadie le podr\u00e1n ya arrebatar. Pidamos a Jes\u00fas que, como a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, nos ense\u00f1e que Dios es Dios de vivos y no de muertos, que en la vida y en la muerte somos de \u00c9l.<\/p>\n<p>Por eso, que nuestra oraci\u00f3n hoy sea \u00e9sta: \u201cSe\u00f1or, qu\u00e9date con nosotros, porque todo nos parece oscuridad y noche. Acomp\u00e1\u00f1anos en el camino de la vida, sobre todo cuando todo parece que ha terminado; danos tu vida y tu luz. Dale tu vida y tu luz a Dar\u00edo. Que, en tu Reino, su vida joven sea una eterna primavera. Y a quienes quedamos peregrinando aum\u00e9ntanos la fe en la resurrecci\u00f3n y ay\u00fadanos a saber ser fuertes en la esperanza y en el amor\u201d.<\/p>\n<p>Muchas gracias a la Guardia Civil, a los especialistas del Ej\u00e9rcito, a los bomberos, a todos los profesionales sanitarios y a las autoridades implicadas, en nombre de la familia y en el m\u00edo propio, y, por qu\u00e9 no, en nombre de todos los mirobrigenses. Nos hab\u00e9is mostrado, una vez m\u00e1s, vuestra generosidad sin l\u00edmites. Hab\u00e9is sido un sano orgullo para todos nosotros. Que Dios os pague con creces lo que humanamente ni podremos ni sabremos hacer nunca.<\/p>\n<p>Pedimos a Santa Mar\u00eda de la Pe\u00f1a, como ya hac\u00edamos ayer en el Tanatorio, que vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos en este valle de l\u00e1grimas y que en el cielo un d\u00eda nos veamos todos. Que as\u00ed sea. Am\u00e9n<\/p>\n<p>+ Ra\u00fal, Obispo de Ciudad Rodrigo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda en el funeral de Dar\u00edo Toribio Sastre (Parroquia el Sagrario, 22-4-2013) Muy querido Sr. P\u00e1rroco del Sagrario, D.\u00a0\u00c1ngel\u00a0 queridos D. Fernando y D. 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