{"id":1460,"date":"2012-12-07T18:46:16","date_gmt":"2012-12-07T18:46:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/?p=1460"},"modified":"2013-01-03T14:52:20","modified_gmt":"2013-01-03T14:52:20","slug":"homilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/homilia\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda"},"content":{"rendered":"<h3><strong><span style=\"color: #0000ff;\">Homil\u00eda en la Ordenaci\u00f3n de Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez-Veleiro Rodr\u00edguez<\/span><\/strong><\/h3>\n<h4><strong>Catedral, 6-12-2012<\/strong><\/h4>\n<p>Queridos hermanos en el episcopado, D. Atilano y D. Jos\u00e9;\u00a0 querido Cabildo y\u00a0 hermanos sacerdotes; querido Jos\u00e9 Mar\u00eda;\u00a0 queridos familiares y amigos del neo presb\u00edtero; querido Sr. Decano de la Facultad de Derecho de la Pontificia y profesores; queridos Sr. Director de Obras Misionales Pontificias; queridos seminaristas y miembros de la vida consagrada; queridos todos:<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Un saludo muy cordial y muy cercano a los que hab\u00e9is venido de tierras gallegas y de otros lares. Sentiros como en vuestra casa. Hab\u00e9is notado que estamos muy contentos. No es para menos: hac\u00eda seis a\u00f1os largos que en nuestra Di\u00f3cesis no se ordenaba ning\u00fan presb\u00edtero. Y, aunque ha habido que esperar, ha merecido la pena.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or nos ha concedido un gran y bello regalo. En verdad, como rezaba el lema de la campa\u00f1a vocacional 2011,<em> \u201cEl sacerdote, un don de Dios para la humanidad\u201d.<\/em> El sacerdocio es un regalo de Dios; es, ante todo,\u00a0 una iniciativa y una llamada de Dios mismo.<\/p>\n<p>Permitidme en este d\u00eda, movido por el afecto que profeso a Chema, que recuerde y glose la homil\u00eda que en Valencia, en el a\u00f1o 1982, pronunci\u00f3 el Beato Papa Juan Pablo II, en mi propia ordenaci\u00f3n sacerdotal y en la de otros casi 150 di\u00e1conos, entre los que se contaban dos de nuestra querida Di\u00f3cesis de Ciudad Rodrigo. Las lecturas que hemos escuchado y proclamado hoy, son precisamente las mismas de aquel 8 de noviembre de hace treinta a\u00f1os. Por cierto, homil\u00eda que no ha perdido actualidad.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u201c\u00bfEn qu\u00e9 consiste la gracia del sacerdocio que hoy\u00a0 vais a recibir?\u201d, <\/em>nos pregunt\u00f3 el Papa Juan Pablo II. Y respond\u00eda: el sacramento del orden est\u00e1 profundamente enraizado en el misterio de una llamada personal que Dios hace al hombre. Nos lo ha revelado la primera lectura tomada del profeta Isa\u00edas: <em>\u201cEl Esp\u00edritu Santo est\u00e1 sobre m\u00ed porque el Se\u00f1or me ha ungido y me ha enviado a dar la Buena Nueva\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Es necesario, meditar con el coraz\u00f3n este di\u00e1logo \u00fanico y personal entre Dios y el llamado.<\/p>\n<p>Este di\u00e1logo tendr\u00e1 que continuar, ininterrumpido, durante toda nuestra existencia a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n y el trato \u00edntimo con el Se\u00f1or de la llamada.<\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 vuestra identidad sacerdotal?, <\/em>nos insisti\u00f3 el Papa: &#8211; La identidad sacerdotal encuentra tres rasgos: llamados mediante una elecci\u00f3n; consagrados con una unci\u00f3n; y enviados para una misi\u00f3n. Hemos sido llamados por Dios en Jesucristo; consagrados por El, con la unci\u00f3n de su Esp\u00edritu;\u00a0 y enviados para realizar su misi\u00f3n en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<p>La segunda lectura, de la Carta a los Hebreos, nos ha recordado que Jesucristo es el Sumo y Eterno Sacerdote, y el punto de referencia de nuestro ejercicio ministerial. De este \u00fanico sacerdocio participamos los obispos, los presb\u00edteros y los di\u00e1conos, cada cual en su orden y grado, para continuar en el mundo la consagraci\u00f3n y la misi\u00f3n de Cristo. Actuamos \u201cin persona Christi\u201d; m\u00e1s a\u00fan: estamos llamados a configurarnos con Cristo y a expresar con nuestra vida lo que leemos en G\u00e1latas 2,2: <em>\u201cYa no soy yo quien vive; es Cristo quien vive en m\u00ed\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esta configuraci\u00f3n con Cristo, nos record\u00f3 el Papa, sois \u201ccooperadores del orden episcopal\u201d y deber\u00e9is estar unidos a los obispos, seg\u00fan la hermosa expresi\u00f3n de San Ignacio de Antioqu\u00eda, <em>\u201ccomo las cuerdas a la lira\u201d.