850 años de la Diócesis de Ciudad Rodrigo
Celebraciones del 11 al 13 de noviembre
La Diócesis de Ciudad Rodrigo celebra del 11 al 13 de noviembre de este 2011 los 850 años de su fundación, en concreto el aniversario en que Fernando II de León determinó la fundación de la Diócesis, el 13 de febrero de 1.161.
Las celebraciones tienen como lema: Sigue diciendo “sí” a tu Iglesia. Eres corresponsable.
Los actos principales se han querido hacer coincidir con el Día de la Iglesia diocesana que se celebra en España este año el 13 de noviembre. Son los siguientes:
-Día 11: 17:00 h Bendición de las obras de restauración del Palacio Episcopal. Están invitados y han confirmado su asistencia los obispos anteriores de la sede civitatense que aún viven: Mons. Antonio Ceballos, emérito de Cádiz y Ceuta, Mons. Julián López, obispo de León y Mons. Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara.
20:00 h. Espectáculo de palabra y música: “El ayer, el hoy y el mañana de nuestra Diócesis. Memoria, narración y profecía”. Dirige y realiza la Delegación diocesana de Pastoral Juvenil. Teatro Nuevo Fernando Arrabal de Ciudad Rodrigo. Entrada libre.
-Día 12: 12:00 h. Misa de acción de gracias en la S.I. Catedral con participación de los siete arciprestazgos. Han sido invitados los obispos de la Provincia eclesiástica. Confirmaron su asistencia: Mons. Ricardo Blázquez, obispo de Valladolid, Mons. Carlos López, obispo de Salamanca, Mons. Gregorio Martínez, obispo de Zamora, Mons. Manuel Rocha Felicio, obispo de Guarda (Portugal) y Mons. D. José Sánchez, emérito de Sigüenza-Guadalajara y que reside actualmente en su localidad natal, Fuenteguinaldo perteneciente a la Diócesis de Ciudad Rodrigo.
El fin de semana del 11 al 13 será de “puertas abiertas” de las obras de restauración de las oficinas del Palacio Episcopal, realizadas para prestar un mejor servicio a todos los diocesanos. Se ha intervenido en el patio y oficinas. Las obras se han realizado con austeridad pero con dignidad, y están especialmente pensadas para facilitar el acceso a personas mayores y minusválidos.
Como fruto social de estas celebraciones se va a apoyar económicamente el proyecto de “Formación para el empleo” de Cáritas diocesana. Es un proyecto que facilitará la búsqueda de un puesto de trabajo y que a la vez servirá de apoyo a los emprendedores tanto jóvenes como de mediana edad.
La Diócesis de Ciudad Rodrigo está ubicada en la provincia eclesiástica de Valladolid y se encuentra situada en el ángulo suroeste de la provincia civil de Salamanca, en la comunidad de Castilla y León. Tiene actualmente una extensión de 4.264 Km2. Limita al Norte y al Este con la Diócesis de Salamanca, al Sur con la Diócesis de Coria-Cáceres (provincia de Cáceres) y al Oeste con la Diócesis de Guarda (Portugal). Su territorio se divide en 7 arciprestazgos: Abadengo, Águeda, Argañán, La Ribera, Ciudad Rodrigo, Campo Charro y Yeltes
Tiene una población de 43.717 habitantes de hecho distribuidos en 121 parroquias.
La Diócesis ha sido siempre muy pródiga en vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida religiosa. En la actualidad cuenta con 94 sacerdotes diocesanos, de los que 72 residen en ella y 22 fuera (21 en otras diócesis españolas y 1 en el extranjero). En las últimas décadas han salido 37 sacerdotes que se han incardinado en varias diócesis de España y de otros países. Dedicados al ministerio parroquial, como párrocos, vicarios parroquiales o adscritos hay 49 sacerdotes.
El Seminario Diocesano cuenta con Seminario Menor y Mayor. Los alumnos del Seminario Menor son actualmente 19 y se forman en Ciudad Rodrigo, los del Seminario Mayor residen en Salamanca acudiendo a las clases de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia. En el presente Curso 11/12 son cuatro los seminaristas mayores.