<\/em> Ser\u00e9is enviados a una Iglesia particular para servir a la familia de los Hijos de Dios.<\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 implica existencialmente ser llamados, consagrados, y enviados, subray\u00f3 el Papa Juan Pablo?<\/em> \u2013 Que os ten\u00e9is que dedicar plena y enteramente a la obra que se os va a confiar. La consagraci\u00f3n que recibir\u00e9is os absorber\u00e1 totalmente, os expropiar\u00e1 radical y existencialmente, y har\u00e1 de vosotros instrumentos vivos de la acci\u00f3n de Cristo en el mundo, y prolongaci\u00f3n de su misi\u00f3n para gloria del Padre. Vuestra vida es un don total al Se\u00f1or y, en \u00c9l, a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Un don total que comporta un compromiso de santidad, expresado en la frase que escucharemos: <em>\u201cimitar y vivir los misterios que administr\u00e1is\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Desde este sentido de entrega total, de configuraci\u00f3n con Cristo y de dedicaci\u00f3n exclusiva y definitiva a la obra del Padre, se entiende el compromiso del celibato. No es una limitaci\u00f3n, ni una frustraci\u00f3n. Es la expresi\u00f3n de una donaci\u00f3n plena, de una consagraci\u00f3n peculiar, de una disponibilidad absoluta. Al don que Dios otorga en el sacerdocio, se responde con la entrega del elegido con todo su ser, con todo su coraz\u00f3n y con todo su cuerpo; en otras palabras,\u00a0 con el significado \u201cesponsal\u201d que tiene dicha entrega a Cristo y a su Iglesia. Todo en clave de amor porque con el celibato no se renuncia al amor y a la fecundidad. Se vive un amor de \u00e1gape y de gratuidad y una fecundidad espiritual.<\/p>\n<p>S\u00ed, existe una paternidad y una maternidad espiritual, que experimentan los presb\u00edteros y los consagrados. En nuestro caso, el coraz\u00f3n y las facultades del sacerdote quedan impregnados por el amor de Cristo, para ser testigo de un amor nuevo y de una caridad pastoral nueva. El secreto para ser fieles en el celibato y poder desarrollar esta caridad pastoral se encuentra en el di\u00e1logo que Cristo mantiene con cada uno de sus elegidos, como lo mantuvo en su d\u00eda con San Pedro: <em>\u201c\u00bfMe amas?\u201d.<\/em>\u00a0 Pasaje,\u00a0 querido Chema,\u00a0\u00a0 que,\u00a0 con mucho acierto, has escogido para tu recuerdo de ordenaci\u00f3n y de misa de acci\u00f3n de gracias. El Se\u00f1or Resucitado no se dirige a Pedro para amonestarlo o para castigarlo por su debilidad o por el pecado que ha cometido al renegar de \u00e9l. Le pregunta por su amor. Como a cada uno e nosotros: <em>\u201c\u00bfMe amas?\u201d\u2026 \u00bfMe amas todav\u00eda? \u00bfMe amas cada vez m\u00e1s?\u201d\u2026<\/em> S\u00ed. El amor de Dios, fruto del Esp\u00edritu Santo, es siempre m\u00e1s grande que la debilidad y que el pecado. Y s\u00f3lo \u00e9l, el Amor, descubre siempre perspectivas de renovaci\u00f3n interior y de uni\u00f3n con Dios, incluso en las experiencias de debilidad y de pecado. Nuestra respuesta s\u00f3lo puede ser la misma de Pedro: &#8211; <em>\u201cS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; t\u00fa sabes que te amo\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Pedro no responde: \u201c<em>S\u00ed, te quiero\u201d,<\/em> sino que remite al coraz\u00f3n del Maestro y a su conocimiento que tiene de \u00e9l, y por eso le dice: <em>\u201cT\u00fa lo sabes todo; T\u00fa sabes que te amo\u201d.<\/em> Por medio de este amor, confesado tres veces, Jes\u00fas Resucitado conf\u00eda a Pedro sus ovejas.<\/p>\n<p>Y del mismo modo te las va a conf\u00edar a ti, querido Chema. Es necesario que tu ministerio sacerdotal eche ra\u00edces hondas en el amor a Jesucristo.