En la Diócesis hay 18 Institutos de vida consagrada: 4 casas de vida contemplativa, 13 de vida activa y un instituto secular. Movimientos de Apostolado Seglar y Asociaciones de espiritualidad laical, sin contar las numerosas cofradías y otros grupos: de adultos, 8 movimientos apostólicos y 11 asociaciones de espiritualidad; también cuenta con varios grupos juveniles y numerosos grupos parroquiales. |
En el año 2010 se celebraron 201 bautismos, 251 primeras comuniones, 174 confirmaciones y 137 matrimonios eclesiásticos.
La Diócesis está presente en 18 centros asociales desarrollando una gran labor social entre los excluidos, enfermos y ancianos.
Cáritas atendió en el pasado año a 2.123 personas y destinó a ese fin cerca de cien mil euros.
Para la labor misionera la Diócesis ha destinado cerca de 35.00o euros y para ayuda a los países en vías en desarrollo, a través de Manos Unidas, aportó cerca de 50.000 euros.
Este curso, quisiera que nos sintiéramos de verdad evangelizadores, pero sobre todo que nos sintiéramos iglesia; más aún, que sintiéramos a la Iglesia como madre y hermana. Precisamente en este año, al conmemorar los 850 años de la fundación de nuestra Diócesis.
La Iglesia nos acompaña y nos ayuda porque es madre y hermana. Es madre en cuanto nos hace nacer a la fe y nos entrega lo mejor que hay en ella: la presencia Viva de Jesucristo. Y es hermana porque nos acompaña, personalmente y como familia, en los momentos más importantes y decisivos de nuestra vida. Si se me permite, añado otro matiz importante: la Iglesia es también “hija” nuestra, en el sentido en que acertada y bellamente escribió José Luis Martín Descalzo. Porque la Iglesia nos hace y la hacemos al mismo tiempo. Ella se responsabiliza de nosotros, pero nosotros somos responsables de ella. ¿De qué manera? – Participando activamente en las cuatro dimensiones en las que tiene que crecer al mismo tiempo para ser Iglesia de verdad. A saber: sentirme y hacer comunidad viva; tener atrevimiento y coraje para anunciar, sin complejos, a Jesucristo y la Buena Nueva del Evangelio; celebrar, con dignidad y respeto, los misterios de nuestra Fe; y atender, desde la práctica del amor cristiano (que es de ágape, de donación y total gratuidad) a nuestros hermanos más necesitados.
Como consecuencia de lo anterior, os invito a tener dos actitudes: una primera, de profunda acogida hacia lo que la Iglesia nos entrega y hace por nosotros. Y, una segunda, de participación activa en todo cuanto la Iglesia necesita. No olvidemos el lema de los 850 años: “Sigue diciendo “sí” a tu Iglesia; eres corresponsable”. También en lo económico.
Concluyo con una idea que siempre me ha parecido muy sugerente y motivadora en nuestra tierra: la Iglesia también puede definirse como “Hogar, escuela y taller”. Hogar donde todos nos sentimos muy a gusto, como en casa. Escuela, donde todos aprendemos de todos y todos tenemos algo que aportar, según los dones del Espíritu Santo. Y Taller, donde experimentar nuevos y mejores métodos y lenguajes de evangelización. Os animo, especialmente a vosotros, queridos profesores de religión, queridos catequistas y otros agentes de pastoral cualificados, a no perder la luz, la fortaleza y la esperanza. Son tiempos recios en lo social y económico pero muy interesantes e importantes desde el “kairós”, la mirada del Señor.
Que María, como Buena Madre y Estrella de la Evangelización, nos acompañe en los momentos más difíciles y nos ayude a dar gracias a Dios siempre.