<\/p>\n<p><em>\u00bfA d\u00f3nde conduce el amor indiviso a Cristo y a su reba\u00f1o?, <\/em>insisti\u00f3 el Papa<em>:<\/em> &#8211; Ante todo, deb\u00e9is celebrar dignamente la Eucarist\u00eda. \u00c9sta no es un acto m\u00e1s de vuestro ministerio; es la ra\u00edz y la raz\u00f3n de ser de vuestro sacerdocio. Ser\u00e9is sacerdotes, sobre todo, para celebrar y actualizar el sacrificio de Cristo, \u201csiempre vivo que intercede por nosotros\u201d, seg\u00fan la Carta a los Hebreos. La Eucarist\u00eda se convierte as\u00ed en el misterio que debe plasmar interiormente la existencia de un presb\u00edtero. Por una parte, ofreceremos sacramentalmente el Cuerpo y la Sangre del Se\u00f1or. Por otra, unidos a El \u2014 <em>\u201cin persona Christi\u201d<\/em>\u2014, ofreceremos nuestras personas y vuestras vidas, para que sean tambi\u00e9n transfiguradas con El. La Eucarist\u00eda ser\u00e1 el culmen de nuestro ministerio, la fuerza en la evangelizaci\u00f3n, el manantial de nuestra vocaci\u00f3n, y la fuente de glorificaci\u00f3n a Dios y\u00a0 de intercesi\u00f3n por el mundo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, como hemos escuchado en el Evangelio de San Juan, el Se\u00f1or ha orado por nosotros y en nosotros para <em>\u201cque no seamos del mundo como \u00c9l tampoco es del mundo\u201d.<\/em> No significa que huyamos del mundo sino que seamos guardados del mal. Estamos \u201cpuestos aparte\u201d; \u201csegregados\u201d, pero \u201cno separados\u201d. Por eso, no tememos ser diferentes y, sobre todo,\u00a0 no tememos ser sacerdotes \u201cde cuerpo entero\u201d. Subrayaba con \u00e9nfasis el papa que el ser \u201cuno m\u00e1s\u201d con la profesi\u00f3n civil, o en el estilo de vida, o en el modo de vestir, o en el compromiso pol\u00edtico, no nos ayudar\u00eda a realizar plenamente nuestra misi\u00f3n; defraudar\u00edamos a nuestros propios fieles que nos quieren sacerdotes de cuerpo entero: es decir, orantes y lit\u00fargicos, maestros y sabios, pastores y caritativos, padres y disc\u00edpulos, sin dejar por ello de ser, como Cristo, hermanos y amigos cercanos.<\/p>\n<p>Por eso, tenemos que hacer de nuestra total disponibilidad a Dios una total disponibilidad a nuestros fieles. Esto supone, darles el verdadero pan de la palabra, con fidelidad a la verdad revelada de Dios y a las ense\u00f1anzas de la Iglesia. Adem\u00e1s, facilitarles todo lo posible el acceso a los sacramentos.<\/p>\n<p>Y, adem\u00e1s de la Eucarist\u00eda, particularmente el facilitarles el sacramento de la penitencia y de la reconciliaci\u00f3n, signo e instrumento de la misericordia\u00a0 y del amor de Dios y de la reconciliaci\u00f3n obrada por Cristo; para ello, tenemos que ser nosotros mismos asiduos en su recepci\u00f3n. Insiste el Papa en la necesidad de redescubrir el sacramento del perd\u00f3n, tal y como la Iglesia lo quiere.<\/p>\n<p>Finalmente, el Santo Padre subraya el amor y la dedicaci\u00f3n a los enfermos, a los m\u00e1s pobres y a los marginados;\u00a0 nos pide compromiso firme con todas las causas justas\u00a0 y para la defensa de la dignidad de la persona humana; que sepamos consolar a los afligidos y, sobre todo, dar esperanza a los j\u00f3venes. En una palabra: que nos mostremos en todo \u201ccomo ministros coherentes de Cristo\u201d.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, las palabras del Papa Juan Pablo II, que tanto han significado en mi vida y en la de quienes fuimos ordenados presb\u00edteros por \u00e9l. Te regalo tambi\u00e9n,\u00a0 querido Chema,\u00a0 los primeros versos de una especie de \u201cpoema-oraci\u00f3n\u201d, del gran poeta y sacerdote Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Descalzo, muy adecuados para este d\u00eda:<\/p>\n<p><em>\u201cEn la hora de mi ordenaci\u00f3n,<\/em><\/p>\n<p><em>poned s\u00f3lo en mi nombre y apellido:<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cCristiano-sacerdote\u201d. <\/em><\/p>\n<p><em>Y nada m\u00e1s. <\/em><\/p>\n<p><em>Porque jam\u00e1s quise ser otra cosa.<\/em><\/p>\n<p><em>Ni quiero ser mejor cosa\u201d.<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Cristiano-sacerdote\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1\u2026 Te lo resumir\u00eda, Chema, en otras palabras, de esta manera: el sacerdote es, sobre todo y ante todo, la configuraci\u00f3n con Cristo como cabeza de la comunidad, como pastor y siervo de los siervos, y como esposo de Cristo y de la Iglesia\u201d. \u00a1No te separes nunca de Cristo ni de la Iglesia!