+ Raúl, Obispo de Ciudad Rodrigo
PALABRAS EN LA INAUGURACION DE OBRAS DE RESTAURACION DEL PALACIO (11-11-2011)
Palabras de saludo y bienvenida
En el apartamento del Sr. Obispo se encuentra un cuadernillo manuscrito de Mons. Jesús Enciso en torno a las obras que afrontó entre los años 1950-1954. En la primera y segunda página se puede leer, bajo el título de “Propósito”: “(Sabiendo ya bajo secreto de mi inminente traslado a la Diócesis de Mallorca)… Cuando ahora, a mediados del año 1954, recorro las dependencias de este Palacio, no puedo menos de establecer una comparación entre lo que es y lo que fue… Por lo cual me ha parecido que no carecerá de utilidad el aprovechar ratos perdidos para ir consignando aquí las reformas que se han introducido, tanto en el edificio como en los muebles y adornos de la casa. Añádase a esto que la reforma ha hecho necesarios algunos gastos, que algunos podrían juzgar excesivos o injustificados en esta exposición. Aparte de que ni todas las cosas han quedado a mi gusto, y no estará de más que cuando algún censor quiera criticar, se entere de que no siempre se pudo hacer lo que se quiso. A la hora de comenzar esta exposición, aún no se han acabado las obras. Estamos en el mes de Mayo de 1954, y aún trabajan los albañiles y el fontanero en las habitaciones de huéspedes. Espero que, cuando acabe de hacerla yo, si es que acabo, hayan acabado antes los obreros, y pido a Dios que sea sin mucha mengua del erario diocesano, que hasta ahora no creo haber grabado en exceso”.
El coste de las obras se fijó en 646.183 pesetas de las de entonces. Recibiendo la mayor parte del dinero de subvenciones públicas. Por desgracia, no se acometió la reforma de las Oficinas, que correspondería en su mayor parte al obispo burgalés D. Demetrio Mansilla, ya en la década de finales de los años 60 y comienzos del 70 del siglo pasado. En este sentido, D. Jesús Enciso, a partir de la página 61 del manuscrito antes aludido, inicia un capítulo titulado “Lo que queda por hacer”, donde se escribe, en concreto en la página 64: “Otra reforma importante y muy necesaria es la de las oficinas. Dejo un proyecto del arquitecto bien detallado. Hay que empezar por derribar el suelo de lo que hay detrás de la actual oficina del Sr. Vicario General, y hacerlo de cemento. Hay que abrir dos arcos de comunicación entre las tres habitaciones que hoy no existen, y hacer unos pocos tabiques. Los de las dos últimas oficinas conviene modificarlos algo para no tener abrir una ventana nueva. A las ventanas actuales que dan al patio conviene quitarlas toda la madera que sea posible y sustituirla por cristal para que entre más luz y sol. En total con la instalación de luz empotrada y la pintura, creo que costará la obra de las oficinas más de 40.000 ptas…Ya el pabellón de viviendas tiene calefacción alimentada con carbón. No es barata, pero funciona bien, a pesar de que Perreta, un instalador de Salamanca, nos dio mucho que hacer hasta que conseguimos que quedase bien. Ahora convendría poner calefacción en las oficinas, que tradicionalmente se alimentan con unos braseros… Como las oficinas no se utilizan más que un par de horas de la mañana, o a lo sumo tres, convendría poner una calefacción que se pueda encender una hora antes y apagarla luego…Una vez hecha la instalación en las oficinas convendría que de ellas, y no de las habitaciones de huéspedes, se hiciese una derivación a la sala de recibir y a la de espera (y acaso al salón del trono). Actualmente están si calefacción porque la puse eléctrica pero con la poca tensión no calienta nada. Las horas de visita son las mismas de oficina y no supondría nuevo gasto”.
Hasta aquí, el testimonio escrito de D. Jesús Enciso para comprobar cómo este noble edificio ya acometió en otras épocas obras importantes. Volvemos a las presentes. Durante los últimos decenios, y son testigos los Srs. Obispos presentes, se ha venido manteniendo con mucha dignidad, pero sobre todo austeridad, el inmueble; y se han ido realizando importantes reformas. Al mismo tiempo, mis inmediatos predecesores también habían proyectado de alguna manera otras obras mayores. Felizmente se han llevado a cabo coincidiendo con los 850 años de la fundación de la Diócesis (13-2-1161). Como Diócesis pequeña y con contados recursos, hemos solicitado ayuda a diversas entidades y organismos oficiales recibiendo felicitaciones pero no así aporte económico alguno.
Dichas obras, que obedecen a una entera remodelación de las plantas primera y segunda de dicho Palacio Episcopal, urgían precisamente por ser las de atención al público. Ya nos venían llamando la atención en este sentido, desde diversas instancias, en orden a renovar todo el cableado eléctrico, el sistema de calefacción totalmente obsoleto e ineficaz, así como la urgencia de rampas y ascensor para minusválidos y personas mayores. Las obras comenzaron a las pocas semanas de mi llegada (9-4-2011) y han durado hasta mediados del presente mes de noviembre.
Además de lo que acabo de expresar, y ahondando en lo mismo, y sin restar protagonismo a D. Fernando Sánchez Tendero, ecónomo diocesano, quien nos hará una breve memoria a continuación, resumo lo que hace algunos días, en un encuentro con los medios de comunicación, señalaba sobre algunos criterios que han regido las obras de restauración:
- Austeridad, pero dignidad en una Iglesia que, a pesar de “las graves dificultades y escasos recursos”, y en la medida en la que se puede, tiene vocación firme de seguir sirviendo a Ciudad Rodrigo y de mantener el patrimonio histórico-monumental heredado.
-Presupuesto lo más ajustado, sabedores de no recibir subvención pública alguna. Han anunciado ayuda entidades particulares, a quienes se lo agradecemos sibceramente. Con trasparencia, en su día, haremos público el balance total.
- Lo subrayamos: no son obras para el obispo o para la Curia sino para una mejor y adecuada atención a quienes necesitan los servicios cotidianos de dicha Curia.
- Hemos prestado mucha tención a discapacitados y a las personas mayores, que en nuestra Diócesis son muchas; para ello, se han instalado sistemas de acceso.
- Destacar, por un lado, la entrega, día a día, eficaz y desinteresada de las personas con cargo de responsabilidad en la Curia. A pesar de su conocida discreción es de justicia destacar a D. Fernando Sánchez Tendero, a D. José María Rodríguez, a D. Nicolás Martín y a quienes, día a día, sirven en la Administración y en el servicio de limpieza; y, en otro orden de cosas, al arquitecto D. Javier Francia. Ha sido encomiable la paciencia y generosidad del personal y trabajadores de la misma Curia que han sufrido las molestias de tener que realizar su actividad en medio de las obras y, algunos, sin vacaciones de verano.
- Un punto final de sano orgullo: ante posibles críticas en el sentido de la oportunidad o no de las obras “por el momento de crisis en el que estamos viviendo”, hay que decir, por una parte, que no han restado en absoluto fondos destinados a los proyectos de Cáritas (cuyo presupuesto es tres veces mayor que el de la Diócesis) y, por otra parte, que hemos dado trabajo, prioritariamente, a particulares, comerciantes y empresarios mirobrigenses.
Nada más me resta añadir: ¡GRACIAS!, con mayúsculas y admiración a todos los que han intervenido en las obras (empresarios y autónomos, personas y colectivos, que no me detengo en enumerar y que estáis hoy aquí presentes). Gracias a los sufridores vecinos del entorno. Dios os pague lo que ni podemos ni sabemos hacer. Y un GRACIAS, muy afectuoso y de nuevo, a mis predecesores también aquí presentes, que vivieron con gran austeridad, supieron conservar lo mejor de esta casa, y proyectaron y soñaron lo que ya hoy es una gozosa realidad. Sin ellos, no hubiera sido posible. Gracias a las autoridades aquí presentes y muy especialmente a los representantes del Ayuntamiento mirobrigense y de otros organismos locales y provinciales. Gracias, finalmente a las asociaciones de vecinos de Ciudad Rodrigo que hoy deseáis hacer patente vuestra gratitud a nuestra Diócesis.
Que esta reforma exterior de un edificio se corresponda con la conversión y reforma profunda interior que las personas e instituciones de esta querida Diócesis civitantense estamos llamados a realizar. ¡Viva Ciudad Rodrigo! ¡Viva nuestra Diócesis! ¡Vivan sus patronos, San Sebastián y San Isidoro! ¡Vivan los que nos precedieron y dieron lo mejor de ellos mismos! ¡Vivan los que han trabajado en esta obra! ¡Vivan todos los presentes!
+ Mons. Raúl Berzosa, Obispo de Ciudad Rodrigo.