<em> Y<\/em> que celebres cada d\u00eda, como est\u00e1 escrito en muchas de nuestras sacrist\u00edas, como si esa Misa fuese la primera, la \u00faltima o la \u00fanica.<em><\/em><\/p>\n<p>No me alargo m\u00e1s. Muchas felicidades a tus padres, a tu hermano, y a tus familiares; sobre todo, muchas gracias por vuestra generosidad. Esta Iglesia que peregrina en Ciudad Rodrigo os est\u00e1 muy reconocida.<\/p>\n<p>Que el Se\u00f1or os recompense todo lo que ni sabemos ni podemos hacer y todo lo\u00a0 que, en este lago acompa\u00f1amiento, hab\u00e9is sufrido y gozado.<\/p>\n<p>Muchas felicidades y muchas gracias a D. Atilano, verdadero padre para Chema y que supo apostar de verdad por \u00e9l y acompa\u00f1arle durante estos \u00faltimos tiempos, tan decisivos en su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Muchas felicidades y muchas gracias a la Iglesia que peregrina en Orense, especialmente a la parroquia de la Veracruz de\u00a0 Carballi\u00f1o, de donde es originario Chema. Nos hab\u00e9is hecho el mejor regalo. Tambi\u00e9n repercutir\u00e1 para vuestro bien.<\/p>\n<p>Muchas felicidades y muchas gracias, en fin, a todas las parroquias y comunidades, y a los centros docentes (especialmente a la Universidad Pontificia de Salamanca) que ha visto crecer y madurar a nuestro candidato. Tambi\u00e9n hago presentes a los misioneros a quienes Chema, como Delegado de Misiones, y su amplio equipo, han mimado.<\/p>\n<p>Muchas felicidades y muchas gracias a los miembros de nuestra querida Iglesia de Ciudad Rodrigo, especialmente a las parroquias que le han acogido durante estos tres \u00faltimos a\u00f1os. Que esta celebraci\u00f3n suponga, para todos, una renovaci\u00f3n de la gracia inagotable del sacerdocio cat\u00f3lico; una mayor unidad presbiteral; y un\u00a0 redescubrimiento de nuevas vocaciones sacerdotales en los m\u00e1s j\u00f3venes, entre ellos nuestros seminaristas, atra\u00eddos por el ejemplo gozoso y\u00a0 la entrega y alegr\u00eda de Chema.<\/p>\n<p>Muchos recuerdos y oraciones de quienes no han podido estar hoy f\u00edsicamente presentes, especialmente de amigos y de los miembros de \u00f3rdenes contemplativas<\/p>\n<p>Que la Virgen Mar\u00eda, Madre de los sacerdotes, te custodie con su amor, querido Chema,\u00a0 y a todos nos haga fieles disc\u00edpulos del Se\u00f1or. Que sepamos, en este a\u00f1o de la Fe y de la Nueva Evangelizaci\u00f3n, acoger a Mar\u00eda como lo hizo el disc\u00edpulo San Juan al pie de la Cruz. Y que, los que ya somos obispos y presb\u00edteros, podamos decir tambi\u00e9n como ella\u00a0 a Cristo y a su Iglesia: \u201cTotus tuus\u201d.\u00a0 Que as\u00ed sea. Am\u00e9n.<\/p>\n<div>\n<p><strong>+ Ra\u00fal Berzosa, obispo de Ciudad Rodrigo<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda en la Ordenaci\u00f3n de Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez-Veleiro Rodr\u00edguez Catedral, 6-12-2012 Queridos hermanos en el episcopado, D. Atilano y D. Jos\u00e9;\u00a0 querido Cabildo y\u00a0 hermanos sacerdotes; querido Jos\u00e9 Mar\u00eda;\u00a0 queridos familiares y amigos del neo presb\u00edtero; querido Sr. Decano de la Facultad de Derecho de la Pontificia y profesores; queridos Sr. Director de Obras Misionales &#8230; <a title=\"Homil\u00eda\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/homilia\/\" aria-label=\"M\u00e1s en Homil\u00eda\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[63],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1460"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1460"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1460\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1462,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1460\/revisions\/1462"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1460"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1460"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diocesisciudadrodrigo.org\/blog3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1460"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}