PALABRAS AL INICIO DEL ESPECTACULO DE MUSICA Y PALABRA, “El ayer, el hoy y el mañana de nuestra Diócesis: memoria, narración y profecía” (Teatro Nuevo Fernando Arrabal, 11-11-2011).
Queridos todos: no estoy aquí para dar un concierto ni para hacer de presentador; aunque sí me han comprometido para una mezcla de todo ello los jóvenes que hoy intervendrán en este espectáculo de música y palabra, con guión original y dirección escénica el genial Pablo Moreno. Me han pedido que os dirija unas breves palabras como “telonero” y así lo hago con gusto.
Cuando proyectamos los actos del 850 aniversario de la fundación de nuestra Diócesis, en el capítulo o dimensión de anuncio, descartamos la típica conferencia seria e incluso un concierto más o menos brillante. Quisimos hacer algo mucho más cálido: todo un espectáculo. No consto ningún trabajo. Inmediatamente, cuando se lo comuniqué a Pablo, se puso manos a la obra, y nunca mejor dicho.
Hoy, asistiremos a la puesta en escena de tres cuadros escénicos; corresponden al ayer, al hoy y al mañana de nuestra Diócesis. El primero, quiere ser “memoria viva” en él intervienen, como no podía ser menos, el Rey Fernando II de León y algunos habitantes de miróbriga. Con una sorpresa añadida, que no desvelo y que tiene que ver con una bellísima e histórica imagen tallada en piedra en la nave central de nuestra catedral.
En el segundo cuadro, titulado “narración”, nos situamos en los años 50 del siglo pasado. Mons. D. Jesús Enciso Viana, llena toda la escena. ¿Nos reconoceremos en él y en su mensaje?... Aquí queda la pregunta. Ya me darán la respuesta.
Y, finalmente, en un tercer cuadro, nos sumergiremos en una ensoñación realista. Porque no renegamos de nuestro pasado ni de nuestro presente. Y porque el futuro, unido a la esperanza, sigue siendo nuestra mejor aliado.
Sólo me resta subrayar algo obvio: la Diócesis hace a una comunidad; y la comunidad hace a la Diócesis. Ciudad Rodrigo, sin la historia de su Diócesis, no se entendería ni en su ayer ni en su hoy. Por eso, podemos concluir como lo hará el espectáculo: “El mañana es ya nuestro… es vuestro”.
Gracias a todos, los de cerca y los de lejos, por vuestra presencia y vuestro apoyo. Gracias a los Srs. Obispos que fueron parte de la historia de esta querida Diócesis y que ahora nos honran con su presencia. Gracias muy especiales al Sr. Alcalde y al Ayuntamiento que, una vez más, no ha cedido estos locales para promocionar la cultura mirobrigense. Gracias a quien atiende este local, D. Miguel Angel. No hemos encontrado más que disponibilidad por su parte. Y gracias, muy especiales, a los jóvenes de la Delegación de Juventud que se embarcaron en esta aventura sin contar, como siempre, ni con grandes medios ni con el tiempo necesario para mayores ensayos. Así como gracias a los artistas-músicos que actuarán en vivo: Grupo en3jazz; Alfredo Fernández, violinista; Rubén Vegas, tamborilero; y Javier Pérez, guitarrista.
Feliz espectáculo a todos y felices actos conmemorativos del 850 aniversario de la fundación de nuestra Diócesis. ¡Señoras y señores, sin más, se levanta el telón!
Ciudad Rodrigo, 11-11-2011
+ Raúl Berzosa, Obispo de Ciudad Rodrigo
HOMILÍA EN LA MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS DE LOS 850 AÑOS DE LA FUNDACIóN DE NUESTRA DIÓCESIS (Catedral, 12-11-2011).
Queridos hermanos obispos encabezados por nuestro metropolita, D. Ricardo Blázquez, queridos hermanos sacerdotes, queridas autoridades, queridos todos, especialmente los cristianos comprometidos en nuestros siete arciprestazgos y los que habéis venido de más lejos para esta Eucaristía de Acción de Gracias.
Comienzo leyendo algunos párrafos de la Carta enviada por el Sr. Nuncio, Mons. Renzo Fratini, con fecha 12 de noviembre, y que contiene una Bendición del Santo Padre, Benedicto XVI: “En tan feliz ocasión (del 850 aniversario de la Fundación de esa Iglesia particular) el Sumo Pontífice les alienta a crecer en la fe, la esperanza y la caridad como miembros vivos de Cristo; fortalecidos por la oración constante, iluminados por la Divina Palabra, acompañados por la gracia de los santos sacramentos y deseosos de construir, con espíritu de servicio, una sociedad cada vez más fraterna, arraigada en Jesucristo, para ser así fiel reflejo de la Iglesia plantada por los Apóstoles, en estrecha comúnión con el sucesor de Pedro. Con estos sentimientos, mientras invoco la protección de la Santísima Virgen María…el Santo Padre les imparte la implorada Bendición Apostólica”.
Leída la carta de bendición, que agradecemos de corazón, subrayo que, sumergidos, como estamos, en los actos conmemorativos del segundo centenario de la Guerra de la Independencia, casi se nos pasaba inadvertida la fecha de los 850 años del deseo de la Fundación de nuestra Diócesis, por parte del rey Fernando II de León, y fechada por los historiadores el 13 de febrero del año 1161. El Papa en aquel momento era Alejandro III. Fijaros bien: celebramos 850 años no de un obispo o de un evento particular, sino de toda una Diócesis. Pero, me diréis, el cristianismo ya llevaba nueve siglos, entonces ¿qué sucedía con Ciudad Rodrigo? –La respuesta es bien conocida: antes de la invasión árabe, formábamos parte de la Diócesis de Caliabria, erigida en la época visigoda, y situada cerca de la desembocadura de los ríos Agueda y Coa, a dos kilómetros de Castelo Melhor, y a casi 80 de nuestra actual ciudad.
Reconquistada la plaza de Ciudad Rodrigo por el Conde Rodrigo González de Girón, hacia el año 1102, y de acuerdo con el arzobispo de Santiago de Compostela, y no sin oposición de Salamanca, D. Fernando II de León decide fundar la Diócesis, como enclave estratégico entre Portugal y las tierras del Sur de España. El nombre del primer obispo, D. Domingo, no se conocerá documentalmente hasta el 10 de Junio de 1168, y se le considera, tal vez para mitigar los conflictos con la hermana diócesis salmanticense, obispo “Caliabriense”. Tras las Concordias de los años 1173 y 1174, el Papa Alejandro III confirma definitivamente la Diócesis civitatense: era el 25 de mayo de 1175; se la considera sufragánea de Santiago de Compostela hasta el año 1851, que pasará a la Provincia Eclesiástica de Valladolid.
A pesar de los continuos saqueos y destrucciones, el obispado nunca quedó interrumpido. Fue en el Concordato de 1851 donde, en cambio, se determina la supresión de la Diócesis. Estuvo en Sede Vacante durante 24 años (de 1843 a 1867). Y, desde 1867 a 1884, regida por los obispos de Salamanca en calidad de Administradores Apostólicos. Desde 1884 a 1950, fue gobernada por Administradores Apostólicos propios hasta que, en el año 1950, de felicísima memoria, D. Jesús Enciso Viana consiguió normalizarla y ser nombrado obispo residencial de Ciudad Rodrigo. En 1959 se fijaron los límites actuales.
No deseo seguir haciendo un repaso de los eventos históricos más destacados ni de los obispos más sobresalientes. Lo podéis encontrar ampliamente estudiado en abundantes y excelentes libros, que para nuestra suerte han sido publicados incluso muy recientemente. Baste señalar ahora que, como podéis leer en la propaganda que se está entregado estos días en las parroquias, en la actualidad, tenemos una extensión de 4.264 kms2, casi 35.000 habitantes, 121 parroquias y 7 arciprestazgos. Un presbiterio con 69 hermanos sacerdotes trabajando en nuestra Diócesis. La presencia de la vida de especial consagración femenina, en sus dimensiones contemplativa y de vida activa o apostólica, cuenta con 16 casas. Durante el último año pastoral se han celebrado 201 bautismos, 251 primeras comuniones, 174 confirmaciones y 137 matrimonios. La vitalidad de Cáritas y Manos unidas es muy sobresaliente y sobradamente reconocida. También nos sentimos sanamente orgullosos de nuestro Seminario Diocesano, con 19 seminaristas menores y 4 mayores. Es una muy gozosa esperanza. El escritor Tagore, solía repetir que, “cuando un niño o una niña nacen, es señal inequívoca de que Dios no se ha cansado de la humanidad”. Añado: cuando Dios nos regala vocaciones es señal de que no se ha cansado de una Diócesis.
En verdad tenemos que dar gracias a Dios por todos los beneficios que tan generosamente ha derramado y está derramando en nuestra querida Diócesis. El Salmo 95 que hemos cantado nos invitaba a aclamar al Señor de corazón porque, como en la primera lectura de la Carta a los Corintios, experimentamos una Iglesia con diversas vocaciones, diversos carismas y funciones que trabajan como un solo cuerpo. Conscientes, como hemos escuchado en el evangelio de San Mateo, que nuestra Iglesia no es para ella misma, sino para evangelizar: nos sentimos impulsados a anunciar la Buena Nueva, como en la Iglesia apostólica. Estamos situados más que nunca dentro del dinamismo misionero que supone la nueva evangelización.
No me quiero alargar. Tan sólo volver a recordar lo escrito en la Hoja Diocesana y en la propaganda informativa “La Iglesia contigo, con todos”, en el sentido de que en este curso, quisiera que nos sintiéramos de verdad evangelizadores, pero sobre todo que nos sintiéramos iglesia; más aún, que sintiéramos a la Iglesia como madre y hermana.
La Iglesia nos acompaña y nos ayuda porque es madre y hermana. Es madre en cuanto nos hace nacer a la fe y nos entrega lo mejor que hay en ella: la presencia Viva de Jesucristo. Y es hermana porque nos acompaña, personalmente y como familia, en los momentos más importantes y decisivos de nuestra vida.
Si se me permite, añado otro matiz importante: la Iglesia es también “hija” nuestra, en el sentido en que acertada y bellamente escribió José Luis Martín Descalzo. Porque la Iglesia nos hace y la hacemos al mismo tiempo. Ella se responsabiliza de nosotros, pero nosotros somos responsables de ella. ¿De qué manera? – Participando activamente en las cuatro dimensiones en las que tiene que crecer al mismo tiempo para ser Iglesia de verdad. A saber: sentirme y hacer comunidad viva; tener atrevimiento y coraje para anunciar, sin complejos, a Jesucristo y la Buena Nueva del Evangelio; celebrar, con dignidad y respeto, los misterios de nuestra Fe; y atender, desde la práctica del amor cristiano (que es de ágape, de donación y de total gratuidad) a nuestros hermanos más necesitados.
Como consecuencia de lo anterior, os invito a tener dos actitudes: una primera, de profunda acogida hacia lo que la Iglesia nos entrega y hace por nosotros. Y, una segunda, de participación activa en todo cuanto la Iglesia necesita. No olvidemos el lema de los 850 años: “Para servir mejor… Sigue diciendo “sí” a tu Iglesia; eres corresponsable”. También en lo económico.
Concluyo con una idea que siempre me ha parecido muy sugerente y motivadora en nuestra tierra castellana: la Iglesia también puede definirse como “Hogar, escuela y taller”. Hogar donde todos nos sentimos muy a gusto, como en casa. Escuela, donde todos aprendemos de todos, y todos tenemos algo que aportar, según los dones del Espíritu Santo. Y Taller, donde experimentar nuevos y mejores métodos y lenguajes de evangelización. Os animo, especialmente a vosotros, queridos profesores de religión, queridos catequistas y otros agentes de pastoral cualificados, a no perder la luz, la fortaleza y la esperanza. Son tiempos recios en lo social y en lo económico, y no menos en lo religioso, pero muy interesantes e importantes desde el “kairós”, desde la mirada de gracia generosa del Señor.
Que María, como Buena Madre y Estrella de la Evangelización, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Peña de Francia, nos acompañe en los momentos más difíciles y, junto a los santos y beatos que veneramos, nos ayude a dar gracias a Dios siempre y como Él lo merece.
Ciudad Rodrigo, 12-11-2011
+ Raúl, Obispo de Ciudad Rodrigo